Juventud redimida

From: Número 3
W. Carrion
Apreciado joven lector, pláceme aprovechar la oportunidad para llamar vuestra atención sobre una breve e importante reflexión que se encuentra en la Biblia, la Palabra de Dios. Atiéndelo: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:11Remember now thy Creator in the days of thy youth, while the evil days come not, nor the years draw nigh, when thou shalt say, I have no pleasure in them; (Ecclesiastes 12:1)).
Sin duda alguna, la juventud es la edad excelsa de la existencia. ¡Qué maravilloso es ser joven!
La juventud es por así decirlo, la primavera de la vida, en la que nuestros senderos se cubren de flores, que emanan a esa etapa de vida, el perfume, lozanía y belleza que le son característicos.
Poetas, escritores y predicadores han encontrado en ella una fuente abundante para sus producciones.
Una enciclopedia de Psicología dedica un capítulo al estudio amplio de la Psicología de la juventud en la cual señala como características principales de esta edad:
A) La auto acción,
B) La auto definición, y
C) La escuela de la profesión.
Es entonces que nos damos cuenta que la juventud no tan sólo es pletórica de belleza, fuerza y dinamismo; está también llena de peligros, fantasía y frustraciones.
Teniendo en cuenta esta verdad es que Salomón el escritor sagrado, sabiamente advierte: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud ... ”.
Y yo particularmente, querido joven, te digo hoy en el nombre del Señor: Acuérdate de Jesucristo mientras dispones de los días de tu juventud.
El joven se siente fuerte, dinámico, capaz, autosuficiente, y es ahí que bien puede acontecer que en vez de aprovechar su energía y su juventud, venga a perderla.
Mas, si se acuerda de Jesucristo, muy al contrario, su juventud se renovará como las águilas, porque:
Jesucristo redime las energías físicas de la Juventud.
Ninguno puede negar las exuberancias físicas con que está dotado el joven, tanto que, muchas veces, no sabe lo que debe hacer con ellas. Energía ésta, que bien encaminada, sería una bendición para la sociedad y para sí mismo. Pero infelizmente, ha sido tan mal utilizada por la mayoría de los jóvenes de nuestros días. ¡Cuánta fuerza desperdiciada! ¡Qué tristeza, jóvenes desperdiciando sus energías físicas en el camino del mal y del pecado, cuantas vidas jóvenes terminan prematuramente por el mal ejercicio en la administración del cuerpo! Jesucristo quiere dar a todo joven un objetivo noble, elevado y sublime para sus energías físicas. ¡Acuérdate de Jesucristo!, amado joven.
Jesucristo redime las posibilidades intelectuales de la juventud
El joven vive en un mundo de ideas; es amante de nuevas ideas; procura ideas nuevas Y, la mayoría de las veces quedan como veleros, yendo aquí y allí; en esta situación de inestabilidad, el joven que no tiene un punto de apoyo, que no encuentra ningún fundamento sólido, le es muy fácil caer en el camino de la vanidad y la maldad. Vemos con tristeza valores intelectuales de la juventud comprometidos en la defensa del materialismo doloso, con todo su vasto equipaje de vicios y desvíos morales. Y así se van perdiendo estos valores. Mas Jesucristo quiere y puede redimir tus posibilidades intelectuales. Cree y acepta a Jesucristo y después toda su capacidad te será aumentada. Jamás te sentirás avergonzado del fin que a ella dieras; como el poeta que en la hora de su muerte exclamó: “Rompan mis versos y crean en la eternidad”.
Jesucristo redime las reservas morales de la juventud
La juventud es la edad de las pasiones violentas, sentimos a nuestra naturaleza moral extraviarse en las pasiones diversas. En ese extravío de deseos insaciables, de pasiones desmedidas, corremos el riesgo de comprometer seriamente nuestro futuro, truncando nuestras brillantes aspiraciones y posibilidades. En esta situación necesitamos de un poder superior, que controle nuestras flaquezas, y pasiones para un fin útil y elevado.
Un gran pensador dice que “sólo puede ser sofocada una pasión con una pasión mayor”; y ¿Cuál será la pasión mayor, que supera todas las demás? Sin duda alguna debe ser, la de hacer la voluntad de Cristo, seguir Su ejemplo y andar por el camino que Él anduvo.
Oh, ¡Qué joven extraordinario era Jesús! Su personalidad, Su carácter inmaculado, Su vida juvenil, sin compromiso con el pecado, de tal manera que podía desafiar: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:4646Which of you convinceth me of sin? And if I say the truth, why do ye not believe me? (John 8:46)).
Jesús debería constituir el modelo de la vida moral de todo joven. Así como la patria quiere y necesita a los jóvenes para su defensa. También Cristo quiere salvar la juventud para las actividades de Su Reino eterno. Qué feliz es uno al conocer a Jesús desde tierna edad y servirle a Jesús en la juventud entregándose en Sus manos. Qué felices se sienten aquellos jóvenes que desde su infancia entregaron sus vidas a Jesucristo y tienen redimido toda su exuberancia física, toda su potencial intelectual y dieron a su vida moral un sentido puro, teniendo a Jesús como el Señor de sus vidas, la mayor pasión, el mejor modelo, pues cuando el esplendor de la juventud decae, no se apagarán las luces de su fama, cuando se agotaren sus horas de saber y “vengan los días malos”. Se sentirá siempre rejuvenecido y vigoroso, firme sobre sus pies, pues con razón decía Isaías: “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40:30-3130Even the youths shall faint and be weary, and the young men shall utterly fall: 31But they that wait upon the Lord shall renew their strength; they shall mount up with wings as eagles; they shall run, and not be weary; and they shall walk, and not faint. (Isaiah 40:30‑31)).
Que así como es mi experiencia, sea tu experiencia, que Dios te bendiga mi querido joven y señorita, es mi deseo y es mi oración.
El fin de todo el mensaje escrito es este: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:1313Let us hear the conclusion of the whole matter: Fear God, and keep his commandments: for this is the whole duty of man. (Ecclesiastes 12:13)).
Oh Cristo mío, yo anhelo agradarte,
Tú que has hecho tanto para mí;
Haz que mi vida sea rendida,
Limpia y santa, consagrada a Ti.
Te necesito, yo soy tan débil,
Mas con Tu ayuda, puedo vencer;
Oh Cristo mío, yo anhelo agradarte,
Tú que has hecho tanto para mí.
por Wilda de Savage.