316. Nuestra deuda

13.12.13.12.12,.
1
¡Qué ͜ inmensa, ͜ oh nuestro Dios!, la deuda que tenemos,
 
La de fiel devoción a Cristo quien murió:
 
Con sangre ͜ Él nos limpió los corazones negros;
 
La ͜ entrada ͜ en libertad por ella nos abrió;
 
Tus hijos somos ya, que ͜ a Ti ͜ Él nos acercó.
2
¡Oh ͜ amigo ͜ y Salvador!, con gozo confesamos
 
Cuán rico es tu ͜ amor, cuán pleno ͜ el manantial
 
De gracia sin igual donde ͜ en pie firme ͜ estamos;
 
Que ͜ a tu Dios “nuestro Dios” podemos hoy llamar,
 
Sí — prosternados ya, fervientes — alabar.
3
Al “Padre santo” ͜ en luz, tu Padre desde ͜ el siglo — 
 
Él nuestro ͜ es Él también — podemos adorar;
 
Que ͜ en cada corazón ya de ͜ hijos “conocidos”
 
Está tu ͜ Espíritu ͜ hoy, que siempre ͜ alza ͜ el clamar
 
De “Abba, Padre”, ͜ aquí que llenará su ͜ hogar.