W. Carrion
“Juventud divino tesoro”: esta frase encierra una profunda verdad y con razón podríamos decir que no existe nada tan hermoso como nuestra juventud. Es en ella que damos los primeros pasos en ese largo camino a recorrer; en donde aprendemos las primeras letras en esa escuela a veces cruda que es el diario vivir; y, cuando debemos realizar decisiones que determinarán nuestro éxito en la vida futura.
Para la persona que sabe aprovechar su juventud, ella se torna una fuente de satisfacción y bendiciones; pero si ha errado en el modo de utilizarlo, puede convertirse en una fuente de fracaso y sufrimientos.
Uno de los aspectos actualmente más descuidado por la juventud, es el cultivar las cualidades espirituales. Miramos con indiferencia y cierta dosis de desprecio a las personas piadosas que tratan de hablarnos sobre las cosas de Dios. Pensamos que esos asuntos son para ¡los viejos, que ya vivieron y disfrutaron su vida!, y decimos: nosotros debemos aprovechar la vida al máximo, ocupándola en divertirnos, experimentar, y conocer a ciencia cierta “lo que es la vida”; hay que hacer un esfuerzo para pasarlo “chévere”.
Desgraciadamente las crónicas policiales en prensa, radio y televisión, diariamente nos muestran, en forma por demás espeluznante, la falta de madurez y comprensión de la juventud actual: crímenes, violaciones, robos, asaltos y toda suerte de atrocidades cometidas por jóvenes de nuestra edad que infelizmente no saben cómo ocupar mejor su juventud.
¡Qué gran privilegio y responsabilidad tenemos, jóvenes! Toda la felicidad de nuestra vida futura posiblemente dependerá de lo que hagamos con nuestra juventud. Ella pasa imperdonablemente minuto a minuto.
La juventud lo podemos comparar con el algodón de azúcar. un niño fue al parque y quedó maravillado con la máquina de hacer algodón de azúcar. Compró un poco de algodón y lo llevo para su casa; comió la mitad y guardó el resto para el siguiente día. Al levantarse encontró que la otra mitad había desaparecido. El niño, enfadado alzó su voz reclamando y culpando a todos los de casa. ¡Pobre niño! Su inocencia no le permitió que se diera cuenta que dicho algodón de azúcar se había evaporado.
Nuestra juventud es así. No lo podemos guardar para más tarde, pues cada minuto que pasa ella se va extinguiendo. Debemos aprovecharla mientras la tenemos. Pronto, muy pronto, viene la edad adulta y no debemos culpar a nadie de haberla robado. ¡Se habrá evaporado!
En nuestras manos está que nuestra juventud sea una fuente de regocijo y bendiciones. Ella como toda nuestra vida futura pertenece a nuestro Dios. Él quiere que la usemos para Su gloria, para engrandecer Su nombre; en Su Palabra nos dice: “Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:11Remember now thy Creator in the days of thy youth, while the evil days come not, nor the years draw nigh, when thou shalt say, I have no pleasure in them; (Ecclesiastes 12:1)).
Nuestra juventud además puede ser comparada con el maná del desierto. El “maná” era el pan milagroso que Dios daba para Su pueblo. Nadie podía guardar el maná para más tarde, debía usarlo a su tiempo. Lo mismo sucede con nuestra juventud; no podemos guardarlo para más tarde, debemos usarla ahora mismo.
El tiempo de buscar a Dios es hoy; en Su Palabra Dios aconseja: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro el cual será amplio en perdonar” ... “He aquí ahora el día de salvación” (Isaías 55:6-76Seek ye the Lord while he may be found, call ye upon him while he is near: 7Let the wicked forsake his way, and the unrighteous man his thoughts: and let him return unto the Lord, and he will have mercy upon him; and to our God, for he will abundantly pardon. (Isaiah 55:6‑7); 2 Corintios 6:22(For he saith, I have heard thee in a time accepted, and in the day of salvation have I succored thee: behold, now is the accepted time; behold, now is the day of salvation.) (2 Corinthians 6:2)).
La Biblia dice que todos (niños, jóvenes y adultos) somos pecadores y necesitamos aceptar la vida eterna ¡AHORA! Si para aceptar la salvación debemos pensar en la edad, recordemos que la muerte no respeta edades. Si tú eres un joven cristiano, tienes una misión muy importante que cumplir. Existen millones de jóvenes de nuestra edad que aún no tienen el privilegio de conocer y experimentar la felicidad de ser un joven cristiano. Eres tú quien debe mostrarles el camino a seguir.
Despierta, despierta de ese sueño, Joven
El mundo es muy grande para predicar.
Y si tú te duermes, las almas se pierden;
Levántate y vamos al campo a luchar.
Nuestro mundo actual necesita jóvenes capaces, que pongan todos sus pensamientos y modos de actuar a vista de los demás jóvenes. Por consiguiente, os invito a contribuir con sugerencias, opiniones y artículos conducentes a elevar nuestros ideales; la cooperación vuestra es muy importante y valiosa.
Considero que esta revista “TU JUVENTUD” es un marco ideal para complementar el cuadro que habremos de presentar a la humanidad y sus crisis.