Capítulo 13

"Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y doctores: Bernabé, y Simón el que se llamaba Niger, y Lucio (Cireneo, y Manahén, que había sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo" (13:1). El Señor Jesús cual cabeza ensalzada de la Iglesia, es el que da dones para la edificación de ella, como hemos leído en Efe. 4:11: "dio unos, ciertamen te apóstoles; y otros, profetas... “En la iglesia local no había en aquel principio tal cosa como un solo hombre ejerciendo todo el ministerio de la palabra de Dios, predicando el evangelio, apacentando la gray y enseñando la doctrina, en una palabra uno que se enseñoreaba de la congregación. ¿Por qué no? Porque no era, ni tampoco es ahora, la voluntad del Señor. Vemos en Antioquía no menos de cinco varones dotados como profetas y doctores. Servían al Señor en una armonía perfecta, seguramente previniéndose "con honra los unos a los otros" (Rom. 12:1010Be kindly affectioned one to another with brotherly love; in honor preferring one another; (Romans 12:10)). Ejercían su ministerio "decentemente y con orden... y por turno;" y no había "disensión" (1ª Cor. 14:26-33).
"Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra para la cual los he llamado. Entonces habiendo ayunado' y orado, y puesto las manos encima de ellos, despidiéronlos. Y ellos, enviados así por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia: y de allí navegaron a Cipro" (vv. 2-4).
La palabra "ministrar" se traduce igualmente bien, "servir." Los cinco varones nombrados, al servir a sus hermanos con el ministerio de la Palabra, servían al Señor Jesús. El es nuestro amo, nuestro jefe, nuestro todo.
Los cinco mientras servían al Señor en el ministerio de la Palabra, ayunaban. Estaban tan llenos del Espíritu Santo que no sentían apetito para los alimentos naturales: el apetito espiritual lo superaba al apetito natural. Ayunar sólo por ayunar no es más que un rito y muy a menudo llega a ser una cosa de jactancia. No tiene valor alguno delante del Señor (véase Matt. 6:16-1816Moreover when ye fast, be not, as the hypocrites, of a sad countenance: for they disfigure their faces, that they may appear unto men to fast. Verily I say unto you, They have their reward. 17But thou, when thou fastest, anoint thine head, and wash thy face; 18That thou appear not unto men to fast, but unto thy Father which is in secret: and thy Father, which seeth in secret, shall reward thee openly. (Matthew 6:16‑18)); pero desistir de los apetitos naturales, tales como el comer, beber, entrar en relaciones maritales (véase 1ª Cor. 7:5), para ocuparse en lo espiritual bajo la influencia apremiante del Espíritu Santo, esto sí tiene la aprobación del Señor y es el ayunar conforme a su voluntad y para su gloria, ¿no es verdad?
El ayunar de los cinco siervos de Dios precedió un evento de mucha importancia: el Espíritu Santo llamó a Bernabé y a Saulo para una obra especial. Convino que el ayuno precediera tal anuncio y aparentemente al servicio del Señor. No sabemos cómo el Espíritu Santo habló: audiblemente, o produciendo unánimemente una convicción en los corazones de los cinco, y posiblemente de todos en la asamblea, o por medio de una combinación de convicciones y de circunstancias.; no importa. Basta que sepamos que El sí habló. Hemos visto, y veremos, en este Libro de los Hechos cómo el Espíritu comunicó su mente de diversas maneras.
Convencidos, pues, los hermanos de Antioquía, se dieron un tiempo de ayuno y de oración para asegurarse bien de que era la voluntad del Señor, y entonces les dieron a Bernabé y a Saulo expresamente las diestras de comunión, imponiendo sus manos encima de ellos. Notemos que no les enviaron a la obra, no; sino los despidieron (o, como otra traducción dice: "los dejaron ir").
Sí, es de recalcar que no fueron enviados por la asamblea, o por grupos de líderes eclesiásticos, o concilio, mucho menos por un solo jerarca, sino "por el Espíritu Santo."
A dónde fueron? No a Tarso, en donde no cabe duda de que Saulo había evangelizado mucho en su estadía larga en su pueblo natal, sino a la isla de Cipro, la patria de Bernabé (Véase Hch. 4:36).
"Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las 'sinagogas de los judíos: y tenían también a Juan [Marcos] en el ministerio [o como "auxiliador"]. Y habiendo atravesado toda la isla hasta Papho hallaron un hombre mago, falso profeta, judío, llamado Bar- jesús; el cual estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oir la palabra de Dios. Mas les resistía Elimas el encantador (que así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo en él los ojos, dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en él obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién lo condujese por la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor" (vv. 5-12).
Tan pronto como Dios empieza una obra de su gracia, el diablo aparece para estorbarla. Bernabé y Pablo dieron con el agente tenaz del diablo, un judío apóstata llamado Barjesús (es decir, "hijo de Jesús"), el cual se manifestó como hijo del diablo cuando quería apartar de la fe cristiana al procónsul romano, un gentil que deseaba oir la palabra de Dios.
De paso, observemos que no conviene que los cristianos llamen a todo inconverso "un hijo del diablo." Es verdad que en nuestro estado de inconversos, nosotros éramos "hijos de desobediencia" e "hijos de ira, también como los demás" (Efe. 2:2, 3). Pero el Señor Jesús durante el tiempo de su ministerio de la Palabra de Dios aquí en la tierra no llamó ni siquiera a los fariseos hijos del diablo hasta que se hubiesen manifestado como terminantemente opuestos a la verdad de Su Persona, el Hijo de Dios, hasta querían matarle. Entonces tuvo que denunciarles: "vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir" (Jn. 8:4444Ye are of your father the devil, and the lusts of your father ye will do. He was a murderer from the beginning, and abode not in the truth, because there is no truth in him. When he speaketh a lie, he speaketh of his own: for he is a liar, and the father of it. (John 8:44)). Querían matarle.
Volviendo a nuestro tema en el libro de los Hechos, es de notar que en el primer pasaje que trata de la oposición del diablo a la obra para la cual el Espíritu Santo llamó a Bernabé y a Saulo, éste dejó de ser llamado "Saulo;" desde allí había de ser llamado "Pablo." "Saulo" era el nombre real del primer rey de los israelitas, y Saulo se enorgullecía en sus días de inconverso por ser ese su nombre: "de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos" (Fil. 3:5). Pero ya que el Señor le había perdonado tan grande pecado, humillándose sentía que era "menos que el más pequeño de todos los santos" (Efe. 3:8), y posiblemente el nombre "Paulo" implica algo del sentido de pequeñez.
Pero lo imprescindible con el siervo del Señor es que sea poseído del Espíritu Santo, "lleno del Espíritu Santo," y Pablo lo era. Discerniendo que Elimas (o Barjesús) resistía el testimonio de Dios acerca de su Hijo, le reprendió con palabras tan fuertes como las que el. Señor Jesús empleó cuando reprendió a los escribas y fariseos (véase Mat. 23:13-35). Luego le advirtió que la mano del Señor seria contra él y que iba a ser cegado; y así fue.
Barjesús, o sea Elimas, es un tipo del judío apóstata que ha resistido el evangelio desde el principio hasta el día de hoy; y todavía está ciego, y con el velo de, la incredulidad sobre su corazón (véase 2 Cor. 3:14, 1514But their minds were blinded: for until this day remaineth the same vail untaken away in the reading of the old testament; which vail is done away in Christ. 15But even unto this day, when Moses is read, the vail is upon their heart. (2 Corinthians 3:14‑15)). Pero no será para siempre; viene el día cuando el judío se arrepentirá: "Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán llanto sobre él como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito" (Zacarías 12:10).
El diablo fue vencido; Barjesús castigado; y el gobernador romano, Sergio Paulo, salvado-maravillado de la verdad acerca de Cristo el Señor.
"Y partidos de Papho, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Pamphylia; entonces Juan, apartándose de ellos, se volvió a Jerusalem" (v. 13). Juan Marcos no tuvo el llamamiento del Señor a la obra. El Espíritu Santo había mandado apartar a Bernabé y a Saulo para, la obra a la cual les había llamado; no a Juan Marcos, el cual acompañaba a su tío, Bernabé. Volvió atrás. "Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios" (Luc. 9:62).
Pablo, no Bernabé, había demostrado que tenía valor para oponerse al agente del diablo. "Maldito el que detuviere su cuchillo de la sangre" (Jere. 48:10). Pablo (hablando figuradamente) no io detuvo cuando se presentó Bar-jesús. La cristiandad se caracteriza por la gracia; sin embargo "la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha" (in. 1:17) y es imprescindible, por amor de la verdad, resistir valientemente los ataques del diablo contra el testimonio del Señor.
"Siervos de Jesús, hombres de verdad,
Guardas del deber, somos, sí;
Libres de maldad, ricos en bondad„
Que seamos fieles en la lid."
Desde aquel tiempo, Pablo siempre es mencionado en primer lugar y el grupo se identifica como "Pablo y sus compañeros."
"Y ellos pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia, y entrando en la sinagoga un día de sábado, sentáronse. Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron ti ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad." (vv. 14, 15).
El Señor Jesús, resucitado de entre los muertos, les había mandado a sus apóstoles que predicasen el evangelio "en todas las naciones, comenzando de Jerusalem" (Luc. 24:47). Es decir, Jesús mandó comenzar con los más culpables, los que le dieron muerte. Y Pablo dijo: "no me avergüenzo del evangelio; porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego" (Rom. 1:1616For I am not ashamed of the gospel of Christ: for it is the power of God unto salvation to every one that believeth; to the Jew first, and also to the Greek. (Romans 1:16)). Así que, los apóstoles seguían ese orden y anunciaban el evangelio primeramente a los judíos, luego a los gentiles.
"Y ellos [los apóstoles Pablo y Bernabé] pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia, y entrando en la sinagoga un día de sábado, sentáronse. Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron a ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad" (vv. 14, 15).
El evangelio "es potencia de Dios para salud de todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego" (Rom. 1:1616For I am not ashamed of the gospel of Christ: for it is the power of God unto salvation to every one that believeth; to the Jew first, and also to the Greek. (Romans 1:16)). Así que los apóstoles fueron primeramente a los judíos, los más privilegiados y ¡ay! los más ciegos, dándoles la oportunidad de arrepentirse y ser salvos; luego fueron a los gentiles. En la sinagoga de los judíos, se daba la lectura de la ley y de los profetas, de modo que el judío tenía cierto conocimiento de Dios que el pobre griego no tenía. Cuando Pablo y Apolos predicaban a los judíos, apelaron constantemente al Antiguo Testamento, "mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo" (Hch. 18:28).
"Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dice: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: El Dios del pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y ensalzó al pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. Y por tiempo como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto; y destruyendo siete naciones en la tierra de Canaán, les repartió por suerte la tierra de ellas. Y después, como por cuatrocientos años, dioles jueces hasta el profeta Samuel. Y entonces demandaron rey; y les dio Dios a Seúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Y quitado aquél, levantóles por rey a David, al que dio también testimonio, diciendo: He hallado a David, hijo de Jessé, varón conforme a mi corazón, el cual hará todo lo que ye quiero" (vv. 16-22).
Pablo, antes de presentar a Jesús "por Salvador a Israel," dio un resumen muy corto de la historia del pueblo de Israel, desde los días de su esclavitud en Egipto hasta el tiempo de David, rey escogido por Dios de la tribu de Judá, del cual según la carne vino Cristo, "el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén" (Rom. 9:55Whose are the fathers, and of whom as concerning the flesh Christ came, who is over all, God blessed for ever. Amen. (Romans 9:5)).
Seguidamente Pablo introdujo a la bendita persona de Jesús, el Mesías de Israel: "de la simiente de éste [David], Dios, conforme a la promesa, levantó a Jesús por Salvador a Israel; predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy ye El; mas he aquí, viene tras mí uno, cuyo calzado de los pies no soy digno de desatar. Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salud. Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo a éste, y las voces de los profetas que se leen todos los sábados, condenándole, las cumplieron. Y sin hallar en El causa de muerte, pidieron a Adato que le matasen. Y habiendo cumplido todas las cosas que de El estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro" (vv. 23-29).
Pablo-, otra vez con pocas palabras repletas de significado-, describió la presentación de Cristo a su pueblo terrenal y el rechazamiento de Cristo por el mismo pueblo. Pero en contraste con el colmo de su maldad-la crucifixión de su Mesías-,
"Dios le levantó de los muertos" (v. 30). ¡Hecho maravilloso! ¡ Poder irresistible! ¡ Amor infinito! ¡ El diablo derrotado! ¡ La muerte anulada! ¡La salvación consumada!
"Cristo resucité!;
Su gran trabajo consumó;
Tornó a vivir el Fiador triunfante,
Quien a la Muerte desarmó."
"Y El fue visto por muchos días de los que habían subido juntamente con El de Galilea a Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo. Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa que fue hecha a los padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús, como también en el salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, ye te he engendrado hoy. Y que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, así lo dijo: Os daré las misericordias fieles de David. Por eso dice también en otro lugar: No permitirán que to Santo vea corrupción. Porque a la verdad David, habiendo servido en su edad a la voluntad de Dios, durmió, y fue juntado con sus padres, y vio corrupción. Mas aquel que Dios levantó, no vio corrupción" (vv. 31-37).
No ha habido nunca un hecho mejor atestiguado que el de la resurrección de Cristo: "Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y... fue sepultado, ... resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y... apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún.... Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. Y el postrero de todos... me apareció a mí" (1ª Cor. 15:3-8).
Dios cumplió la promesa que había hecho a los padres de Israel. Notemos la referida cita del Salmo segundo:: "Mi hijo eres tú, ye te he engendrado hoy." "Hoy" se refiere al día de su humanidad, no al principio de su existencia. Dios Padre envió a su Hijo al mundo; éste era el Hijo en la deidad antes de que viniese al mundo. Juan 17: 5 lo demuestra: "Padre glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese." El que era Hijo en la deidad, al nacer como hombre en este mundo era Hijo de Dios y a la vez el Hijo del hombre.
En contraste con todos los demás hombres que murieron y sus cuerpos se pudrieron, Cristo no vio corrupción; su cuerpo humano era incorruptible; y al tercer día El resucitó en un cuerpo de carne y huesos, pero sin sangre (véase Luc. 24:39).
"Séaos pues notorio, varones hermanos, que por éste os es anunciada remisión de pecados; y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere" (vv. 38, 39).
"La ley por Moisés fue dada; mas la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha" (John 1:1717For the law was given by Moses, but grace and truth came by Jesus Christ. (John 1:17)). Por Jesucristo, entonces, fue anunciada la remisión de pecados a todo aquel que creyere; por la ley de Moisés nadie podía ser justificado.
Pero juntamente con el anuncio de las buenas nuevas de la remisión de pecados por la fe en el Señor Jesucristo, va la advertencia solemne de las consecuencias fatales de la incredulidad. No es una parte del evangelio, no; pero es preciso que el pecador sepa que no puede menospreciar la oferta bondadosa del Dios soberano sin que se acarree juicio a sí mismo. Por lo tanto, Pablo agregó estas palabras: "Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho de los profetas: Mirad, oh menospreciadores, y entonteceos, y desvaneceos; porque ye obro una obra en vuestros días, obra que no creeréis, si alguien os la contare" (vv. 40, 41).
"Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras. Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los religiosos prosélitos siguieron a Pablo y a Bernabé, los cuales hablándoles les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios." (vv. 42, 43).
Nos parece que tenemos en este pasaje una instrucción apropiada para la conducta de reuniones evangélicas. Dice así: "despedida la congregación." Entre ella, como casi siempre ocurre en reuniones públicas (o sea abiertas al público), había un número de menospreciadores y oponentes del evangelio. Ahora bien, después de la predicación pública del evangelio, ¿no conviene-si es posible-despedir la congregación, y dejar ir a los que no quieren aceptar a Cristo, para luego poder hablar particularmente con los que tuviesen interés? "Despedida la congregación," Pablo y Bernabé aprovecharon la oportunidad de hablar personalmente con los que manifestaron interés en el mensaje de la salvación, y "les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios." Con todoeso, a menos que la persuación sea la del Espíritu Santo obrando persuasión sea la del Espíritu Santo obrando eficazmente en el corazón y la conciencia del pecador, no es de Dios. El persuadir a la gente, pública o individualmente, a la fuerza humana de predicadores elocuentes, no es de Dios. Pablo escribió a los corintios así: "Ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de Poder" (1ª Cor. 2:4).
Mientras estamos escribiendo sobre este asunto, haremos mención de otra costumbre muy parecida y que es muy común entre los cristianos evangélicos. Es el forzar u obligar una confesión pública de parte del oyente interesado. Es del todo la verdad "que si confesares con to boca al Señor Jesús, y creyeres en su corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Rom. 10: 9); pero todo esto brota espontáneamente del corazón agradecido del pecador consciente de haber sido perdonado por Dios: "de la abundancia del corazón habla la boca." "Creí, por lo cual también hablé." (Matt. 12:3434O generation of vipers, how can ye, being evil, speak good things? for out of the abundance of the heart the mouth speaketh. (Matthew 12:34); 2 Cor. 4:1313We having the same spirit of faith, according as it is written, I believed, and therefore have I spoken; we also believe, and therefore speak; (2 Corinthians 4:13)). Pero nos referimos a costumbres tales como lo que sucedió en cierto lugar en donde hicimos una visita: dos humildes mujeres muy pobres fueron conducidas al fondo de un salón evangélico lleno de gente, estando presentes algunos burlones, jóvenes de ambos sexos. Los dirigentes las hicieron arrodillarse delante de todos. Las pobres-nunca antes hicieron tal cosa en un especiáculo delante de los hombres-tuvieron que repetir palabras de una confesión de fe preparada y hablada por otra persona; mientras permanecían arrodilladas más de "dos o tres" tomaron la palabra; y hasta tuvieron que besar las mujeres cada una la Biblia. Tales procedimientos no los encontramos mencionados, mucho menos ordenados en el Nuevo Testamento. Cuando el Señor Jesús sanó al enfermo, le dijo: "Toma to lecho y anda" (John 5:1111He answered them, He that made me whole, the same said unto me, Take up thy bed, and walk. (John 5:11)). No le dijo: "Toma to lecho y habla." Donde hay vida en Cristo, habrá fruto: "por sus frutos los conoceréis" (Matt. 7:2020Wherefore by their fruits ye shall know them. (Matthew 7:20)),
"Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oir la palabra de Dios. Mas loa judíos, visto el gentío, Ilenáronse de celo, y se oponían a lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Entonces Pablo y Bernabé, usando de libertad, dijeron: A vosotros a la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desecháis, y os juzgáis indignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra. Y los gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna" (vv. 44-48).
Lo que sucedió en Jerusalem iba a suceder por todas partes: los judíos rechazaron a Cristo: "mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos han perseguido, y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres; prohibiéndonos hablar a los gentiles, a fin de que se salven, para henchir la medida de sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo" (1ª Tes. 2:15-16).
Pablo y Bernabé, llenos del Espíritu Santo y conociendo muy bien las Escrituras del Antiguo Testamento (las únicas que había en aquel entonces), supieron qué hacer, pues encontraron en el libro de Isaías la profecía acerca de Cristo que dice: "Poco es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: también te dí por luz de las gentes, para que seas mí salud hasta lo postrero de la tierra" (Isa. 49:66And he said, It is a light thing that thou shouldest be my servant to raise up the tribes of Jacob, and to restore the preserved of Israel: I will also give thee for a light to the Gentiles, that thou mayest be my salvation unto the end of the earth. (Isaiah 49:6)). De ahí-dándose cuenta de la situación-se convencieron que era la voluntad del Señor que fuesen a los gentiles con el evangelio de la gracia perdonadora de Dios. Para los apóstoles, la profecía llegó a ser un mandamiento del Señor Jesús. Así es que el cristiano, andando en comunión con su Señor, puede encontrar en cualquier pasaje de la Biblia la instrucción o la dirección que necesita en ciertas circunstancias. La entiende espiritualmente. "Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra" (2ª Tim. 3:16, 17).
Todos los gentiles que estaban ordenados para vida eterna creyeron. Hay un pasaje parecido en Juan 15:16: "No me elegisteis vosotros a Mí, mas Ye os elegí a vosotros;" y otro en Efesios 1:4: "según nos escogió en El antes de la fundación del mundo." Tan malo es el hombre que si no hubiera sido por la gracia soberana y eficaz de Dios, ninguno se habría acercado para recibir al Señor Jesucristo, como su Salvador personal.
"Y la palabra del Señor era sembrada por toda aquella provincia. Mas los judíos concitaron mujeres pías y honestas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de sus términos. Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus pies, vinieron a Iconio. Y los discípulos estaban llenos de gozo, y del Espíritu Santo" (vv. 49-52).
En forma de perseguidor apareció "el diablo, cual león rugiente" (1ª Ped. 1:8), pero la palabra salvadora del Señor Jesús ya había sido sembrada por todas partes de la provincia. Los judíos, incansables en su oposición contra el evangelio, lograron incitar a los mejores ciudadanos contra los apóstoles. Más tarde en otra ciudad, Tesalónica, emplearon "algunos ociosos, malos hombres" (Hch. 17: 5), con el mismo propósito diabólico. Pero lo único que lograron fue hacer más extensa y más rápida la divulgación del evangelio, porque los apóstoles, echados de una región, llegaban a otra para evangelizarla. Y los nuevos creyentes se llenaron de gozo y del Espíritu Santo. El orden normal para el cristiano sería el ser lleno del Espíritu Santo y de gozo, pero todos sabemos que cuando conocemos a Cristo como nuestro Salvador y son perdonados nuestros pecados, el gozo que nos llena primeramente supera a todo, Con el paso de los años debemos ser llenos del Espíritu Santo y también de gozo, un gozo más profundo.