Número 3

Table of Contents

1. Carta del editor - Número 3 - Octubre a diciembre de 1989
2. Entrevista afirmando la perfección del Señor Jesucristo
3. Una casa de siete cuartos (o, "Las siete dispensaciones de tiempo")
4. Escudriñando las Escrituras
5. Un bosquejo de Tito
6. Juventud redimida
7. La mies es mucha: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

Carta del editor - Número 3 - Octubre a diciembre de 1989

D.E. Rule
Apreciado lector:
Saludos en el nombre precioso de nuestro Señor Jesucristo.
Todos hemos visto casas edificadas y casas derribadas. Es mucho más trabajoso edificar que derribar. Entre nosotros los creyentes es lo mismo. Sin dificultad podemos decir o hacer algo que puede hacer mucho daño o desanimar a otro creyente. Mi deseo para cada uno de nosotros es que seamos edificadores. “Habla a los hombres para edificación, y exhortación, y consolación” (1 Corintios 14:3).
Vamos a imaginar que estamos visitando un sitio donde un constructor está edificando una casa para uno que ha invertido su dinero en el proyecto. Pedimos permiso para ver los planos y el constructor nos lo da. Pronto notamos que el edificio que él está haciendo no está conforme a los planos. Le preguntamos el por qué. El constructor nos responde que piensa que él tiene derecho de hacer algunos cambios según su propio gusto y que está seguro de que no le importará al dueño. ¿Es un buen trabajador? En ninguna forma. ¿Podemos equivocarnos igualmente en cosas espirituales? Sí.
Mucho oímos de lealtad al pastor, lealtad a una doctrina favorita, lealtad a un sistema. Pero poco oímos de lealtad a nuestro Señor Jesucristo y a la Palabra de Dios. Si empezamos poniendo nuestra mirada en otros hermanos u organizaciones humanas, en vez de ponerla en Cristo, pronto vamos a tratar de edificar la casa de Dios según nuestras propias ideas y planos en vez de hacerlo según los planos divinos. “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:13).
Un león no necesita ser defendido si tiene su libertad. Jesucristo es el León de la Biblia. Lo que necesitamos hacer es dejar que tenga libertad en nuestras vidas y relaciones, y usar nuestra energía para Él. No debemos pelear entre nosotros mismos, pero debemos hacer Su voluntad que se nos presenta en Su palabra.
Como siempre, esperamos que esta revista sea de bendición. Te rogamos que la leas con la Biblia abierta para chequear todo con la única fuente de la verdad absoluta que Dios nos ha dejado.
Sus sugerencias y comentarios siempre son bienvenidos.
Tu hermano por gracia,

Entrevista afirmando la perfección del Señor Jesucristo

D.E. Rule
Hoy en día es muy común leer las entrevistas con personas que por una u otra razón están en las noticias o de quienes pueden dar información acerca de una persona quien está haciendo noticia. A veces leemos contestaciones de muchos a una pregunta especial.
Ahora queremos hacer la pregunta, ¿Es perfecto el Señor Jesucristo?, a varias personas en la Biblia.
Primero vamos a “preguntar” al Apóstol Pablo, quien antes era uno que persiguió a los creyentes pero después se convirtió al Señor en el camino a Damasco. En Hebreos 4:14-15, Pablo contestó, “Jesús el Hijo de Dios ... fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado”. Pablo claramente decía que no importa la tentación, Jesús respondió a ella, quedando siempre fiel y sin pecado.
Segundo, queremos entrevistar a uno que conoció bien al Señor. También leemos que Juan era “uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús” (Juan 13:23). Cuando le “preguntamos” a Juan, podemos leer su respuesta en 1 Juan 3:5: “sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él”. Juan, quien conoció al Señor tan íntimamente que había sentido los latidos de Su corazón dio testimonio diciendo no sólo que no pecó, pero además no tenía una naturaleza pecaminosa.
Tercero, queremos pasar al Apóstol Pedro, quien había negado al Señor, pero había sido restaurado y usado para la bendición de muchos. Al preguntarle a Pedro, el contestaría, “Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas, El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca ... quien llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:21-24). En contraste con los fracasos de Pedro y los nuestros, Cristo nos dejó un ejemplo perfecto.
Cuarto, en nuestras “entrevistas” podemos pasar y ver lo que sucedió en una reunión de sacerdotes y ancianos. El reporte del concilio era así: “Los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban” (Mateo 26:59-60). Aún Sus enemigos no pudieron encontrar pecado en Él.
Quinto, queremos acercarnos a Poncio Pilato, el gobernador, y escuchar su proclamación. Le oímos decir “Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que lo acusáis” (Lucas 23:14). “Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros”. Pobre Pilato, era demasiado débil para actuar según su propio criterio.
Sexto, no queremos que se nos escape lo que uno de los malhechores que estuvo colgado a un lado del Señor dijo al malhechor que fue clavado al otro lado: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo” (Lucas 23:41). Este malhechor reconoció que de los tres que fueron crucificados allí en Jerusalén ese viernes, uno era perfecto y dos culpables.
Séptimo, el testimonio más importante viene de Dios el Padre mientras Cristo estaba todavía en el cielo. “Aunque nunca hizo maldad ... verá el fruto de la aflicción de Su alma, y quedará satisfecho”. Dios ha aceptado la obra consumada del sacrificio perfecto, Su Hijo, el Señor Jesucristo.
Dios el Hijo era también el hombre perfecto, quien no ha pecado, ni puede pecar. A Él sea toda la honra y gloria. Él es digno.

Una casa de siete cuartos (o, "Las siete dispensaciones de tiempo")

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).
Este versículo nos habla de usar bien la Palabra de verdad. Si la vamos a usar bien entonces tenemos que entender las distintas divisiones que Dios ha puesto en Su palabra. Sin entender de estas divisiones no vamos a poder entender bien la Palabra de Dios y llegaremos a estar confusos y desanimados.
“Con sabiduría se edificará la casa y con prudencia se afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable” (Proverbios 24:3-4).
Consideremos como ilustración, una casa con siete cuartos. Cada cuarto en la casa representa una de las distintas dispensaciones de Dios en Su trato con el hombre. En una casa tenemos que reconocer las divisiones o paredes que el edificador hizo. Sabemos que “por ciencia se llenarán las cámaras”. Cada mueble tiene que estar en su propio y distinto cuarto. No se ponen las camas en la cocina, ni la refrigeradora en el dormitorio. Así que de la misma manera no se puede confundir las distintas maneras en que Dios trata con el hombre en las distintas dispensaciones que encontramos en la Palabra de Dios. Al leer la Escritura es importante distinguir la manera en que Dios estaba tratando con el hombre cuando la escritura fue escrita, y cómo aplicar la escritura para nosotros, directamente o en principio solamente.
Los propósitos de Dios
“De reunir todas las cosas en Cristo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efesios 1:10).
En la eternidad pasada, antes que empiece el tiempo, Dios propuso que Cristo sería cabeza de todas las cosas. Escogió un pueblo para ser la esposa de Su Hijo, Jesucristo. “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4).
También fue el propósito de Dios que Su Hijo viniese al mundo para morir para redimirnos. Antes que venga Jesús, el hombre tuvo que entender su condición delante de Dios, la cual era ser totalmente perdido. “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Salmo 14:2-3).
Las siete dispensaciones
l. El hombre inocente
2. El hombre con conciencia
3. El hombre en autoridad sobre la tierra (gobierno)
4. El hombre bajo promesa
5. El hombre bajo la ley
—(La cruz del Calvario)—
6. El hombre bajo la gracia
7. El hombre bajo el reino personal de Cristo (el milenio)
Dios trató con el hombre en cinco diferentes maneras antes de enviar a Su Hijo. Cada una de estas maneras se llama una dispensación. En cada dispensación la manera en que Dios trató con el hombre fue distinta y diferente. El propósito de cada dispensación era mostrar al hombre que él no podía hacer por sí mismo ni una cosa buena.
La última de las primeras cinco dispensaciones, o la ley, acabó en la cruz. Ahora vivimos en los últimos momentos de la sexta dispensación. Esperamos la venida del Señor para arrebatarnos para estar con Él en los cielos, y después comenzará la séptima dispensación. Al acabar la séptima dispensación, el tiempo cesará y el estado eterno comenzará.
Acontecimientos relacionados en tiempo
La primera dispensación —el hombre inocente— empezó con la creación de Adán y Eva en el huerto del Edén. No sabemos por cuanto tiempo duró esta dispensación. Probablemente duró muy poco tiempo. Cuando Adán y Eva comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal, en desobediencia al mandamiento de Dios, entonces ya no fueron inocentes más. Esta dispensación termina con la desobediencia del hombre a Dios.
La segunda dispensación —el hombre bajo conciencia— empezó cuando Adán y Eva hicieron delantales de las hojas de higuera para cubrirse. Sus conciencias les reprocharon que estaban desnudos y eran culpables. Y por esto se escondieron de la presencia de Dios.
En el tiempo de Noé, “vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5).
La segunda dispensación terminó con el diluvio cuando Dios destruyó al hombre, por su desobediencia a Dios. Solamente Noé y su familia fueron salvados en este juicio.
Cuando el diluvio acabó y Noé salió del arca, Dios puso al hombre en una posición de autoridad en cuanto al gobierno sobre la tierra. “Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal demandaré y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre” (Génesis 9:5). Así empezó la tercera dispensación con la tierra limpiada y el hombre en una nueva posición de autoridad. Pero muy pronto el hombre se olvidó de Dios. En Génesis capítulo once leemos como el hombre dio las espaldas a Dios y buscó la astrología. Los hombres se congregaron para edificar una torre para ver las señales en las estrellas. La tercera dispensación termina después que Dios bajó y confundió las lenguas para que los hombres no se entendieran.
Dios llama a Abram para salir de su tierra y empieza la cuarta dispensación del hombre bajo promesa con la promesa de Dios a Abram. Abram, quien más tarde es llamado por Dios Abraham, nunca heredó la tierra que Dios le había prometido a él y a sus hijos. Pero Abraham y sus hijos tenían que vivir por fe. No heredaron la tierra prometida hasta que la quinta dispensación había comenzado.
La quinta dispensación —el hombre bajo ley— duró sobre la mayoría del antiguo testamento. La ley estaba basada sobre el principio de “haz estoy vivirás”. Pero el hombre falló y quebrantó la ley el mismo día en que fue dada. Esta dispensación acabó en la cruz de Cristo. “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4).
En la sexta dispensación, en la cual vivimos ahora, el hombre está bajo la gracia. Dios en Su gracia está ofreciendo a los pecadores el regalo de la vida eterna. Nunca antes fue hecha tal oferta. El principio de vida bajo la gracia es que “de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda más tenga vida eterna” (Juan 3:16).
La séptima y última dispensación comenzará cuando Cristo tomará Su debido lugar como rey sobre la tierra (Apocalipsis 19 y 20). El milenio será mil años del reinado de Cristo y acabará con el último juicio del hombre en el Gran Trono Blanco. Después de esto, Cristo entregará todo a Su Padre y el estado eterno empezará. “De reunir todas las cosas en Cristo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efesios 1:10).

Escudriñando las Escrituras

W. Carrion
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).
Las Sagradas Escrituras humanamente se las puede apreciar con diferente enfoque. Podemos leer y estudiarlas con un mero interés histórico, científico, literario, filosófico, jurídico, arqueológico, dogmático, etc.; o aún, con un simple interés teológico. Todo lo cual no tiene ningún provecho espiritual.
Durante el ministerio terrenal del Señor Jesucristo, los fariseos leían las Sagradas Escrituras de esa manera, por lo cual Él les dijo: “Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no lo creéis. Escudriñad las Escrituras: porque os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas mismas son las que dan testimonio de mí; pero no queréis venir a mí para que tengáis vida eterna” (Juan 5:37-40).
Al leer las Sagradas Escrituras, los fariseos, no aceptaban al Señor Jesucristo como el Mesías prometido, ni creían en él, y por ello es que el escritor de la epístola a los hebreos dice: “A ellos no les aprovechó, el oír la palabra, por no ir acompañada de fe” (Hebreos 4:2). Y Pablo en 2 Corintios 3:14-17 aclaró más la situación de ellos, así: “Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando leen a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Ellos no ponían atención, ni daban importancia a lo que dicen las Sagradas Escrituras; por aquello Jesús les dijo: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” (Mateo 22:29).
En el libro de Proverbios, tenemos una recomendación maravillosa, la misma que también estuvo dedicada a los fariseos: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo tu cuerpo” (Proverbios 4:20-22).
Hoy en día, muchos cristianos que leen la Palabra de Dios con incredulidad e incertidumbre de corazón, incurren en el mismo error que los fariseos. La naturaleza del hombre carnal es igual que en aquel tiempo.
El gran apóstol Pablo nos exhorta: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Juan el apóstol amado manifiesta: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3).
Los pasajes bíblicos antes transcritos, enfatizan la gran importancia de leer la Palabra de Dios. Se nos dice que no solamente leamos y escuchemos la Palabra, sino que, además se nos enseña a guardarla en nuestro corazón, para lo cual es menester leerla y meditarla con devoción, con fe, con temor y reverencia a Dios, escudriñando diligentemente Su Palabra, para saber cuál es la buena voluntad de Dios.
En Hechos 17:11, encontramos un elogio a los habitantes de Berea porque “recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras” para confirmar la veracidad del mensaje del apóstol Pablo.
La palabra ESCUDRIÑAR significa “examinar, buscar, inquirir o averiguar cuidadosamente una cosa y sus circunstancias”. Por lo tanto, deducimos que los Bereanos realizaron una investigación minuciosa y cuidadosa de las Sagradas Escrituras, para así enterarse de su mensaje y comprender sus enseñanzas. El sabio Salomón en el capítulo segundo del libro de los Proverbios nos insiste a que escudriñemos la sabiduría de Dios como a tesoros, para que entendamos el temor a Dios, lo cual es el principio de la sabiduría.
El secreto de “conocer” y comprender la Palabra de Dios es escudriñarlo con el deseo de “hacer la voluntad de Dios” (Juan 7:17). El anhelo de conocer las Escrituras con el simple deseo de “saber” no es suficiente; debemos estudiar la biblia con humildad, sinceridad y con una actitud receptiva para guardarla en nuestro corazón y ponerlo por obra en nuestras vidas. La bienaventuranza que recibiremos será mucho mayor al esfuerzo que empleamos (Juan 13:17).
La lectura superficial no es suficiente; leer la Biblia con indiferencia no tiene provecho alguno; incluso, ni aun leerla y releerla es suficiente. Debemos digerir lo que leemos, y para lograrlo, debemos primeramente masticarlo. Tenemos que reconocer nuestras limitaciones, inclinar nuestro rostro y pedir a Dios, quien inspiró la Palabra, en primer lugar, que nos unja con su Santo Espíritu, que nos inspire a medida que avanzamos en la lectura y meditación de ella. Leerla y releerla, meditar en ella, y volver a meditar en ella con fe es el procedimiento de renovar nuestro entendimiento; se consigue que la Palabra llegue a nuestra mente, quede en nuestro corazón, y se cumpla en nuestra vida.
Una verdadera fe viva es posible sólo cuando obedecemos la Palabra de Dios y nuestros pensamientos son positivos y correctos. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5).
Nuestros pensamientos deben estar bajo control. Se nos exhorta a pensar no solamente en lo que nosotros creemos que es correcto, sino, en lo que Cristo piensa que es correcto. Debemos ser obedientes no sólo en el hacer, sino inclusive en el pensar.
Es por esto que sabiamente alguien ha recomendado que “para leer la Palabra de Dios no debemos ponernos los anteojos de la teología alienante que nos ha legado la iglesia profesante”.
La Palabra de Dios habla de alguien que:
•  Piensa “EN SU CORAZÓN” (Mateo 9:4);
•  Medita “EN SU CORAZÓN” (Salmo 19:14);
•  Entiende “EN SU CORAZÓN” (1 Reyes 3:12); y que
•  Cree “EN SU CORAZÓN” (Romanos 10:9).
Por tanto, si somos verdaderos cristianos, “Como dice el Espíritu Santo: Si oyeres hoy su voz no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8). Si escudriñamos la Palabra de Dios con sinceridad en él, esperamos que se cumpla en nosotros la declaración escritural: “Cerca de ti está la Palabra, en tu boca y en tu corazón” (Romanos 10:8).
Para que el cristiano fiel y verdadero crezca en su vida espiritual, no hay nada que pueda sustituir a una constante lectura de la Palabra de Dios. El interés, el gozo, y la satisfacción que nos inspira el escudriñar las Sagradas Escrituras es conocer cada día mejor a nuestro adorado y único Salvador, para “Crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (2 Pedro 3:18); y este conocimiento aplicarlo a nuestras vidas, “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).
Jesús reprendió a los escribas y fariseos diciendo: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labio me honra; más su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:7-8). Quiera Dios que nosotros podamos decir juntamente con el salmista: “Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti” (Salmo 119:10-11). “El impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciera según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá” (Ezequiel 18:21). “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).
Debemos seguir el buen ejemplo de los cristianos de Berea, quienes recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). No olvidemos que “La letra mata, mas el Espíritu vivifica” (2 Corintios 2:14). (Léase también 1 Corintios 2:1-13, y Romanos 10:8-10,17).
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24).

Un bosquejo de Tito

D.E. Rule
“Retén la forma (el bosquejo) de las sanas palabras ... ” (2 Timoteo 1:13).
Introducción
En una epístola que en algunos sentidos es similar a 1 Timoteo, el apóstol Pablo delegó a Tito para ayudar a los creyentes de la isla situada en medio del Mar Mediterráneo, Creta. Tenemos instrucción en cuanto a las relaciones entre personas, calificaciones de sobreveedores, la esperanza de los que tienen fe, y la necesidad de seguir la sana doctrina en vez de a un hombre hereje que causa divisiones.
Tito y su testimonio
En varios libros del Nuevo Testamento, encontramos y aprendemos algo acerca de Tito:
Gálatas 2:1-3
•  Tito, un griego, acompañó a Pablo y Bernabé en un viaje a Jerusalén.
2 Corintios
•  En el capítulo 7, vemos como Tito trajo buenas noticias de lo que había visto en Corinto. Qué satisfacción fue para el apóstol Pablo al recibir gozo de pensar en lo que había pasado en Corinto después de ver la situación triste de la cual leemos en 1 Corintios. Su visita había sido de mucho ánimo para los de Corinto porque vieron su cariño para con ellos y también Tito mismo salió consolado.
•  En el capítulo 8, Tito tenía la solicitud que Dios puso en su corazón por ellos. Él estuvo listo para ir a Corinto y explicar la necesidad de los hermanos pobres de Israel. Pero no fue solo, porque en cosas de dinero siempre es importante procurar que todo sea hecho honradamente ante los ojos del señor y de los hombres. Muchos han caído por no tomar cuidado en estos asuntos.
•  El capítulo 12 nos enseña que Tito anduvo en el mismo espíritu y en las mismas pisadas que Pablo.
Tito
•  En Tito 1 leemos como Tito fue encargado de corregir y establecer a los cretenses según la necesidad.
•  Pablo tuvo que exhortar a los cretenses con la sana doctrina, no obstante las costumbres y otros obstáculos, según lo que tenemos en el capítulo 2.
•  Pablo estuvo ansioso de ver a Tito de nuevo según lo que tenemos en el capítulo 3. No vemos el nivel de relación personal entre Tito y Pablo en comparación con lo que existió entre Timoteo y Pablo, pero es cierto que Tito era un hijo amado en la fe.
2 Timoteo 4:10
•  Pablo había “llenado” los alrededores de Ilírico con el evangelio de Cristo en Romanos 15:19. Tito fue a este mismo lugar, después conocido como Dalmacia. No sabemos por qué.
En toda su historia no leemos nada de lo que algunos han sugerido, esto es que Tito era el obispo o ministro en Creta. Tan importante es no ir más allá de lo que la Biblia nos dice. Vemos una historia de uno que era un compañero y colaborador cuyo servicio creció porque era fiel en las cosas pequeñas.
La clave a Tito
En el segundo capítulo, versículos 11-14, tenemos la esencia del cristianismo:
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”.
Nunca debemos olvidar qué gracia Dios nos ha mostrado. Cuando pensamos que tal vez hoy vamos a estar cara a cara con nuestro bendito Señor y Salvador, qué efecto debe tener en nuestras vidas. No nos pertenecemos a nosotros mismos pero nos pertenecemos a Él.
Palabras importantes
Muchas veces las palabras repetidas en un libro de la biblia nos ayudan a entender el tema del libro. En Tito estas palabras incluyen:
•  Sana/os: 5 veces
•  Buena/as: 9 veces
Busca donde se encuentran estas palabras. ¿Qué lecciones puedes aprender leyendo estas palabras en contexto?
El bosquejo
El beneficio de un bosquejo se obtiene cuando un hermano o hermana lo lee con su Biblia abierta. Tal vez tendrás un bosquejo un poco diferente de lo que hay aquí.
I. Tito 1:1-4: La salutación que nos habla de cuatro cosas muy importantes:
A. “La fe de los escogidos de Dios” nos trae a una relación personal con Dios mismo, para compartir los secretos de Su amor.
B. “El conocimiento de la verdad que es según la piedad” es la verdad por la cual Dios se ha revelado a Sí mismo, y merece la sumisión de nuestras mentes y el homenaje de nuestros corazones.
C. “La esperanza de vida eterna” es la esperanza segura conectada con la naturaleza incambiable de Dios. La esperanza conectada con Dios es una certeza no realizada todavía.
D. Dios “manifestó su palabra por medio de la predicación”. Dios quiere que nosotros sepamos Sus pensamientos.
II. Tito 1:5-9: Calificaciones de ancianos
A. Tito recibió la autoridad de poner o establecer ancianos. Ahora podemos ayudarnos el uno al otro pero no existe para nosotros autoridad, ni individualmente, ni colectivamente, para nombrar ancianos.
B. Las cualidades exteriores, morales, y circunstanciales muestran una aptitud para hacer el trabajo de un sobreveedor hasta hoy en día.
III. Tito 1:10-16: Aviso contra los falsos maestros
A. A veces es necesario que la boca de uno sea tapada como una disciplina de la asamblea.
B. Muchas veces tenemos en nosotros características que no son buenas. Nuestra tendencia es a decir, “Así es como soy o como son los miembros de mi familia o mi país”. Si las cosas no están según la palabra de Dios, debemos juzgarlas en vez de disculparnos. Pablo indicó a Tito que tenía que reprenderlos duramente para que sean sanos en la fe.
C. Dios quiere nuestros corazones, no ordenanzas y tradiciones humanas.
IV. Tito 2:1-10: Hay un orden que debe gobernar las relaciones entre los creyentes
A. Los creyentes muchas veces son la “Biblia” leída por el mundo. Dejamos la puerta abierta para los ataques de Satanás si no nos guardamos en estas cosas. La sana doctrina es importante para mantener una conducta correcta.
B. Hay instrucciones específicas para viejos, viejas, mujeres jóvenes, jóvenes, y siervos.
C. “La moda” de “vestidura espiritual” para los creyentes debe ser que “en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador” (versículo 10). Debemos reflexionar si en verdad estamos más ocupados con las modas de este mundo.
V. Tito 2:11-15: La esencia del cristianismo en vista de la esperanza bienaventurada
A. La gracia de Dios se ha manifestado para ofrecer salvación a todos en el mundo. La gracia provee todo y no busca nada en nosotros.
B. No debemos dar lugar a nuestra carne. Dios tiene derecho sobre nuestros corazones. La gracia nos enseña cómo debemos andar.
C. La esperanza de la venida, tal vez hoy, de nuestro Señor debe ser real para nosotros.
D. La respuesta a la salvación que hemos recibido, no la manera de ganarlo, deben ser las buenas obras.
VI. Tito 3:1-2
El efecto de la gracia en la vida de un cristiano debe ser el dejar la rebelión, la resistencia, y la violencia, y hacerle dispuesto para hacer buenas obras.
VII. Tito 3:3-7
Todo lo que somos y tenemos en Cristo es por la bondad y amor de Dios para con nosotros. Qué cambio Él ha hecho en nosotros los merecedores del lago de fuego al hacernos herederos de Dios y coherederos con Cristo.
A. “El lavamiento de la regeneración” es lo que viene con nuestra vida, y nos separa de hábitos y pensamientos anteriores. Dios nos salvó por purificarnos.
B. El Espíritu Santo es un agente divino que nos mantiene por Su poder en el gozo de la relación que ahora tenemos con Dios.
VIII. Tito 3:8-9
A veces las cosas que hacemos hablan tan fuerte que las personas no pueden oír lo que decimos. No podemos gastar nuestro tiempo en contenciones que sirvan sólo para desanimarnos.
IX. Tito 3:10-11
Uno que no está satisfecho con la asamblea y la verdad de Dios pero quiere hacer una verdad por sí mismo y formar un partido dentro de la asamblea es un hereje. La instrucción divina es “deséchalo”. Si alguien quien se llama un hermano está buscando seguidores para sí mismo, es un ladrón. Debemos ser seguidores del Señor Jesucristo.
X. Tito 3:12-15
Pablo muestra algo de la actividad cristiana que el amor de Dios debe producir en los creyentes. Algunos continuaron las obras que Pablo había empezado y otros trabajaron en otros lugares, pero sin celos en la parte de Pablo.

Juventud redimida

W. Carrion
“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 12:1).
Apreciado joven lector, pláceme aprovechar la oportunidad para llamar vuestra atención sobre una breve e importante reflexión que se encuentra en la Biblia, la Palabra de Dios. Atiéndelo: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).
Sin duda alguna, la juventud es la edad excelsa de la existencia. ¡Qué maravilloso es ser joven!
La juventud es por así decirlo, la primavera de la vida, en la que nuestros senderos se cubren de flores, que emanan a esa etapa de vida, el perfume, lozanía y belleza que le son característicos.
Poetas, escritores y predicadores han encontrado en ella una fuente abundante para sus producciones.
Una enciclopedia de Psicología dedica un capítulo al estudio amplio de la Psicología de la juventud en la cual señala como características principales de esta edad:
A) La auto acción,
B) La auto definición, y
C) La escuela de la profesión.
Es entonces que nos damos cuenta que la juventud no tan sólo es pletórica de belleza, fuerza y dinamismo; está también llena de peligros, fantasía y frustraciones.
Teniendo en cuenta esta verdad es que Salomón el escritor sagrado, sabiamente advierte: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud ... ”.
Y yo particularmente, querido joven, te digo hoy en el nombre del Señor: Acuérdate de Jesucristo mientras dispones de los días de tu juventud.
El joven se siente fuerte, dinámico, capaz, autosuficiente, y es ahí que bien puede acontecer que en vez de aprovechar su energía y su juventud, venga a perderla.
Mas, si se acuerda de Jesucristo, muy al contrario, su juventud se renovará como las águilas, porque:
Jesucristo redime las energías físicas de la Juventud.
Ninguno puede negar las exuberancias físicas con que está dotado el joven, tanto que, muchas veces, no sabe lo que debe hacer con ellas. Energía ésta, que bien encaminada, sería una bendición para la sociedad y para sí mismo. Pero infelizmente, ha sido tan mal utilizada por la mayoría de los jóvenes de nuestros días. ¡Cuánta fuerza desperdiciada! ¡Qué tristeza, jóvenes desperdiciando sus energías físicas en el camino del mal y del pecado, cuantas vidas jóvenes terminan prematuramente por el mal ejercicio en la administración del cuerpo! Jesucristo quiere dar a todo joven un objetivo noble, elevado y sublime para sus energías físicas. ¡Acuérdate de Jesucristo!, amado joven.
Jesucristo redime las posibilidades intelectuales de la juventud
El joven vive en un mundo de ideas; es amante de nuevas ideas; procura ideas nuevas Y, la mayoría de las veces quedan como veleros, yendo aquí y allí; en esta situación de inestabilidad, el joven que no tiene un punto de apoyo, que no encuentra ningún fundamento sólido, le es muy fácil caer en el camino de la vanidad y la maldad. Vemos con tristeza valores intelectuales de la juventud comprometidos en la defensa del materialismo doloso, con todo su vasto equipaje de vicios y desvíos morales. Y así se van perdiendo estos valores. Mas Jesucristo quiere y puede redimir tus posibilidades intelectuales. Cree y acepta a Jesucristo y después toda su capacidad te será aumentada. Jamás te sentirás avergonzado del fin que a ella dieras; como el poeta que en la hora de su muerte exclamó: “Rompan mis versos y crean en la eternidad”.
Jesucristo redime las reservas morales de la juventud
La juventud es la edad de las pasiones violentas, sentimos a nuestra naturaleza moral extraviarse en las pasiones diversas. En ese extravío de deseos insaciables, de pasiones desmedidas, corremos el riesgo de comprometer seriamente nuestro futuro, truncando nuestras brillantes aspiraciones y posibilidades. En esta situación necesitamos de un poder superior, que controle nuestras flaquezas, y pasiones para un fin útil y elevado.
Un gran pensador dice que “sólo puede ser sofocada una pasión con una pasión mayor”; y ¿Cuál será la pasión mayor, que supera todas las demás? Sin duda alguna debe ser, la de hacer la voluntad de Cristo, seguir Su ejemplo y andar por el camino que Él anduvo.
Oh, ¡Qué joven extraordinario era Jesús! Su personalidad, Su carácter inmaculado, Su vida juvenil, sin compromiso con el pecado, de tal manera que podía desafiar: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:46).
Jesús debería constituir el modelo de la vida moral de todo joven. Así como la patria quiere y necesita a los jóvenes para su defensa. También Cristo quiere salvar la juventud para las actividades de Su Reino eterno. Qué feliz es uno al conocer a Jesús desde tierna edad y servirle a Jesús en la juventud entregándose en Sus manos. Qué felices se sienten aquellos jóvenes que desde su infancia entregaron sus vidas a Jesucristo y tienen redimido toda su exuberancia física, toda su potencial intelectual y dieron a su vida moral un sentido puro, teniendo a Jesús como el Señor de sus vidas, la mayor pasión, el mejor modelo, pues cuando el esplendor de la juventud decae, no se apagarán las luces de su fama, cuando se agotaren sus horas de saber y “vengan los días malos”. Se sentirá siempre rejuvenecido y vigoroso, firme sobre sus pies, pues con razón decía Isaías: “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40:30-31).
Que así como es mi experiencia, sea tu experiencia, que Dios te bendiga mi querido joven y señorita, es mi deseo y es mi oración.
El fin de todo el mensaje escrito es este: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13).
Oh Cristo mío, yo anhelo agradarte,
Tú que has hecho tanto para mí;
Haz que mi vida sea rendida,
Limpia y santa, consagrada a Ti.
Te necesito, yo soy tan débil,
Mas con Tu ayuda, puedo vencer;
Oh Cristo mío, yo anhelo agradarte,
Tú que has hecho tanto para mí.
por Wilda de Savage.

La mies es mucha: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

D.E. Rule
“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mateo 9:38).
La URSS en tamaño es el país más grande en el mundo. En este país de más de 100 diferentes grupos étnicos, hablan cerca de 70 diferentes idiomas y existen más de 12 Religiones. Casi la mitad de la población son rusos, pero hay una gran diversidad con los de la parte de Asia y arriba del Medio Oriente.
Aunque la mayoría de los pobladores profesan ser ateos, y el gobierno en cualquier forma posible ha tratado de perseguir a los cristianos desde la revolución de 1917, podemos dar gracias al Señor que la situación actualmente ha cambiado algo.
A lo menos, Mijail Gorbachov ha cambiado la situación porque el gobierno en 1988 y en la primera parte de 1989 ha dado libertad a todos los presos políticos conocidos. Más o menos 1 millón de Biblias han entrado al País legalmente en 1988.
Debemos orar que las puertas se sigan abriendo y para que los cristianos que pueden sigan enviando Biblias. Algunos han estimado que hay una demanda para 20 millones de Biblias.
¿Cómo podemos ayudar? Si tiene una dirección, puede enviar una Biblia en Ruso. Si vive cerca de un puerto, o donde hay Consejeros rusos, puede darles a ellos el evangelio. Sobre todo, podemos dar gracias a Dios por lo que ya ha ocurrido.