Toda la armadura de Dios debemos tomar para en el día malo poder resistir;
Utilizando bien también la Palabra de verdad que es la espada del Espíritu, para combatir.
Palabra viva es la que Dios nos ha dado y que a la luz nos ha llevado;
Al hombre arrepentido que en su maldad has hallado con Tu verdad le has limpiado;
Lámpara es a mis pies Tu Palabra, decía el Salmista, y verdad ha afirmado.
A las almas angustiadas y corazones contristados en Tu lectura refugio inmenso han hallado;
Baluarte del enemigo y del mundo eres, porque Tú la voluntad de Dios nos has revelado.
Resistir a Tu mensaje el hombre falto de entendimiento piensa que ha logrado
Al cual por su obstinación y necedad que lo han cegado ya lo has condenado.
Embajadores no del mundo somos, pero obra del Espíritu es convencer de pecado, de justicia, y de juicio;
Si no se considera y toma en serio la advertencia de Él sólo espera condenación y juicio.
Verdaderamente la obra de Jesucristo ya fue consumada en la cruz al por nosotros morir;
En Su resurrección venciendo la muerte con poder la justicia de Dios puede cumplir;
Rehusarse a creer en Él es quedar expuesto a juicio por de Él no quererse asir.
Dios por Su inmenso amor con que nos amó a Su Hijo dio para que por Él podamos vivir;
Al recibirle y creer en Él como Salvador y hacerle nuestro Señor porque así le hemos de pedir,
Declarándole nuestros pecados arrepentidos, sabiendo que le hemos ofendido, Él no rehusará oír.