W. Carrion
El adagio religioso muy antiguo y bastante conocido dice: “Todos los caminos llevan a Roma”, haciendo referencia a la sede internacional de la Iglesia Católica Romana, comúnmente conocida como “El Vaticano”.
Roma, siendo la primera iglesia apóstata, denominacional o institucional, y por tanto la más antigua (organizada aproximadamente 300 años después de la muerte del último apóstol) constituye y representa la cúspide del imperio religioso jerarquizado, hacia donde se dirigen las esperanzas de mucha gente, quienes han perdido su objetivo espiritual verdadero el cual es estar con Jesucristo en la gloria eterna (el cielo).
Cabe preguntarnos y reflexionar. ¿Todos los caminos llevarán al cielo?
Veamos los caminos equivocados más comunes que la gente piensa que la llevan al cielo:
Las tradiciones
Seguramente usted ha escuchado: “No puedo aceptar ni practicar nada que no sea de la religión de mis padres. ¡En ella nací, y con ella he de morir!”.
Deseamos lo mejor para nuestros hijos, y si estamos errados espiritualmente, ¿desearíamos que ellos permanezcan en nuestros propios errores? ¡Afirmo que NO! Nuestros padres, ¿pensarían diferente? Jesús dice: “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? ... Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición ... invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido” (Mateo 15:33But he answered and said unto them, Why do ye also transgress the commandment of God by your tradition? (Matthew 15:3); Marcos 7:9,139And he said unto them, Full well ye reject the commandment of God, that ye may keep your own tradition. (Mark 7:9)
13Making the word of God of none effect through your tradition, which ye have delivered: and many such like things do ye. (Mark 7:13)).
La exhortación del apóstol Pablo constituye la última palabra: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:88Beware lest any man spoil you through philosophy and vain deceit, after the tradition of men, after the rudiments of the world, and not after Christ. (Colossians 2:8)).
La idolatría
Actualmente infinidad de personas tienen puesta su fe en los ídolos (estatuas o estampas), los adoran y rinden veneración y sacrificios, pensando sinceramente que lo hacen a Dios.
Moisés recibió en el monte Sinaí las dos tablas de piedra que contenían los diez mandamientos escritos por Dios mismo. El segundo mandamiento esta señaladamente dirigido en contra de la idolatría: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque Yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que Me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que Me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-64Thou shalt not make unto thee any graven image, or any likeness of any thing that is in heaven above, or that is in the earth beneath, or that is in the water under the earth: 5Thou shalt not bow down thyself to them, nor serve them: for I the Lord thy God am a jealous God, visiting the iniquity of the fathers upon the children unto the third and fourth generation of them that hate me; 6And showing mercy unto thousands of them that love me, and keep my commandments. (Exodus 20:4‑6)).
¿Cómo son los ídolos?
“Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta. Semejante a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos” (Salmo 115:4-84Their idols are silver and gold, the work of men's hands. 5They have mouths, but they speak not: eyes have they, but they see not: 6They have ears, but they hear not: noses have they, but they smell not: 7They have hands, but they handle not: feet have they, but they walk not: neither speak they through their throat. 8They that make them are like unto them; so is every one that trusteth in them. (Psalm 115:4‑8)).
“Los costumbres de los pueblos son vanidad; porque leña del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder” (Jeremías 10:3-53For the customs of the people are vain: for one cutteth a tree out of the forest, the work of the hands of the workman, with the axe. 4They deck it with silver and with gold; they fasten it with nails and with hammers, that it move not. 5They are upright as the palm tree, but speak not: they must needs be borne, because they cannot go. Be not afraid of them; for they cannot do evil, neither also is it in them to do good. (Jeremiah 10:3‑5)).
¿Quién está en estos ídolos?
“¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber de la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y la mesa de los demonios” (1 Corintios 10:19-2119What say I then? that the idol is any thing, or that which is offered in sacrifice to idols is any thing? 20But I say, that the things which the Gentiles sacrifice, they sacrifice to devils, and not to God: and I would not that ye should have fellowship with devils. 21Ye cannot drink the cup of the Lord, and the cup of devils: ye cannot be partakers of the Lord's table, and of the table of devils. (1 Corinthians 10:19‑21)).
La sinceridad
Para que la adoración del hombre sea agradable y aceptable a Dios, la sinceridad es indispensable. Si el hombre no es sincero toda clase de culto, liturgia, o rito no tiene significado alguno. Pero ¿es la sinceridad la base fundamental para que Dios acepte la adoración del hombre?
Podemos ser muy sinceros, pero podemos estar sinceramente equivocados. Es eminentemente incorrecta la frase, “asiste a la iglesia de tu elección”, porque debemos esforzarnos en obedecer la buena voluntad de Dios agradable y perfecta contenida en la Biblia.
El que sinceramente yerra, sinceramente se condena.
La religión
Nicodemo era un hombre importante entre los judíos por ser doctor o maestro de la ley y miembro del Sanedrín; por tanto podemos deducir que este fariseo estaba dedicado por entero a las prácticas religiosas judías. “Éste vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con Él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:2-32The same came to Jesus by night, and said unto him, Rabbi, we know that thou art a teacher come from God: for no man can do these miracles that thou doest, except God be with him. 3Jesus answered and said unto him, Verily, verily, I say unto thee, Except a man be born again, he cannot see the kingdom of God. (John 3:2‑3)).
Jesús, al decirle a este sacerdote “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” demostró claramente que la religión no basta para ir al cielo, el reino eterno de Dios. En consecuencia la religión no presenta ninguna garantía de ser el camino más seguro para llevarnos a Dios. Ver también Mateo 19:16-2116And, behold, one came and said unto him, Good Master, what good thing shall I do, that I may have eternal life? 17And he said unto him, Why callest thou me good? there is none good but one, that is, God: but if thou wilt enter into life, keep the commandments. 18He saith unto him, Which? Jesus said, Thou shalt do no murder, Thou shalt not commit adultery, Thou shalt not steal, Thou shalt not bear false witness, 19Honor thy father and thy mother: and, Thou shalt love thy neighbor as thyself. 20The young man saith unto him, All these things have I kept from my youth up: what lack I yet? 21Jesus said unto him, If thou wilt be perfect, go and sell that thou hast, and give to the poor, and thou shalt have treasure in heaven: and come and follow me. (Matthew 19:16‑21). Golpearse el pecho no es un reflejo ni una muestra visible de que Cristo mora en nuestro corazón.
Podríamos continuar enumerando infinidad de caminos falsos que el hombre cree que lo llevarán al cielo, pero los ya señalados son muestra inequívoco de que en asuntos espirituales reina la más triste confusión, tal parece que el hombre se encuentra en una encrucijada, habiendo perdido el camino.
El consejo de Dios es oportuno en estas circunstancias: “Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad por él, y hallareis descanso para vuestra alma” (Jeremías 6:1616Thus saith the Lord, Stand ye in the ways, and see, and ask for the old paths, where is the good way, and walk therein, and ye shall find rest for your souls. But they said, We will not walk therein. (Jeremiah 6:16)).
¿Oyes la voz de Dios para tu corazón?
¿Dejarás que las palabras de Cristo no tengan acogida en tu vida?