170. ¡Poderoso navegante!

10.7.10.7.9.7.10.7.
1
¡Qué barco ͜ era ͜ ése!, ¡qué nave ͜ hermosa!,
 
Bogando sobre la mar
 
Alegremente, tendiendo vela …
 
¡Qué grato ͜ así navegar!
 
El sol bajaba ͜ al poniente ya,
 
Pronto ͜ iba ͜ el barco ͜ a ͜ arribar;
 
La gente ͜ a bordo, bien animada,
 
Pensaba en paz llegar.
2
Mas, de repente ͜ azotólo ͜ un viento;
 
De rumbo lo ͜ hizo virar;
 
Nublado ͜ el cielo ͜ el mar turbulento,
 
¿Qué ͜ espera cabe ͜ abrigar?
 
Salvo ͜ Uno, todos con gran temor
 
Hundidos se vieron, mas
 
Jesús dormía con su cabeza
 
Sobre ͜ un cabezal, en paz.
3
“¡Oh sálvanos, que ya perecemos!”,
 
Gritaron y ͜ Él les oyó;
 
Dijo: ͜ “Enmudece,” ͜ increpó ͜ a los vientos,
 
Y luego ͜ el mar se ͜ aquietó.
 
Tornóse ͜ en calma la tempestad,
 
Cual lago ͜ el mar pareció;
 
Le ͜ obedecieron los vendavales,
 
Y todo ͜ en paz se cambió.
4
De ͜ asombro llenos … también nosotros,
 
Podemos aún preguntar:
 
“¿Quién es ese ͜ hombre?” ¡De Dios es Hijo!
 
Pues calma el viento ͜ y mar.
 
Sabemos bien que fue ͜ el Salvador — 
 
¡Qué ͜ amigo ͜ y gran protector! — 
 
Pues su cuidado, de los confiados
 
En Él, siempre ͜ es el de ͜ amor.