D.E. Rule
El toque que da vida: Lucas 7:11-1511And it came to pass the day after, that he went into a city called Nain; and many of his disciples went with him, and much people. 12Now when he came nigh to the gate of the city, behold, there was a dead man carried out, the only son of his mother, and she was a widow: and much people of the city was with her. 13And when the Lord saw her, he had compassion on her, and said unto her, Weep not. 14And he came and touched the bier: and they that bare him stood still. And he said, Young man, I say unto thee, Arise. 15And he that was dead sat up, and began to speak. And he delivered him to his mother. (Luke 7:11‑15)
“Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre”.
El Señor Jesús tiene el toque para dar vida, tanto para los que están muertos físicamente como para los que están muertos espiritualmente. Los milagros verdaderos que hizo Jesucristo cuando estuvo aquí en la tierra fueron una demostración de su poder y su Divinidad. En Juan 5:24-25,28-2924Verily, verily, I say unto you, He that heareth my word, and believeth on him that sent me, hath everlasting life, and shall not come into condemnation; but is passed from death unto life. 25Verily, verily, I say unto you, The hour is coming, and now is, when the dead shall hear the voice of the Son of God: and they that hear shall live. (John 5:24‑25)
28Marvel not at this: for the hour is coming, in the which all that are in the graves shall hear his voice, 29And shall come forth; they that have done good, unto the resurrection of life; and they that have done evil, unto the resurrection of damnation. (John 5:28‑29) leemos: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán ... No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. Él que tiene poder para dar vida al cuerpo muerto también tiene poder para dar vida eterna al alma y al espíritu de los que están muertos en sus pecados (Efesios 2:55Even when we were dead in sins, hath quickened us together with Christ, (by grace ye are saved;) (Ephesians 2:5)). Es la única fuente de vida: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:11And you hath he quickened, who were dead in trespasses and sins; (Ephesians 2:1)). Muchas veces al inicio de una dispensación Dios ha mostrado su poder en una forma extraordinaria como señal de la veracidad de sus promesas.
Qué importante que los que todavía están muertos en sus delitos y pecados sean recipientes del toque espiritual del Salvador para la salvación de su alma y su espíritu, y al fin de su cuerpo.
El toque que limpia: Mateo 8:1-31When he was come down from the mountain, great multitudes followed him. 2And, behold, there came a leper and worshipped him, saying, Lord, if thou wilt, thou canst make me clean. 3And Jesus put forth his hand, and touched him, saying, I will; be thou clean. And immediately his leprosy was cleansed. (Matthew 8:1‑3)
“Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció”.
La lepra es una figura del pecado que empieza a trabajar dentro de una persona como la naturaleza pecaminosa que tenemos que nos provoca hacer cosas malas. Espiritualmente, nuestra naturaleza pecaminosa (la carne) y nuestras malas acciones (los pecados) nos hacen sentir tan inmundos cual el leproso lo está físicamente. Somos pecadores por naturaleza y por práctica, y si no somos limpiados en la preciosa sangre que Jesucristo derramó de su bello costado en la cruz del Calvario, no podemos entrar al cielo. Apocalipsis 21:2727And there shall in no wise enter into it any thing that defileth, neither whatsoever worketh abomination, or maketh a lie: but they which are written in the Lamb's book of life. (Revelation 21:27) dice: “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”.
¡Qué diferencia entre el Señor Jesucristo y cualquier otro ser humano que ha vivido! Él, siendo Dios y Hombre perfecto, sin pecado y sin una naturaleza pecaminosa, podía tocar al leproso, y en vez de ser contaminado por su inmundicia, podía sanarle y limpiarle. Cualquier otra persona que tocase al leproso quedaría inmunda. Por esto los leprosos han sido condenados a vivir en colonias aisladas de la población en general. Sin Cristo, una persona está condenada a pasar la eternidad aislada en el lago de fuego.
Qué maravilla la demostración del amor del Señor y Su deseo de sanar mostrado en Sus palabras: “Quiero, sé limpio”.
El toque de da seguridad: Mateo 17:1-81And after six days Jesus taketh Peter, James, and John his brother, and bringeth them up into an high mountain apart, 2And was transfigured before them: and his face did shine as the sun, and his raiment was white as the light. 3And, behold, there appeared unto them Moses and Elias talking with him. 4Then answered Peter, and said unto Jesus, Lord, it is good for us to be here: if thou wilt, let us make here three tabernacles; one for thee, and one for Moses, and one for Elias. 5While he yet spake, behold, a bright cloud overshadowed them: and behold a voice out of the cloud, which said, This is my beloved Son, in whom I am well pleased; hear ye him. 6And when the disciples heard it, they fell on their face, and were sore afraid. 7And Jesus came and touched them, and said, Arise, and be not afraid. 8And when they had lifted up their eyes, they saw no man, save Jesus only. (Matthew 17:1‑8)
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo”.
Cuando el Señor Jesucristo estuvo aquí en la tierra Su deidad moral gloriosa fue mostrada en una forma maravillosa. A la vez, Su deidad en el sentido de poder iluminar todo fue escondida la gran mayoría del tiempo. En un día venidero será visto por todos los que estaremos con Él en el cielo: “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche” (Apocalipsis 21:23-2523And the city had no need of the sun, neither of the moon, to shine in it: for the glory of God did lighten it, and the Lamb is the light thereof. 24And the nations of them which are saved shall walk in the light of it: and the kings of the earth do bring their glory and honor into it. 25And the gates of it shall not be shut at all by day: for there shall be no night there. (Revelation 21:23‑25)).
En estos versículos vemos que el Señor les permite a Sus discípulos que den un vistazo de Su gloria mostrada en Su cuerpo físico. Estuvo junto con el representante de la ley, Moisés, y de los profetas, Elías; y Pedro, como era su costumbre hablar y hacer las cosas equivocadas, habló poniendo a Moisés y Elías al mismo nivel del Señor Jesucristo. Dios el Padre no permitió esto y habló del cielo, y quienes en ese momento estuvieron cerca el Señor Jesucristo, Dios el Hijo, no se sintieron cómodos y tuvieron temor. En este instante, Jesús se les acercó y les tocó, dándoles gozo y confianza para ponerse de pie en Su presencia. Cuando nosotros miramos las circunstancias de la vida, y lo que puede traer el futuro, podemos tener temor. Estas historias y ejemplos en la Biblia nos ayudan a tener la confianza de descansar en Dios, no importa qué tan oscura parezcan las nubes. Romanos 8:2828And we know that all things work together for good to them that love God, to them who are the called according to his purpose. (Romans 8:28) nos dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. No todas las cosas son buenas; sin embargo, todas las cosas nos ayudan a bien si Le amamos.
El toque que ilumina: Mateo 9:27-3027And when Jesus departed thence, two blind men followed him, crying, and saying, Thou Son of David, have mercy on us. 28And when he was come into the house, the blind men came to him: and Jesus saith unto them, Believe ye that I am able to do this? They said unto him, Yea, Lord. 29Then touched he their eyes, saying, According to your faith be it unto you. 30And their eyes were opened; and Jesus straitly charged them, saying, See that no man know it. (Matthew 9:27‑30)
“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa”.
El pecado produce ceguera espiritual. Puede ser que veamos bien con los ojos físicos, pero el ojo espiritual es el corazón (no la bomba de sangre, sino el alma). Los ojos para ver las cosas de este mundo tienen que ser reemplazados por ojos para que vean las cosas del Señor.
Qué importante es no rechazar la luz y el toque del Señor que ilumina, pues el resultado puede ser quedarse en las tinieblas para siempre. En Juan 12:36-4036While ye have light, believe in the light, that ye may be the children of light. These things spake Jesus, and departed, and did hide himself from them. 37But though he had done so many miracles before them, yet they believed not on him: 38That the saying of Esaias the prophet might be fulfilled, which he spake, Lord, who hath believed our report? and to whom hath the arm of the Lord been revealed? 39Therefore they could not believe, because that Esaias said again, 40He hath blinded their eyes, and hardened their heart; that they should not see with their eyes, nor understand with their heart, and be converted, and I should heal them. (John 12:36‑40) leemos: “ ... Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos. Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane”. Jesús vino para dar vista a los ciegos, y en Su toque al dar vista a los ciegos físicamente mostró Su poder para dar vista a los ciegos espirituales.
El toque que corrige: Lucas 22:47-5147And while he yet spake, behold a multitude, and he that was called Judas, one of the twelve, went before them, and drew near unto Jesus to kiss him. 48But Jesus said unto him, Judas, betrayest thou the Son of man with a kiss? 49When they which were about him saw what would follow, they said unto him, Lord, shall we smite with the sword? 50And one of them smote the servant of the high priest, and cut off his right ear. 51And Jesus answered and said, Suffer ye thus far. And he touched his ear, and healed him. (Luke 22:47‑51)
“Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle. Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó”.
A veces el toque del Señor tiene que corregir lo que nosotros hemos dañado. Cuando el Señor Jesucristo se puso de pie después de orar en el jardín de Getsemaní, encontró a sus discípulos durmiendo. Se toparon con el enemigo, el siervo del sumo sacerdote y actuaron mal. Nosotros también así nos equivocamos muchas veces en la forma de comunicar y actuar ante otros, cortando sus orejas cuando lo que deseamos es ver que sean bendecidos y ayudarles a escuchar la Palabra de Dios. Cuando con nuestros hechos cortamos las orejas, ¿pueden las personas escuchar el evangelio de nosotros? ¿Tuvo Pedro libertad para comunicarle a Malco el amor de Cristo después de quitarle su oreja? ¡No, para nada!
Muchas veces nuestro testimonio está mal y no podemos corregir nuestros fracasos. Qué bueno que el bendito y compresivo Señor sí puede corregir nuestros fracasos y traer bendición de aquello que de otro modo pudo haber sido tan solo fuente de tristeza y decepción.
“Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía”.
La suegra de Pedro estaba enferma con una fiebre que muchas veces produce dolores y ansiedad. Cuando Jesús le tocó, ella pudo levantarse y servirle con tranquilidad. Muchas veces estamos turbados, ansiosos, preocupados, sobrecargados, perplejos con situaciones y los quehaceres, y esto solamente complica más las situaciones. Cuando sentimos el toque del Señor, podemos permanecer quietos y descansar. Él no promete quitar las circunstancias difíciles, pero sí puede quitar la angustia en medio de las circunstancias y darnos tranquilidad.
[Adaptada y resumida de “The Savior’s Touch” por H.A. Ironside, del libro Divine Priorities]