Notas misceláneas: Número 11

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Extracto: Todo aquel que no conoce a Cristo, tiene un corazón decepcionado o un corazón buscando aquello que lo decepcionará.
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¡JESÚS VENDRÁ!
¡Jesús vendrá!
Sí, nuestro Salvador,
Jesús, Señor de nuestro corazón
Ha de volver, y en santa reunión
Nos llevará.
¡Jesús vendrá!
Pues por Su santo amor
Por compañera quiere ver allí
La Iglesia, que Él ha redimido aquí
En dura cruz.
¡Jesús vendrá!
¡Qué dicha entonces ver
A Aquel que por nosotros padeció,
Y por Su muerte nos reconcilió
Con nuestro Dios!
¡Jesús vendrá!
Sí, pronto volverá,
Y Él sólo puede así satisfacer
Los corazones que desean ver
Al Salvador.
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“No hay nada de que asirse”
Él pertenecía al club de incrédulos; mientras tenía salud y fuerza había dicho: “No hay Dios”, pero ahora su salud está quebrantada; su fuerza acabándose, está para cruzar la orilla.
Dos miembros del club velan a su cabecera para poder llevar un informe de la manera en que él murió.
El fin se acerca; su jactancia se ha desvanecido. Sobre su alma cae la sombra de una eternidad perdida y un temor repentino se apodera de él.
“¡Oh, Dios! ¡estoy perdido! ¡Estoy perdido!” exclama. Sus dos amigos procuran apaciguar sus temores, diciendo: “Sostente, Juan. No te acobardes”. Pero el pobre Juan respondió: “No hay nada de que sostenerme. ¡Estoy perdido! ¡Estoy perdido!” Así murió.
Lector, por el amor a tu alma, ¡te ruego que escuches! Tu hora de muerte, también, podrá estar muy cerca; ¿serás como el pobre Juan y no hallarás nada en que tu alma puede descansar cuando cruces las frías aguas de la muerte?
“¡Yo no soy incrédulo!” ¡Tal vez no! ¿Pero estás salvo? ¿Sabes que tus pecados han sido lavados en la preciosa sangre de Jesús? Si no es así, ¡estás perdido! El pobre Juan comprendió esto cuando era demasiado tarde.
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¿Pudiera alguna contemplación impresionar al alma con más grande maravilla que estas palabras, EL CUAL ME AMÓ? ¡La gloriosa majestad del amante y la pequeña insignificancia del ser amado! La maravillosa gracia que puede unir en amoroso abrazo al Señor de Gloria ¡y aun a mí! El amor que llevó mi carga de culpa para librarme de su penalidad, llena mi alma de alabanza, llena de gratitud. El tierno afecto con que quiere tenerme a mí como Su querido compañero, llena mi alma con adoración.
Que el costo de mi redención fue pagado en preciosa sangre, en valor sobrepujante a todas las riquezas del universo; y que mi culpa hizo necesarios todos los infinitos sufrimientos del Salvador, postran mi alma en humilde contrición. Pero aun de la cruz las brillantes palabras aparecen, “EL CUAL ME AMÓ”, poniendo “EL CUAL” en exaltación y el “me” en humillación... causando a mi alma en alborozo contemplar el orden de las palabras, “EL CUAL ME AMÓ”, poniendo a CRISTO primero, a mí al último, y nada entre esto sino AMOR.
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Extracto: “Nosotros solamente creemos lo que deliberadamente practicamos. La verdad pronto pierde su poder a menos que se retenga y se obre prestamente. La verdad, si no se somete uno a ella, tiene un efecto de endurecer. Satanás no tiene poder cuando una alma anda en obediencia”.
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Extracto: “Cuánto regocijo habrá cuando Cristo nos tenga con Él mismo, todas las aflicciones y peligros pasados —¡en nuestro hogar al fin!”
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PALABRAS de EDIFICACIÓN, EXHORTACIÓN y CONSOLACIÓN no llevaron ningún precio de suscripción y se mandaron por correo, porte pagado, a todos los creyentes en nuestro Señor Jesucristo que las pidieron, según el Señor proveía. Su único objetivo se expresa en este versículo de la Sagrada Escritura: “Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe” (Judas 2020But ye, beloved, building up yourselves on your most holy faith, praying in the Holy Ghost, (Jude 20)). Editor Responsable: Allan Farson; Oficinas de Impresión: Domingo Diez 77, Cuernavaca, Mor., México.