Número 32: Refugiados y desplazados
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Carta del editor - Número 32 - Enero de 2016
D.E. Rule
Amado hermano y amigo:
El tema principal en este número es sobre los refugiados y desplazados. Hoy en día, en la noticias es un asunto que recibe mucha cobertura. Vemos personas necesitadas que escapan del terrorismo, la hambruna, la persecución religiosa, la persecución política, el nacionalismo, el racismo, entre otras causas. En 1 Crónicas 12:32 observamos que “ ... los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos”. Nosotros también necesitamos ser entendidos respecto al tiempo en el cual estamos viviendo.
No basta leer, escuchar o ver las noticias para ser entendidos en los tiempos. También, y sobre todo, tenemos que tener nuestros pensamientos formados por lo que Dios dice en Su Palabra, la Biblia. Esto es lo que puede darnos el entendimiento correcto acerca de cómo responder a las circunstancias que nos rodean cada día. Cada persona tiene necesidades para su espíritu, alma y cuerpo; y, aunque apreciamos mucho a las personas y organizaciones que ayudan a los refugiados y otros desplazados, la verdad es que si no hay la ayuda para el espíritu es una ayuda incompleta. Sin embargo, en vez de criticar, es mejor que pidamos dirección de lo alto sobre cómo responder a tales necesidades.
Santiago 1:22: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. Esto es, criticar lo que otros están o no haciendo, en vez de buscar la voluntad de Dios para nuestras propias vidas y ponerlo por obra, así como animar a otros para que hagan lo que Dios guía para sus vidas.
Como siempre, recomendamos que leas esta revista con tu Biblia abierta, porque es donde debemos comprobar todo cuanto leemos y oímos. Es la única y última autoridad de fe.
Su hermano por gracia,
José, Jesús y María refugiados en Egipto
D.E. Rule
¿Cuántos ejemplos conoces de un niño nacido en un hogar humilde a quien buscan para matarlo antes de su segundo cumpleaños? El Mesías, Cristo, nació en Belén; pero Herodes, un descendiente de Esaú, y convertido al judaísmo, buscó matar a Jesús para tratar de eliminar a quien consideraba como una amenaza para su reino. También los judíos en Jerusalén tuvieron temor de los romanos que gobernaban sobre Israel. En vez de recibir la noticia con gozo el temor de los seres humanos dominó sus pensamientos. Aquí puedes leer la historia:
Mateo 2:1-6: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel”.
Mira las diferencias en las reacciones. Los magos gentiles buscaron con diligencia al Cristo; los principales sacerdotes y escribas tuvieron cierta indiferencia, Herodes buscó matarle y el pueblo en Jerusalén tuvo temor de los gobernantes del imperio romano. Pocos de Su propio pueblo se regocijaron oyendo la noticia.
Mateo 2:7-23: “Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron. Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”.
José, María y el niño Jesús con tal vez entre uno y dos años se fueron como refugiados para vivir en Egipto, el mismo país donde vivió Moisés, al empezar su infancia. Es importante reconocer que alguien que está caminando en la voluntad de Dios es inmortal hasta que termina su trabajo aquí.
Tanto Israel como Jesucristo cumplieron con la profecía de Oseas 11:1: “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo”. Dios no va a olvidar que Egipto proveyó un lugar de asiló para estos refugiados y va a gozar de bendición por esto durante el milenio.
En Isaías 19:21-25, leemos: “Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día, y harán sacrificio y oblación; y harán votos a Jehová, y los cumplirán. Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se convertirán a Jehová, y les será clemente y los sanará. En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los asirios a Jehová. En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra; porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad”.
Desde su infancia hasta su crucifixión el Señor Jesucristo tuvo sus enemigos. Pero nunca fue por algo malo que haya hecho, pues Él ha sido, es y será perfecto en todos sus hechos y palabras.
Ya al fin de Su tiempo: antes de volver al cielo después de Su muerte, sepultura, resurrección y ascensión al cielo, fue vestido con un manto de escarlata y coronado con una corona de espinas por quienes le escarnecían en vez de reverenciarle. No reconocieron que de veras era el Rey de los judíos. Pilato, aunque fue cobarde en muchos sentidos, al menos dejó el título encima de su cruz reconociéndole como el Rey de los judíos.
En Mateo 27:27-29,35-38, leemos: “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! ... Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y sentados le guardaban allí. Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda”.
Nosotros esperamos el día cuando el Señor Jesucristo, en vez de estar como refugiado en Egipto o colgado en el madero, va a reinar sobre todo, Su lugar debido. Meditemos en estos versos que muestran el lugar merecido que tendrá en el futuro:
Efesios 1:10: “ ... de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”.
Filipenses 2:9-11: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra ;y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
Apocalipsis 1:5-6: “ ... Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.
Aunque Él en general es rechazado en este mundo, no tenemos que esperar para darle el lugar que se merece en nuestros corazones y nuestras vidas.
Ejemplos de refugiados y otros desplazados en la Biblia
D.E. Rule
Uno de los temas más recurrentes en las noticias hoy en día es acerca de los refugiados en diferentes partes del mundo, especialmente de áreas afectadas por ISIS en Irak y Siria. El continente europeo ha recibido más de un millón de refugiados en el último año; en muchos casos, sin saber qué hacer con la llegada de tanta gente de afuera de su continente, ya que son distintas en su forma de pensar, ideología y cultura que la mayoría de los europeos.
Las Naciones Unidas ha intentado contestar la pregunta, “¿Quién es un Refugiado?”.
De acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es una persona que:
“debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él”. [Fuente: ACNUR—La Agencia de la ONU para los Refugiados]
Compartimos lo siguiente de la página web de ACNUR (La Agencia de la ONU para los Refugiados). Ellos dicen que:
“un refugiado tiene derecho de asilo en condiciones de seguridad. Sin embargo, la protección internacional incluye algo más que la propia seguridad física. Los refugiados deberían recibir al menos la ayuda básica y los mismos derechos que cualquier otro extranjero que sea residente legal. Así, los refugiados tienen derechos civiles básicos, incluyendo la libertad de pensamiento, de movimiento, y el derecho al respeto como persona.
“De igual forma, los derechos económicos y sociales se aplican a los refugiados al igual que a otros individuos: derecho a asistencia médica, derecho a trabajar para los adultos, y derecho a la escolarización para los niños.
“En ciertas circunstancias, tales como grandes afluencias de refugiados, los países de asilo se pueden sentir obligados a restringir ciertos derechos, tales como la libertad de movimiento, la libertad para trabajar o a una escolarización adecuada para todos los niños. Estos huecos deberían ser cubiertos siempre que sea posible por la comunidad internacional. Así, cuando no hay otros recursos disponibles –de los gobiernos de los países de asilo u otras agencias- el ACNUR proporciona asistencia a los refugiados (y a otras personas que se hallan bajo su mandato) que no pueden cubrir sus propias necesidades básicas. La asistencia puede ser en forma de ayudas financieras; alimentos; equipos, como utensilios de cocina, sanitarios y de vivienda; o en forma de programas para establecer escuelas o clínicas para refugiados que estén viviendo en un campo o en otros centros comunales”.
Apreciamos los esfuerzos que hacen las personas por ayudar a aquellos necesitados como los refugiados. A la vez, queremos explorar el tema desde un punto de vista bíblico, y después sugerir dónde cada uno de nosotros podemos ser de ayuda. ACNUR puede ayudar en el lado del cuerpo y hasta cierto punto en el alma, en lo relativo a las emociones. Sin embargo, no llega a ayudar para las necesidades del espíritu y del alma en el sentido del ser que tiene una eternidad por delante.
Pero vale indicar que esto no es algo nuevo. Antes de la existencia de organizaciones como las Naciones Unidas y fronteras definidas se dieron emigraciones forzosas por varias razones. Hoy en día, las definiciones amplias de refugiados se aplican para quienes cruzan fronteras huyendo de persecuciones o crisis. Y se llama desplazados internos a quienes se mueven dentro del país huyendo de circunstancias similares.
En los tiempos cuando ocurrieron los acontecimientos históricos que encontramos en la Biblia, también hubo refugiados. Eventos como el éxodo de los judíos de Egipto, cuando los egipcios se habían olvidado de que José fue clave en la preservación de vida en Egipto y la huida de José y María a Egipto con Jesús en su infancia como el Hijo del Hombre son ejemplos de refugiados en la Palabra de Dios. Veamos los siguientes ejemplos:
Adán y Eva: Expulsados por Dios debido al pecado
Génesis 3: 23-24: “Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.
La primera pareja fue expulsada del mejor sitio que la tierra ha conocido, no por la falta de algún otro, sino por su pecado al escuchar la voz de Satanás en vez de la voz de Jehová. Introdujeron el pecado en el mundo y hasta ahora sufrimos las consecuencias. El pecado, la naturaleza pecaminosa, y los pecados, los hechos de una naturaleza pecaminosa, son la causa esencial para que haya refugiados y otros desplazados. A veces es por los pecados de otros que se provoca la salida, en otras ocasiones son los pecados de quienes salen, y ocasionalmente una combinación de ambos. En este caso, Adán y Eva junto con Satanás tuvieron toda la responsabilidad.
Caín: Expulsado por Dios como consecuencia de su pecado
Génesis 4:12-14: “Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará”.
Qué increíble que la primera persona que nació en el mundo mató a su propio hermano y tuvo que fugarse. Otra vez tenemos un ejemplo de las consecuencias del pecado: nunca es para nuestro bien.
Noé: Preservado por Dios del desastre climático
Génesis 7:7: “Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos”.
A veces las personas tratan de explicar los fenómenos naturales solamente en términos científicos sin reconocer que Dios está en control de todo: Job 28:25-27: “Al dar peso al viento, Y poner las aguas por medida; Cuando él dio ley a la lluvia, Y camino al relámpago de los truenos, Entonces la veía él, y la manifestaba; La preparó y la descubrió también”.
En este caso, el diluvio fue el resultado del juicio de Dios hacia la maldad del hombre. Génesis 6:5: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Él es soberano sobre todo, incluyendo la naturaleza. Puede hablar a los seres humanos por medio del clima, volcanes, terremotos y cualquier otro elemento de la naturaleza.
Abraham y Sara: Viajan a Egipto debido a la hambruna
Génesis 12:10: “Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra”. En este caso, por la falta de comida en un tiempo de hambruna en Canaán, Abram fue a Egipto. Hay refugiados que huyen para satisfacer necesidades básicas como la provisión de comida. Hoy en día hay quienes se mueven de un sitio a otro a fin de proveer para las necesidades de su familia.
Son expulsados por las autoridades de Egipto
Génesis 12:19-20: “¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete. Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía”. En este caso, Abram y Sara tuvieron que irse de Egipto porque Abram actuó por vista, no por fe, cuando dijo la mitad de la verdad con la intención de confundir. Pagó con ser expulsado, una acción totalmente justa de parte de las autoridades egipcias.
Se desplazan por escasez y conflictos
Génesis 13:6-7: “Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra”. Hay limitaciones en cuanto a la cantidad de personas que un terreno puede sustentar económicamente. Aunque pocos tienen las posesiones que tuvieron Abram y Lot, es común en familias que tienen varios hijos que algunos tengan que salir del campo para buscar sustento económico. Esto ha sido una de las causas de emigración de los países de América Latina a América del Norte y Europa. También, conflictos como los que nuestros hermanos colombianos han enfrentado con grupos como las FARC y nuestros hermanos peruanos con Sendero Luminoso al ser resultado de conflictos internos.
Lot: Desplazado por la invasión de reyes
Génesis 14:8-12: “Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron”. Al quedarse en un lugar de conflicto entre dos grupos de reyes perdió su libertad y sus bienes. Una cosa es entremeterse en lo ajeno (1 Pedro 4:15); pero otra ayudar cuando hay una necesidad.
La historia continúa con la respuesta de Abram para ayudar a su sobrino Lot en los versos 13-16: “Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente”. A veces hay la tendencia de lavarnos las manos en las dificultades de otros incluyendo nuestros familiares y hermanos en Cristo. Está bien orar, pero la oración en muchos casos debe estar acompañada con la acción. Abram ayudó a su sobrino y a quienes estuvieron con él.
Rescatado por Dios de un lugar bajo juicio inminente
Génesis 19:17: “Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas”. Hay personas que tienen su alma salvada, pero en muchos sentidos una vida perdida. Un creyente que vive sin separarse de lo malo de este mundo a veces paga aquí con una vida perdida y también con la pérdida de su familia en relación a las cosas espirituales. Lot escapó de Sodoma con sus dos hijas pero sin su esposa y sus yernos. Es para nuestra enseñanza que se menciona que vivieron donde no se reconocía la práctica de la homosexualidad como un pecado.
Agar: Desplazada al desierto por persecución
Génesis 16:6: “Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia”. Fue Sarai quien animó a Abram para que tenga un hijo con Agar, la sierva, porque le faltó fe para confiar en que Jehová podía proveerle un hijo y que ella sería su madre biológica. Agar entonces despreció a Sarai y ella en cambio la afligió a tal punto que en un momento Agar huyó. Nuestra falta de fe puede producir distanciamientos que afectan a varias personas.
Agar e Ismael: Desplazados al desierto por persecución
Génesis 21:14-16: “Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba. Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró”. En fin, a veces un creyente tiene que tratar de mejorar su situación al separarse físicamente de personas con quienes tiene conflictos. Entre los descendientes de Isaac, el hijo de Abraham y Sara, están los hijos de Israel, los judíos y otros israelitas. Entre los descendientes de Ismael están los árabes, muchos son enemigos de los judíos hasta el día de hoy. Lastimosamente, algo que ocurrió hace casi 4000 años tiene su efecto en la actualidad. Así es: nuestros hechos y actitudes tienen consecuencias.
Isaac y Rebeca: Debido a la hambruna van a la tierra de los filisteos
Génesis 26:1-3: “Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre”. Una de las causas del desplazamiento de personas sigue siendo la hambre. Puede ser causado por sequias, plagas, diluvios o conflictos. Si un creyente se mueve de un lugar a otro bajo cualquier circunstancia, debe ser con la dirección divina.
Jacob: Viaja a Harán por una amenaza de violencia familiar
Génesis 27:41-45: “Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob. Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte. Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de Labán mi hermano en Harán, y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue; hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día?”. La violencia producida por grupos como ISIS y Al Qaeda han sido la causa en este último año de una emigración masiva de refugiados de Irak y Siria. Debido a lo que pasó entre Esaú y Jacob vemos que el desplazamiento por violencia o una amenaza de violencia no es algo nuevo.
Regresa a Canaán para no continuar siendo explotado
Génesis 31:11-21: “Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí. Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento. Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre? ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio? Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho. Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos, y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán. Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre. Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba. Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Éufrates, y se dirigió al monte de Galaad”. Conflictos sobre bienes y herencias muchas veces producen la necesidad de separación entre las familias. ¡Qué lástima cuando hay promesas rotas y engaños como parte del problema! Cuántas veces nuestra carne aumenta las dificultades en vez de poder ayudarnos a solucionarlas.
Sale de Canaán a Egipto debido a la hambruna
Génesis 47:4: “Dijeron además a Faraón: Para morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán; por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten tus siervos en la tierra de Gosén”. Otra vez vemos que hubo la necesidad de desplazarse por el hambre, una de las causas más comunes para producir refugiados.
Esaú: Se desplaza hacia Seir por conflictos y su abundancia
Génesis 36:6-7: “Y Esaú tomó sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y todo cuanto había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra, separándose de Jacob su hermano. Porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa de sus ganados”. A veces la abundancia en vez de ayudar produce una escasez de recursos en una sola área. En el Antiguo Testamento parte de las bendiciones eran materiales; mas en Efesios 1 vemos que ahora nuestras bendiciones son espirituales. Además, no debemos olvidar el mensaje de 1 Timoteo 6:6-10: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. Aquí notamos dos cosas específicas: primero, debemos estar contentos con lo básico, que incluye comida y el abrigo de ropa y un techo sobre nuestra cabeza, y segundo, que no son los bienes o el dinero en sí mismo lo que es malo, sino que el amor al dinero es el problema. Para muchos de nosotros lo mejor es no tener demasiado ni tampoco menos que lo suficiente y aprender a usar lo que tenemos para el Señor. En Proverbios 30:8-9 leemos: “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios”. Muchas veces confundimos lo que necesitamos con lo que queremos.
José: Vendido por tráfico internacional de personas
Génesis 37:28: “Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”. El tráfico humano de personas sigue siendo un problema hoy. Cuántas personas son engañadas con promesas falsas o forzadas a trasladarse por personas maliciosas. En muchos casos, sus vidas son lastimadas. Qué bueno es ver el ejemplo de José que fue utilizado de una forma maravillosa en Egipto a pesar de la maldad de sus hermanos. Aunque hay circunstancias horribles y a veces fuera de nuestro control, debemos anhelar serle fieles al Señor a pesar de las circunstancias.
Moisés: Huye a Madián después de cometer un asesinato
Éxodo 2:11-15: “En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián”. Moisés vio una injusticia pero su forma de reaccionar fue equivocada. Tenemos que actuar en el Espíritu, no en la carne, ante las injusticias que observamos incluyendo aquellas que nos afectan directamente. En Hechos 7:35 leemos sobre el cambio en la vida de Moisés: “A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza”. En las plazas vemos muchos más monumentos a libertadores que a jueces. Moisés al actuar como juez mató a un egipcio; pero al actuar como libertador lideró el éxodo del pueblo de Israel desde Egipto rumbo a la tierra prometida de Canaán.
Desplazándose al desierto junto con la gente oprimida que él estaba liberando
Hebreos 11:27: “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”. ¿Tenía sentido salir al desierto con una multitud de dos millones de personas sin comida, agua, y otras necesidades básicas? ¿Estaba ya establecido de antemano cómo iban a cruzar un mar sin barcos? Ciertamente no para lo que se ve. Recordemos que “por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7) si andamos como debemos. Dios no ha prometido revelarnos cómo va a proveer para cuanto necesitamos hasta el arrebatamiento ni tampoco sobre todas las dificultades que puedan acontecernos en el futuro; pero en Hebreo 13:5 ha prometido: “no te desampararé, ni te dejaré”. Para alimentarse siempre tuvieron el maná: “Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán” (Éxodo 16:35). “Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra, las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas. Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie” (Deuteronomio 29:2-5). En el desierto no hubo almacenes y esto les dio una oportunidad maravillosa para que Dios mostrase su provisión en toda circunstancia a su pueblo.
Todo Israel: Sale de la opresión rumbo al desierto
Éxodo 12:40-41: “El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto”. A veces prolongamos una prueba por nuestra lentitud o porque nos falta aprender la lección que ella conlleva. El viaje al cruzar el desierto no tenía que durar 40 años de caminata, pero sí para las lecciones que debían aprender. Números 32:13: “Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová”.
Noemí: Sale por la hambruna a Moab
Rut 1:1: “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos”. Otra vez tenemos un ejemplo de refugiados por problemas de falta de comida en un lugar.
Retorna de Moab a Judá
Rut 1:6,20-22: “Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan ... Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada”. Los refugiados pueden dar testimonio del Señor por el rumbo hacia donde van. Rut la Moabita aprendió sobre el Todopoderoso de la familia de Elimelec y Noemí, sus suegros, y fue con Noemi a Belén después de la muerte de su marido, su suegro y su cuñado. Allí como viuda se casó de nuevo con Booz. En Mateo 1:5 hallamos en la línea real de Israel que “Booz engendró de Rut a Obed”. Aunque como hombre Jesús fue concebido en la virgen María por el Espíritu Santo, en la línea de descendientes de David era José, el marido de María, quien establecía el derecho de Jesús como hombre para ser el Rey de Israel. Rut tuvo el privilegio de entrar como madre en esta línea.
Rut: Sale de Moab para ir a Judá por lealtad a la familia
Rut 1:15-17: “Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”. Qué bueno es ver la lealtad a Dios y a los familiares por nacimiento o por matrimonio. Una característica en la actualidad es vivir para sí mismo y no para servir a los demás. No debe ser así para un creyente verdadero.
David: Escapa a la tierra de los filisteos debido a la persecución política
1 Samuel 21:10: “Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat”. El futuro rey de Israel tuvo que huir del rey actual en ese momento. ¡Qué problemáticos son los celos y cuántos problemas causan!
Movilizándose de Gat a la cueva de Adulam
1 Samuel 22:1: “Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él”. Otra vez vemos a familiares corriendo a la ayuda de un familiar querido. Así debe estar unida una familia, no solamente de palabra, sino también en la práctica.
David traslada a sus padres (quienes también estuvieron como refugiados) a Moab
1 Samuel 22:3-4: “Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte”. Qué bueno es ver que un hijo se preocupa por las necesidades de sus padres. Aunque no pudo en ese momento ayudarles directamente él mismo, sí buscó ayuda para ellos en tal circunstancia como refugiados.
David y sus compañeros desplazados en continuo movimiento
1 Samuel 23:13-15: “David entonces se levantó con sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y vino a Saúl la nueva de que David se había escapado de Keila, y desistió de salir. Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos. Viendo, pues, David que Saúl había salido en busca de su vida, se estuvo en Hores, en el desierto de Zif”. En Hebreos 11:13-14,16 la Biblia dice que “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad”. Un extranjero está fuera de su país. Un peregrino está en movimiento sin echar raíces fuertes en un solo lugar. En Filipenses 3:20-21 dice: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”. Aunque tenemos cédula y/o pasaportes de otros países, la ciudadanía principal de un cristiano está en el cielo.
Se fuga a la tierra de los filisteos en virtud de la persecución
1 Samuel 27:1-2: “Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano. Se levantó, pues, David, y con los seiscientos hombres que tenía consigo se pasó a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat”. David sabía que después iba a volver a su tierra. La meta para un refugiado normalmente es volver a su tierra cuando las circunstancias lo permitan. La forma de aprender paciencia es por medio de las tribulaciones como leemos en Romanos 5:3-5: “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”. La paciencia es algo que hay que aprender en la práctica y a la medida que vamos aprendiendo nos ayuda en tribulaciones futuras.
Elías: Huye de la persecución del rey Acab
1 Reyes 17:1-4: “Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer”. No está mal huir de ciertas dificultades si uno tiene la dirección de Dios para esa circunstancia; pues cuando Él manda, también provee.
Va de un sitio de refugio a otro por la sequía
1 Reyes 17:7-9: “Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra. Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente”. Siempre hay que estar en comunión para recibir nuevas instrucciones para la vida.
Escapa de la persecución del rey Acab y Jezabel
1 Reyes 19:3-4: “Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”. Es conveniente leer todo el capítulo. En ocasiones confiamos en nosotros mismos y tenemos una elevada opinión de nuestra espiritualidad, así que luego tenemos que aprender mediante las circunstancias, que Dios permite en nuestras vidas, que en Él podemos estar confiados y no en nosotros; pues hay que estar más atentos a Su voz y no pensar más de lo que debemos sobre nuestra fidelidad.
Todo Israel: Llevado por la fuerza a Asiria durante la invasión del rey asirio
2 Reyes 17:22-23: “Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy”. Bajo el reinado de Jeroboam las diez tribus de Israel nunca tuvieron un rey bueno y fiel a Jehová y sufrieron ataques externos. Su problema empezó cuando se separaron de las otras dos tribus.
Llevado por la fuerza a Babilonia en la invasión del rey Nabucodonosor
2 Reyes 24:14-15: “Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén, a todos los príncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. Asimismo llevó cautivos a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llevó de Jerusalén a Babilonia”. Si leemos la primera parte de 2 Reyes 24 vemos una historia de la maldad que abrió la puerta para que muchos sean llevados cautivos. Daniel y sus compañeros son una muestra de que no es necesario seguir a las masas en su distanciamiento de los caminos de Dios. Ellos dieron un testimonio de la fidelidad de Dios en medio de una sociedad pagana. Fueron utilizados para llegar con el mensaje del Dios verdadero hasta Nabucodonosor, quien ostentaba el cargo más alto del Reino de Babilonia. Qué lección tan importante acerca de servir al Señor a pesar de las circunstancias en las que nos encontramos, en vez de quejarnos sobre lo que a veces no podemos cambiar. Filipenses 4:11-13: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Nehemías: Retornó del exilio de Babilona
Esdras 2:1-2: “Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que Nabucodonosor rey de Babilonia había llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad; los cuales vinieron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. El número de los varones del pueblo de Israel”. Aunque fueron llevados cautivos a Babilonia y no les dieron opción, no se olvidaron de dónde habían venido y cuando tuvieron la oportunidad, volvieron a Israel. No adoptaron ni las creencias equivocadas ni las malas prácticas del lugar donde fueron llevados cautivos.
La noticia de los que regresaron le llegó, cuando él todavía estaba exiliado
Nehemías 1:3-11: “Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey”. Qué instructiva esta oración. Empezó confesando su pecado, luego el de su familia y al fin el de todo su pueblo. Comenzó con el deseo de que Jehová escuchase su oración por todos. Un refugiado, un dispersado, un hermano o una hermana que esté entre muchos puede actuar de tal forma que al final aquello resulte para el bien de muchos. ¡Qué común es ser influenciado por quienes nos rodean en vez de ser una buena influencia para ellos!
Exiliado, pero anhela retornar a su tierra para reconstruir las ruinas
Nehemías 2:4-5: “Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré”. Las oraciones no tienen que ser largas, ni con los ojos cerrados ni arrodillados. Aquí tenemos un ejemplo de una oración cortita mientras se escucha una pregunta y hay que contestarla. Nada debemos hacer en nuestra propia fuerza. Dios ha puesto las autoridades en su lugar y debemos obedecerles, si no es contrario a la Palabra de Dios.
Esdras: Retornó del exilio de Babilonia
Esdras 7:6-10: “Este Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras. Y con él subieron a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo, en el séptimo año del rey Artajerjes. Y llegó a Jerusalén en el mes quinto del año séptimo del rey. Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”. Jehová nunca se olvidó de la situación de aquellos que fueron llevados cautivos. No hay persona que pueda mover las cosas en contra de la mano de Jehová. Estos cautivos en Babilonia, liderados con un corazón preparado para escuchar y obedecer a Dios, con un conocimiento profundo de la parte de la Biblia que ya había sido escrita, pudieron avanzar en su camino para retornar a Babilonia. Oremos para que muchos refugiados tengan la oportunidad de conocer al Dios verdadero y al Hijo Eterno de Dios, el Señor Jesucristo en su lugar, ya sea como refugiado o cautivo.
Ester y Mardoqueo
Ester 2:5-7: “Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín; el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia. Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer”. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. Ester, procedente de una familia que había sido llevada cautiva a Babilonia, al final terminó siendo reina.
Jeremías: Tomado por la fuerza junto a otros que intentan huir del ataque de Babilonia al irse a Egipto
Jeremías 43:4-7: “No obedeció, pues, Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra y todo el pueblo, a la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá, sino que tomó Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra, a todo el remanente de Judá que se había vuelto de todas las naciones donde había sido echado, para morar en tierra de Judá; a hombres y mujeres y niños, y a las hijas del rey y a toda persona que había dejado Nabuzaradán capitán de la guardia con Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, y al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías, y entraron en tierra de Egipto, porque no obedecieron a la voz de Jehová; y llegaron hasta Tafnes”.
Daniel, Ananías, Misael y Azarías: Cautivos en Babilonia
Daniel 1:1-20: “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios. Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abednego. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza. Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas. Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey. Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres. A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino”. Daniel, Ananías, Misael y Azarías nos dan un muy bueno ejemplo en algunas cosas. Primero, fueron jóvenes que estaban preparados en cosas naturales; por supuesto no todos tienen que tener la misma preparación o educación y no es que una cosa sea superior a otra. No es correcto criticar a un joven que decide estudiar más: vemos que su preparación les abrió la puerta al mismo rey donde pudieron dar testimonio de Jehová. Segundo, aun estando en esta posición rechazaron aquella comida que bajo las instrucciones del Antiguo Testamento no pudieron comer. Pero, lo hicieron de una forma muy respetuosa. Cuán importante que los refugiados muestren aprecio a quienes les proveen una forma de vivir cuando han huido de su situación insoportable.
Jonás: Desplazado al intentar escapar del llamado de Dios
Jonás 1:1-3: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”. Jonás es un ejemplo de alguien que se opuso al llamado de Dios y tuvo que volver al punto de partida y empezar de nuevo. Cuando vamos en contra de la voluntad de Dios siguiendo las decisiones de nuestra propia carne, tenemos que juzgarnos a nosotros mismos y volver al punto de partida del camino de Dios para corregir el problema.
Jesús, María, y José: Refugiados en Egipto por persecución política
Mateo 2:13-15: “Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo”. Esto lo vimos con más detalle en el primer artículo de la revista; sin embargo, notamos que en ciertas circunstancias son los padres quienes toman la decisión de salir fuera del país al verse obligados a huir de conflictos que pueden atentar contra la vida de sus hijos.
La Iglesia Primitiva: Desplazada por persecución religiosa
Hechos 8:1: “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles”. Saulo, quien después fue llamado Pablo, provocó la dispersión de los creyentes en Jerusalén. Vemos que el perseguidor terminó siendo otro perseguido cuando Dios obró en su corazón por medio del Espíritu Santo y cambió totalmente su rumbo.
Felipe: Desplazado por persecución religiosa
Hechos 8:3-6: “Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía”. El tiempo es corto. Hay personas que ahora están en sitios donde creyentes en casi todos los continentes pueden tener acceso para compartir el evangelio con refugiados o dispersados que antes no eran alcanzables. Debemos buscar a quienes están a nuestro alcance para compartirles el evangelio. Dios a veces en Su soberanía mueve a las personas para ubicarlas donde pueden ser luz al predicar el evangelio.
Hechos 11:19-30: “Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo”. La primera asamblea entre los gentiles, en los primeros años de la iglesia, fue formada por aquellos refugiados de la persecución. Sin que la Biblia mencione sus nombres, predicaron el evangelio y el Espíritu Santo obró para la salvación de varios allí en Antioquía. Vemos el proceso del crecimiento de esta congregación con diferentes dones utilizados. Bernabé tenía el don de pastor; Pablo el de maestro para enseñar y Agabo el de profeta. Ninguno es completo; pero todos debemos estar activos. Cuán bueno es cuando hay quienes responden a las necesidades y van donde pueden ayudar, utilizando los dones que les han sido dados. En este caso, traspasaron culturas y fronteras para ser de ayuda.
Priscila y Aquila: Desplazados por persecución étnica (por raza)
Hechos 18:1-2: “Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma”. Hay mucho nacionalismo y racismo que provocan refugiados y desplazados. Como en el caso de Saúl: “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). El ser humano ve el color de la piel, escucha el idioma que no sabe, oye el acento, nota las costumbres diferentes y en muchos casos persigue a quienes son diferentes. Si esto pasa, el creyente desplazado debe buscar ser luz donde Dios le envíe a vivir.
El Apóstol Pablo: En constantes dificultades
2 Corintios 11:23-28: “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo). Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias”. Hay muchas agencias de viajes que se especializan en tours de aventura. Imagínese cómo sería esta descripción para alguien que trata de promocionar sus servicios como guía. Una predicación falsa es cuando alguien dice: “Cree en el Señor Jesucristo y van a desaparecer todas tus dificultades”. La verdad es que cuando uno cree en el Señor Jesucristo como su Salvador se gana tres enemigos que no había tenido antes: Su propia carne (la vieja naturaleza), Satanás, y el sistema de este mundo que están en contra de Dios. Pero, vale la pena porque Él nunca nos deja ni nos desampara y pronto estaremos donde no pueden entrar estos enemigos. Pablo vivió su vida a luz de la eternidad: “Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Timoteo 3:10-13). Si no estamos padeciendo persecución en una forma u otra, es una indicación de que no estamos viviendo piadosamente en Cristo Jesús.
El Apóstol Juan: Encarcelado
Apocalipsis 1:9: “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. El libro con más descripción del tiempo venidero que nos da una vista del futuro con las características de la nueva Jerusalén en la tierra y el tercer cielo con los creyentes fue escrito por Juan cuando estuvo en la cárcel en aquella isla griega del mar Egeo por causa de Cristo. Tuvo una visión cuando ... “estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia ... Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre” (Apocalipsis 1:10-13). Las circunstancias no deben controlar la comunión con el Señor. Juan, en vez de estar preocupado con sus circunstancias y quejándose de las limitaciones que esto produjo en su movilidad y contacto con los demás, estuvo en comunión con el Señor en su alma y le fue revelado las profecías más extensas que tenemos en todo el Nuevo Testamento. A veces pensamos que podemos seguir el Señor si cambian nuestras circunstancias, en vez de reconocer que Él puede ayudarnos a servirle en cualquier situación que estemos en nuestras vidas.
Nota: Algunas citas fueron tomadas de la página web www.iafr.org del International Association for Refugees.
Mostrando tu fe
D.E. Rule
Ya es el momento para una tarea. Vamos a dar una serie de puntos relacionados y referencias para que tú puedas buscarlos y meditar en cómo aplicarlos en tu vida:
1. Dios ama, protege y provee para refugiados, desplazados y extranjeros
a. Salmo 9:9; Isaías 25:4
b. Salmo 146:9
c. Deuteronomio 10:16-19 y Números 15:16
d. Lucas 4:16
2. Dios espera que su pueblo ame a los refugiados y dé de sus recursos para ayudarles
a. Levítico 19:34 y Deuteronomio 10:16-19
b. Salmo 82:4; Éxodo 22:21; Levítico 19:33; Zacarías 7:9-10; Deuteronomio 23:15
c. Isaías 58:6-11; Lucas 3:10-11; Mateo 25:31-46
d. Hebreos 13:2; Lucas 14:12-13
e. Levítico 19:10; 23:22; Gálatas 2:10; Santiago 1:27
f. Mateo 19:21; Lucas 12:33
g. Isaías 1:17
3. La forma en que tratamos a los refugiados es una muestra de la realidad de nuestra fe
a. Lucas 14:12-13
b. Mateo 25:31-46
4. ¿Qué responsabilidad tienen los países para con los refugiados?
a. Isaías 16:3-5
b. Deuteronomio 23:15
c. Levítico 19:34; 24:22; Números 15:16
5. Dios recompensa a las familias y naciones que cuidan de los refugiados
a. Deuteronomio 24:19-21
b. Isaías 58:6-11
c. Salmo 41:1-3
d. Proverbios 28:27
e. Lucas 14:12-13
6. Dios en su gobierno actúa contra quienes maltratan a los refugiados
a. Deuteronomio 27:19; 24:17; Malaquías 3:5
b. Proverbios 21:13
c. Proverbios 28:27
d. Proverbios 10:31
e. Jeremías 5:5-7
Queremos afirmar que no estamos bajo la ley; pero de muchos de estos versículos del Antiguo Testamento podemos sacar principios para nuestro provecho. Recordemos que muchas veces Dios premia cuanto hacemos para otros con los motivos correctos, como si fuese hecho directamente para Él.
La mies es mucha: Los refugiados
D.E. Rule
“Jesús... dijo a Sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mateo 9:35,37-38).
Los que conocemos al Señor Jesucristo como nuestro Salvador no debemos tomar estos versos que hemos visto en este número de Tu Juventud como una cosa teórica. Debemos buscar cómo podemos aplicar estas lecciones en nuestras vidas. En Mateo 25:35-36 leemos: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Y en Lucas 10:29-37: “Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé, y haz tú lo mismo”.
Cada uno de nosotros debemos estar abiertos al ejemplo y a las instrucciones del Señor Jesucristo. No es suficiente tener enseñanzas en la mente. Tienen que llegar al corazón y a la vida práctica. Nos hemos preguntado a nosotros mismos: “¿Quién es mí prójimo?”. Aunque tenemos que tener sabiduría y para aquellos que tienen familia hay la responsabilidad de protegerla, no podemos ignorar las necesidades que están a la mano o aquellas que son mucho más distantes.
Puede ser provechoso revisar las escrituras del último artículo junto con otros hermanos. Pido tus oraciones para aplicarlas en mi vida y estaré orando por ti también.