Capítulo 9: Conclusión

Nosotros hemos comunicado ahora la cadena de grandes tratos dispensacionales de Dios en sus grandes rasgos, tal como la gracia nos ha habilitado: desde la caída del hombre en el huerto de Edén hasta el estado eterno.
Leemos en el Salmo 25, “Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos Su camino [  ... ] El secreto de Jehová es para los que le temen, y a ellos hará conocer Su pacto” (Salmo 25:9,14,9The meek will he guide in judgment: and the meek will he teach his way. (Psalm 25:9)
14The secret of the Lord is with them that fear him; and he will show them his covenant. (Psalm 25:14)
RVR1977).
Y, en Sus tratos con Sus siervos, nosotros encontramos que Él actúa según los principios de Su propia palabra: pues leemos en Números 12, “Y aquel varón Moisés era muy manso, más manso que ningún hombre de cuantos había sobre la faz de la tierra” (Números 12:3,3(Now the man Moses was very meek, above all the men which were upon the face of the earth.) (Numbers 12:3) VM).
Él trata así con aquellos que están moralmente cerca de Él, dándoles la capacidad para comprenderlo a Él, y las comunicaciones de Su mente. Esto es solemne. Porque, aunque Israel pudo conocerle a Él en Sus hechos manifiestos, ellos estuvieron lejos de Él moralmente, y, por consiguiente, ineptos para oír las comunicaciones de Sus consejos y de Sus caminos o modos de obrar. Esto es siempre así: hay una aptitud moral en un cristiano —una obediencia práctica a Su pensamiento y voluntad tal como están revelados— un deseo de someterse a Él, y responder a la manera en que Él se ha revelado a Sí mismo, que Él espera, y guía y enseña; mientras que con dificultad oyen los oídos de otro, y no aprende sino poco, e incluso ese poco no tiene su frescura y su poder en su alma.
“El hombre natural [por otra parte] no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente” (1 Corintios 2:14,14But the natural man receiveth not the things of the Spirit of God: for they are foolishness unto him: neither can he know them, because they are spiritually discerned. (1 Corinthians 2:14) LBLA).
“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:1717If any man will do his will, he shall know of the doctrine, whether it be of God, or whether I speak of myself. (John 7:17)).
El versículo de arriba expresa un sencillo principio, y, aun así, ¡cuánto implica! Dios no revela Su verdad para que sea una mera suma de conocimiento aprendido, para la gratificación de la mente. Lo que Él enseña con tanta condescendencia es aprendido de manera imperfecta, si es que es aprendido en absoluto, cuando la conciencia no ha sido ejercitada, y las aseveraciones de Su verdad no han encontrado una respuesta en el alma, como para juzgar las tinieblas, y poner los pies a andar en Su verdad, y usarla, y vivir en el poder de ella. Y además de esto, la verdad divina es tan contraria a cada pensamiento de los hombres, aun del mejor de los hombres, que incluso el alma que goza de la revelación de ella es propensa a hundirse en los pensamientos humanos, y en el uso humano de la verdad.
Nuestras meditaciones nos han llevado, confiamos que sea así, por medio de la gracia, a alguna comprensión de los grandes rasgos de los tratos dispensacionales de Dios, de lo cual nada es más importante: sin una compresión de la verdad dispensacional, el alma es inestable en su testimonio. Si dicha alma está trabajando para el Señor, ella hace que la necesidad de las almas sea el objetivo supremo; y las reivindicaciones del Señor sobre las almas son olvidadas demasiado a menudo. El “frasco de alabastro con perfume” debería estar unido con “este evangelio”, con estas buenas noticias, es decir, la publicación de las actividades de la gracia de Dios mediante el Evangelio, satisfaciendo la necesidad de las almas, unida a esas enseñanzas que conducirían el alma, por medio de la gracia, así satisfecha y en descanso, en un entendimiento tal de la persona de Cristo mismo, y una apreciación tal de Él, que el conocimiento de Su pensamiento y voluntad es buscado; y el corazón aprende a someterse a Sus aseveraciones, y a andar en la senda de la obediencia inteligente, lo cual Su ojo distinguiría, y Su palabra dirigiría, para que ello pueda agradar a Dios (1 Tesalonicenses 4:11Furthermore then we beseech you, brethren, and exhort you by the Lord Jesus, that as ye have received of us how ye ought to walk and to please God, so ye would abound more and more. (1 Thessalonians 4:1)).
Yo me atrevo a decir que, sin un conocimiento de la dispensación, esto es bastante imposible: es indudable que puede haber, y la hay, piedad entre muchos; pero el hecho de ser piadoso, aunque ello encuentra cierto respeto, incluso de parte de los hombres del mundo, cuyo corazón no está cauterizado, no es “la verdad de Dios”. Una cosa es ser piadoso, otra es andar en la verdad. El alma que ha sido establecida en la verdad dispensacional, y que ha constatado los caminos o modos de obrar de Dios en las varias dispensaciones (e incluso cuando el testimonio confiado a los hombres en cada dispensación ha sido corrompido y destruido), aprende de qué manera responder al modo de obrar de Dios; de qué manera andar delante de Él de acuerdo con Su pensamiento y voluntad; aun cuando la dispensación ha caído en ruinas.
Ciertamente uno juzga que la senda señalada en una dispensación sería inadecuada para otra; y juzga también, con discernimiento espiritual, que una senda justo al principio de una dispensación, cambia su carácter necesariamente cuando la dispensación ha caído en ruinas a causa de la infidelidad de aquellos a los cuales el testimonio es confiado; aun así, reconociendo al mismo tiempo que los principios divinos no han cambiado nunca, incluso mientras el receptáculo (o, vaso) demostraba que no podía contener el tesoro confiado a él.
El cristiano, enseñado así, ve aquello que respondía a Dios de una manera divina, fruto de la enseñanza del Espíritu, en el judío piadoso bajo la ley, cuando su nación como una nación terrenal escogida, era reconocida por Dios, alterando su carácter necesariamente cuando Su nación se corrompió; mientras los consejos divinos no se alteraban. Y sin embargo, él puede ver aún más claramente que la senda de un judío piadoso, en una nación terrenal, bajo la ley, no puede ser la de un cristiano en una época donde su llamamiento es a salir del mundo y estar sobre él del todo; y, además, puede ver que la experiencia de un Israelita piadoso en su dispensación no es esa, en su mejor estado, tal como es adecuada para un miembro del cuerpo del Cristo resucitado; puede ver que estar satisfecho con eso es ignorar la posición del cristiano como tal, y es regresar al judaísmo en cuanto a principio. Andar como aquellos de los cuales se dice, “Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová” (Salmo 119:11ALEPH. Blessed are the undefiled in the way, who walk in the law of the Lord. (Psalm 119:1)), está bien y es algo bienaventurado en su tiempo, mientras que andar “en luz, como Él está en luz” (1 Juan 1:77But if we walk in the light, as he is in the light, we have fellowship one with another, and the blood of Jesus Christ his Son cleanseth us from all sin. (1 John 1:7)) es completamente otra cosa, y mucho más allá de ello; es darse cuenta que la dispensación con un velo no rasgado ha terminado, que las cosas permitidas en una dispensación tal han pasado, y que el cristiano está ahora dentro del velo, en la luz plena de la presencia de Dios, puesto allí para andar como conviene a una posición semejante, y para juzgar todo lo que en sus modos de obrar es inconsistente con el lugar, en la libertad de la gracia. Todo el ámbito de su responsabilidad emana de su posición y de la relación en la cual él está situado.
El cristiano, enseñado así, está habilitado para pasar por el mundo, con la verdad ciñendo sus lomos, y con la comprensión moral en cuanto a la obra de todo su alardeado progreso en civilización, religión, política, y todo lo que los rodea; y aunque su testimonio puede ser, por así decirlo, un testimonio individual, “vestido o cubierto de silicio”, aun así su fe es confirmada por los principios mismos que lo rodean, los cuales tienden a una dirección opuesta —y él siente que, por intermedio de la gracia, “de ninguna cosa hace caso” (Hechos 20:2424But none of these things move me, neither count I my life dear unto myself, so that I might finish my course with joy, and the ministry, which I have received of the Lord Jesus, to testify the gospel of the grace of God. (Acts 20:24))—; y que el día está llegando cuando su testimonio, si está de acuerdo con el pensamiento del Señor, será reconocido, y que él verá entonces al máximo, el uso que el Señor ha tenido para él como un testigo, cuando para la apariencia exterior él estuvo “encerrado” como Jeremías —y cuando él se sentó “solo”, la palabra de Jehová fue para él el gozo y el regocijo de su corazón.
Permítanme formular una pregunta al alma cristiana. ¿Son las reivindicaciones del Señor Jesús sobre usted de una importancia profunda y primordial a sus ojos? Al proponer una pregunta semejante, yo lo hago a los que profesan amar y reconocer a Cristo como su Señor; y cuyas conciencias han sido establecidas en descanso para siempre; e introducidas por fe en la diáfana presencia plena de Dios, en Cristo —a los que ven cada interrogante que podría obstaculizar su paz perfecta, respondido por la sangre expiatoria, pasado, presente, futuro— todos seguro. ¿Son todas las reivindicaciones de Cristo de suficiente entidad como para que usted procure conocer Su pensamiento y voluntad, incluso si ello tuviese que quebrantar las asociaciones más preciadas de su corazón? Y, conociendo Su pensamiento y voluntad, ¿está usted buscando gracia para andar en ellos? Yo siento que esta pregunta es profundamente solemne en el día actual, un día de la profesión más pomposa, sin conciencia ni vida hacia Dios.
La religión está empleando sus formas más bellas y seductoras; procurando la ayuda de la ciencia, y la poesía, y el arte, para engalanarse; sosteniendo en su mano una copa de prostitución, lo cual aturde los sentidos, adormece la conciencia. E incluso donde ella no se adereza con el adorno exterior, ella practica toda clase de engaños. Aquellos cuyos sentidos no serían atrapados por el adorno exterior son atrapados por los falaces argumentos del oportunismo, y una ronda de actividad evangélica —obras perfectas pueden ser delante de los hombres, pero no perfectas delante de Dios (Apocalipsis 3:22Be watchful, and strengthen the things which remain, that are ready to die: for I have not found thy works perfect before God. (Revelation 3:2))—. La religión se adecua cada vez más al hombre natural, no regenerado, y bajo el nombre de Cristo, ella aleja su ojo de Cristo, y se jacta de que es rica, y de que se ha enriquecido, y de que de ninguna cosa tiene necesidad (Apocalipsis 3:1717Because thou sayest, I am rich, and increased with goods, and have need of nothing; and knowest not that thou art wretched, and miserable, and poor, and blind, and naked: (Revelation 3:17)). “La forma de la piedad, mas negando el poder de ella” es ciertamente la condición de cosas alrededor nuestro (2 Timoteo 3:5,5Having a form of godliness, but denying the power thereof: from such turn away. (2 Timothy 3:5) VM). El señorío de Cristo es ignorado. La presencia del Espíritu Santo es negada en palabras o, lo que es peor, se profesa que se la reconoce en palabras, y es negada completamente en la práctica. Esto es verdaderamente solemne. La verdad vital central misma del cristianismo, y de la Iglesia de Dios —aquello que delimita, en una línea clara, esta época de todas las otras dispensaciones que pasaron antes o que siguen, es negado; y el todo es fusionado en un montón de confusión, de la cual las almas no pueden hallar indicación alguna; y “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:77Ever learning, and never able to come to the knowledge of the truth. (2 Timothy 3:7)).
“El fundamento de Dios está firme”, con independencia de cuál ha sido la infidelidad del hombre. Los principios de Dios no cambian. Y la responsabilidad de Su pueblo tampoco cambia. Aunque la bendición de ellos es saber que “conoce el Señor a los que son suyos”, aun así, la responsabilidad de ellos es, “apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”, iniquidad relacionada con la casa grande y sus corrupciones (2 Timoteo 2:19,19Nevertheless the foundation of God standeth sure, having this seal, The Lord knoweth them that are his. And, Let every one that nameth the name of Christ depart from iniquity. (2 Timothy 2:19) etc.).
El cristiano debe purificarse de los vasos (personas) para deshonra (véase 2 Timoteo 2:2020But in a great house there are not only vessels of gold and of silver, but also of wood and of earth; and some to honor, and some to dishonor. (2 Timothy 2:20)), para que él pueda ser un “vaso para honra, santificado, útil al dueño, y preparado para toda obra buena” (2 Timoteo 2:21,21If a man therefore purge himself from these, he shall be a vessel unto honor, sanctified, and meet for the master's use, and prepared unto every good work. (2 Timothy 2:21) VM). Él no debe, como hemos mencionado antes, estar satisfecho con la corrupción — ni necesita él tratar de reparar el daño que ha sido hecho; eso no será reparado jamás hasta que la masa de personas profesante se encuentre con su final en el juicio. La senda del cristiano es una senda clara. “Apártese de iniquidad”. Purificarse (separarse) de los vasos (personas) para deshonra. Y viene ahora su andar personal de santidad. Él ha de huir “de las pasiones juveniles”; y luego su andar, en la compañía de otros, es seguir “tras la justicia, la fe, el amor, la paz, con los que invocan al Señor con corazón puro” (2 Timoteo 2:22,22Flee also youthful lusts: but follow righteousness, faith, charity, peace, with them that call on the Lord out of a pure heart. (2 Timothy 2:22) VM). Este es el principio —un principio claro— separación del mal, y separarse para Dios, en medio de dicho mal.
Que Él, Aquel único que puede hacerlo, dé sujeción a Su palabra a aquellos cuyos ojos se posan sobre estas páginas, y una separación en aumento y una sujeción que se profundice, mientras continúan su senda, a aquellos que, por gracia, ¡han aprendido, en su medida, a andar en ella!
“El que tiene Mis mandamientos, y los guarda, ése es el que Me ama”; y “El que Me ama, Mi palabra guardará” (Juan 14).
Esto es característico del cristianismo. Es la obediencia inteligente rendida a una Persona, no a una ley. Hubo un tiempo cuando los fieles e impolutos en el camino eran bendecidos, los que andaban en la ley de Jehová (Salmo 119:11ALEPH. Blessed are the undefiled in the way, who walk in the law of the Lord. (Psalm 119:1)). En aquel entonces Dios no se había revelado. Él estaba oculto detrás del velo y las barreras dispensacionales de la era (del siglo). Él estaba oculto y había enviado Sus demandas a los hombres en la ley; y aunque la ley había dicho, “amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:55And thou shalt love the Lord thy God with all thine heart, and with all thy soul, and with all thy might. (Deuteronomy 6:5)), no obstante, ello no revelaba a una Persona para atraer el corazón. Ese tiempo ha pasado. Cristo vino; y “por medio de Él” nosotros somos ahora “creyentes en Dios” (1 Pedro 1:21,21Who by him do believe in God, that raised him up from the dead, and gave him glory; that your faith and hope might be in God. (1 Peter 1:21) VM), y a Él le debemos el amor de nuestros corazones y la obediencia de nuestras vidas —Uno cuyo amor nos constriñe a vivir de aquí en adelante, no para nosotros mismos, “sino para aquel que murió y resucitó por” nosotros (2 Corintios 5:1515And that he died for all, that they which live should not henceforth live unto themselves, but unto him which died for them, and rose again. (2 Corinthians 5:15))—. Por lo tanto, nosotros somos llamados a vivir por una Persona y a amar a una Persona; Uno que nos ha santificado para la obediencia tal como aquella que caracterizó la Suya (1 Pedro 1:22Elect according to the foreknowledge of God the Father, through sanctification of the Spirit, unto obedience and sprinkling of the blood of Jesus Christ: Grace unto you, and peace, be multiplied. (1 Peter 1:2)), entregándose a Sí mismo, la vida, todo, por los que Le aborrecían. La ley proponía que un hombre debía amar a su prójimo como a sí mismo. ¡La obediencia de Cristo fue la entrega total de Sí mismo por Sus enemigos!
El Señor Jesús llamó en Su día a los judíos (Lucas 12:54,5754And he said also to the people, When ye see a cloud rise out of the west, straightway ye say, There cometh a shower; and so it is. (Luke 12:54)
57Yea, and why even of yourselves judge ye not what is right? (Luke 12:57)
) a discernir “las señales de los tiempos”. Incluso mediante la fuerza de la conciencia natural, y a juzgar lo que era justo. Su palabra debería encontrar ahora un eco en muchos corazones cristianos, que han cabeceado hasta dormir entre los muertos (Efesios 5:1414Wherefore he saith, Awake thou that sleepest, and arise from the dead, and Christ shall give thee light. (Ephesians 5:14)). Todo lo que hay a nuestro alrededor en el día actual, la religión, el estado de los hombres, las naciones, los poderes, los reinos, cada uno de ellos están tomando, gradual y perceptiblemente, sus lugares para las escenas finales de juicio. El cristiano, instruido de antemano acerca de estas cosas, puede mirarlas calmada y tranquilamente, esperando la venida de su Señor. Él sabe que su llamamiento es uno celestial donde los juicios no pueden alcanzar. La venida del Señor, el Hijo de Dios, por Su pueblo, es el único límite, o único horizonte, de sus esperanzas. Sus acciones, y su servicio, y planes, y estadía aquí, están organizados en la perspectiva de ese acontecimiento; y si él es llamado a servir a su Señor y Amo aquí, él hace eso consciente de que él sirve en los últimos días. ¡Que un sentido cada vez más intenso de esto pueda llenar las almas de Su pueblo; y que esta pueda —es decir, su esperanza apropiada— ser formada en sus corazones antes que el día amanezca, y sirva para guiar sus caminos y modos de obrar!
Yo creo que ha sido dicho por alguno que las Escrituras del Antiguo Testamento finalizan con la esperanza de la venida del Sol de Justicia (Malaquías 4:22But unto you that fear my name shall the Sun of righteousness arise with healing in his wings; and ye shall go forth, and grow up as calves of the stall. (Malachi 4:2)), y que las del Nuevo con la de la “Estrella de la mañana” (Apocalipsis 22:1616I Jesus have sent mine angel to testify unto you these things in the churches. I am the root and the offspring of David, and the bright and morning star. (Revelation 22:16)). Esto es dulcemente hermoso. El remanente piadoso de Israel que temía a Jehová y hablaban cada uno a su compañero, etc. (Malaquías 3), tenía esa preciosa consolación delante de ellos —con la de la venida del Sol de Justicia con salvación en sus alas (Malaquías 4)—. Y nosotros encontramos este remanente piadoso de Israel en Lucas 2, los Simeones y las Anas, y todos los que esperaban “la consolación de Israel” (Lucas 2:25-3825And, behold, there was a man in Jerusalem, whose name was Simeon; and the same man was just and devout, waiting for the consolation of Israel: and the Holy Ghost was upon him. 26And it was revealed unto him by the Holy Ghost, that he should not see death, before he had seen the Lord's Christ. 27And he came by the Spirit into the temple: and when the parents brought in the child Jesus, to do for him after the custom of the law, 28Then took he him up in his arms, and blessed God, and said, 29Lord, now lettest thou thy servant depart in peace, according to thy word: 30For mine eyes have seen thy salvation, 31Which thou hast prepared before the face of all people; 32A light to lighten the Gentiles, and the glory of thy people Israel. 33And Joseph and his mother marvelled at those things which were spoken of him. 34And Simeon blessed them, and said unto Mary his mother, Behold, this child is set for the fall and rising again of many in Israel; and for a sign which shall be spoken against; 35(Yea, a sword shall pierce through thy own soul also,) that the thoughts of many hearts may be revealed. 36And there was one Anna, a prophetess, the daughter of Phanuel, of the tribe of Aser: she was of a great age, and had lived with an husband seven years from her virginity; 37And she was a widow of about fourscore and four years, which departed not from the temple, but served God with fastings and prayers night and day. 38And she coming in that instant gave thanks likewise unto the Lord, and spake of him to all them that looked for redemption in Jerusalem. (Luke 2:25‑38)), regocijándose en la venida del “Sol de Justicia”, “la consolación de Israel”. Pero, lamentablemente, Sus rayos cayeron con frialdad sobre los corazones de Su nación; ellos no tuvieron corazón alguno para Él. Los hombres eran moralmente ineptos para tener a Dios entre ellos; y entonces Él fue obligado a ocultar Sus rayos de bendición en la oscurecida escena que rodeó la cruz, y a reservar el día de bendición hasta otro tiempo oportuno. Mientras tanto, nuestro llamamiento fue revelado, y nuestra esperanza fue presentada a nosotros; no como el “Sol de Justicia”, sino como “la estrella resplandeciente de la mañana”.
Cuanto más nosotros contemplamos la idoneidad de este símbolo de nuestra esperanza, más aparece su origen divino, es aquel que vela durante la larga noche el que ve la estrella de la mañana por pocos momentos, mientras la oscuridad se va esfumando de la faz de la tierra, y antes que los haces luminosos del sol aviven la tierra con sus rayos. Y es así con la esperanza del cristiano; él vela durante la oscuridad moral del mundo, hasta el amanecer; y justo cuando la oscuridad es la más intensa, y está a punto de esfumarse delante de los rayos de la venida del “Sol de Justicia”, esta esperanza es recompensada al ver la “Estrella de la mañana” (Apocalipsis 22:1616I Jesus have sent mine angel to testify unto you these things in the churches. I am the root and the offspring of David, and the bright and morning star. (Revelation 22:16)), en Sus primeros resplandores, viniendo a tomar a Su pueblo a Sí mismo, para que ellos puedan resplandecer como el sol con Él en el reino del Padre de ellos (Mateo 13:4343Then shall the righteous shine forth as the sun in the kingdom of their Father. Who hath ears to hear, let him hear. (Matthew 13:43)), cuando Él mismo se revele al mundo milenial como el Sol de Justicia.
Que Aquel que es el único que puede dar bendición, tenga a bien bendecir abundantemente la consideración de estas cosas, ¡y dé a esa esperanza su propio poder santificador en nuestras almas!
F. G. Patterson Traducido del Inglés por B. R. C. O.