Capítulo 3

"Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora de oración, la de nona. Y un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo" (vv. 1, 2).
¡ Qué cuadro más triste!: un hombre judío cojo desde su nacimiento entre los judíos, el pueblo de Dios, al cual El había prometido toda suerte de bendición terrenal, inclusive la salud física con tal que le obedeciera (véase Deut. 28:1-131And it shall come to pass, if thou shalt hearken diligently unto the voice of the Lord thy God, to observe and to do all his commandments which I command thee this day, that the Lord thy God will set thee on high above all nations of the earth: 2And all these blessings shall come on thee, and overtake thee, if thou shalt hearken unto the voice of the Lord thy God. 3Blessed shalt thou be in the city, and blessed shalt thou be in the field. 4Blessed shall be the fruit of thy body, and the fruit of thy ground, and the fruit of thy cattle, the increase of thy kine, and the flocks of thy sheep. 5Blessed shall be thy basket and thy store. 6Blessed shalt thou be when thou comest in, and blessed shalt thou be when thou goest out. 7The Lord shall cause thine enemies that rise up against thee to be smitten before thy face: they shall come out against thee one way, and flee before thee seven ways. 8The Lord shall command the blessing upon thee in thy storehouses, and in all that thou settest thine hand unto; and he shall bless thee in the land which the Lord thy God giveth thee. 9The Lord shall establish thee an holy people unto himself, as he hath sworn unto thee, if thou shalt keep the commandments of the Lord thy God, and walk in his ways. 10And all people of the earth shall see that thou art called by the name of the Lord; and they shall be afraid of thee. 11And the Lord shall make thee plenteous in goods, in the fruit of thy body, and in the fruit of thy cattle, and in the fruit of thy ground, in the land which the Lord sware unto thy fathers to give thee. 12The Lord shall open unto thee his good treasure, the heaven to give the rain unto thy land in his season, and to bless all the work of thine hand: and thou shalt lend unto many nations, and thou shalt not borrow. 13And the Lord shall make thee the head, and not the tail; and thou shalt be above only, and thou shalt not be beneath; if that thou hearken unto the commandments of the Lord thy God, which I command thee this day, to observe and to do them: (Deuteronomy 28:1‑13)). Ese hombre era figura de la condición de los judíos mismos: espiritualmente enfermos y alejados de Jehová su Dios-rechazadores de Cristo, su Mesías.
"Este, como vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna. Y Pedro, con Juan, fijando los ojos en él, dijo: Mira a nosotros. Entonces él estuvo atento a ellos, esperando recibir de ellos algo. Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos; y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios" (vv. 3-8).
Dios había permitido que ese hombre, que "era de más de cuarenta años" (cap. 4:22), fuese visto en su condición de "cojo" por todo el pueblo judío durante muchos años, quizá hasta veinticinco, para que todo el pueblo supiera que era él mismo que fue sanado milagrosamente, dando así una oportunidad para otro testimonio poderoso y eficaz dirigido por los apóstoles Pedro y Juan a miles de los judíos, a quienes Dios aún quería hacer misericordia, a pesar de que habían consentido en la crucifixión de su Mesías. 1 Cuán grande fue su amor para con su pueblo antiguo!
"Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y conocían que él era el que se sentaba a la limosna a la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le había acontecido. Y teniendo a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos" (vv. 9-11).
Así obró Dios para preparar los corazones de miles de testigos oculares, a fin de que estuviesen atentos al mensaje que Pedro ya estaba impulsado a pronunciar:
"Y viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? o ¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si con nuestra virtud o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que había de ser suelto. Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida; y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos; de lo que nosotros somos testigos. Y en la fe de su nombre, a éste que vosotros veis y conocéis, ha confirmado su nombre: y la fe que por él es, ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros" (vv. 12-16).
De esa manera enfática Pedro les expuso cuán enorme era su culpa delante de Dios, para que se arrepintiesen. Luego les proclamó cuál era la actitud bondadosa de Dios, pese a la maldad de ellos y mayormente la de sus príncipes:
"Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros príncipes" (v. 17). ¿Fue por ignorancia? ¡ de ninguna manera, sino de propósito! "¡Crucifícale! ¡crucifícale!" Pero el apóstol Pedro, lleno del Espíritu Santo e inspirado de Dios en aquel momento, actuó según el intento de la oración perdonadora del Señor mismo cuando le crucificaron: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). Jesús lo calificó como de un pecado cometido en ignorancia: "y si toda la congregación de Israel hubiere errado... ofrecerá un becerro por expiación" (léase el pasaje entero en Lev. 4:13-2113And if the whole congregation of Israel sin through ignorance, and the thing be hid from the eyes of the assembly, and they have done somewhat against any of the commandments of the Lord concerning things which should not be done, and are guilty; 14When the sin, which they have sinned against it, is known, then the congregation shall offer a young bullock for the sin, and bring him before the tabernacle of the congregation. 15And the elders of the congregation shall lay their hands upon the head of the bullock before the Lord: and the bullock shall be killed before the Lord. 16And the priest that is anointed shall bring of the bullock's blood to the tabernacle of the congregation: 17And the priest shall dip his finger in some of the blood, and sprinkle it seven times before the Lord, even before the vail. 18And he shall put some of the blood upon the horns of the altar which is before the Lord, that is in the tabernacle of the congregation, and shall pour out all the blood at the bottom of the altar of the burnt offering, which is at the door of the tabernacle of the congregation. 19And he shall take all his fat from him, and burn it upon the altar. 20And he shall do with the bullock as he did with the bullock for a sin offering, so shall he do with this: and the priest shall make an atonement for them, and it shall be forgiven them. 21And he shall carry forth the bullock without the camp, and burn him as he burned the first bullock: it is a sin offering for the congregation. (Leviticus 4:13‑21)). "Ya sabéis la. gracia de nuestro Señor Jesucristo" (2ª Cor. 8: 9). Por lo tanto Pedro, en el espíritu de su Maestro, les dijo que lo habían hecho "por ignorancia." Entonces prosiguió a advertirles cuál era el propósito de Dios-su Dios tan paciente y bondadoso-y cómo había cumplido e iba a cumplir con todo lo que estaba escrito en el Antiguo Testamento:
"Empero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, y enviará a Jesucristo, que os fue antes anunciado: al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo. Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como ye; a él oiréis en todas las cosas que os hablare. Y será, que cualquiera alma que no oyere a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel y en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo a Abraham: Y en su simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, le envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad" (vv. 18-26).
En respuesta bendita a la oración del Señor Jesús "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen", el Espíritu Santo ofreció-por la boca del apóstol Pedro-perdón a los judíos culpables de la crucifixión de su Mesías. Si ellos se hubieran arrepentido y convertido de su maldad, luego Dios habría enviado a Jesucristo del cielo para restaurarles el reino prometido según un sinnúmero de profecías en el Antiguo
Testamento. Una de esas profecías fue hablada por Moisés, quien había dicho a sus padres:
Los israelitas eran la simiente-según la carne-de Abraham, al cual Dios había dado las promesas. Pero la promesa: "en to simiente serán benditas todas las familias de la tierra," no se refiere a los israelitas, sino a Cristo. Leamos Gálatas 3:16: "A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a to simiente, la cual es. Cristo."
La descendencia natural de Abraham (hemos oído muchachos defenderse religiosamente, diciendo: "Mi padre es un reverendo, un predicador") no tenía mérito ninguno delante de Dios como una base de aceptación; ésta viene de la fe, y solamente de la fe. Los judíos dijeron a Jesús: "Nuestro padre es Abraham. Díceres Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais" (Juan 8:39). Se refirió a su estado-no natural, sino-espiritual.
"Dios, habiendo levantádo a su Hijo, le envió para que os bendijese." Este dicho se refiere, no a la resurrección de Jesús, como debe ser muy claro del contexto, sino al hecho de que Dios le levantó como el Salvador de su pueblo, como leemos en Mateo 1:21, "llamarás su nombre JE-SUS, porque él salvará a su pueblo [Israel] de sus pecados."