642. ¡Oh celestial hogar!

M.C.D.
1
¡Oh celestial hogar do no ͜ entra ͜ iniquidad!,
 
Él alma ͜ anhela ͜ allí morar; “no tiene ͜ aquí ciudad.”
 
¿Será tal nuestro ͜ hogar, la paternal mansión
 
Do ͜ el Padre “callará de ͜ amor”? ¡Sublime bendición!
2
Sin mancha ͜ alrededor vivir en santidad,
 
Saciado ͜ el corazón será — ¡bendita ͜ eternidad!
 
Y ͜ el Padre su porción, deleite ͜ encontrará;
 
Su corazón placer sin fin por siempre gozará.
3
El centro ͜ es nuestro Dios, glorioso ͜ en majestad;
 
Las huestes suyas en redor alaban su bondad.
 
Su gloria en su ͜ esplendor al todo ͜ alumbrará;
 
Precioso ͜ es más gustar su ͜ amor cual sus llamados ya.
4
Te conocemos, Dios, en Cristo, ͜ el Redentor,
 
Sabemos que Te gozarás al vernos, por su ͜ honor
 
Con Cristo, tu ͜ Hijo, ͜ en luz — ¡bendito ͜ hogar de ͜ amor! — 
 
El que murió en esa cruz — el tema ͜ allí de lo͜or.
5
“Semejantes a ͜ Él,” ¡oh Dios!, seremos, ¡qué solaz!,
 
Como ͜ Él mirar aquel fulgor sin velo ͜ en nuestra faz.
 
¡Oh! ͜ amor que ͜ anima ͜ äún el débil corazón,
 
Que nos da luz celeste ya, y pronto … tu mansión.