La mies es mucha: Ecuador

From: Número 33
D.E. Rule
Anoche cuando estuve sentado en mi escritorio preparando un artículo para este número de Tu Juventud sentí un movimiento fuerte y salí rápido afuera. Fue otro terremoto sacudiendo la costa ecuatoriana pero suficiente fuerte para que podamos sentirlo aquí en la Sierra. En abril tuvimos uno con una magnitud de 7,8 en la escala de Richter. Con cientos de muertos, miles de heridos y decenas de miles de viviendas y otros edificios destruidos o dañados, el efecto humano ha sido tremendo. Muchos han quedado traumados con las posteriores réplicas del terremoto. Un número alto de personas están viviendo en carpas hasta que tengan viviendas más permanentes.
Aparte de esto los volcanes Cotopaxi y Tungurahua han estado muy activos en el último año y han dejado áreas afectadas por la ceniza así como la incertidumbre de erupciones mayores. Había el peligro de flujos piroclásticos que podían afectar a pueblos localizados a más de 100 kilómetros río abajo. Aunque se han calmado algo, no hay garantía de lo que vaya a pasar en un futuro cercano.
Aparte de estos eventos en la creación, la economía del país ha sido seriamente afectada por la caída del precio del petróleo y otras circunstancias que afectan la economía. Más de cien mil personas han perdido sus puestos de trabajo y muchos dicen que la situación se va a ir agravando en vez de mejorar. La incertidumbre de lo que está por venir y la presión económica cuando no hay ingresos fijos suficientes para cubrir los gastos de una familia causan mucho estrés.
Hace años recuerdo cuando un hermano dijo en una reunión: “Si pudiésemos escoger nuestras circunstancias, escogeríamos tan solo cosas fáciles y suaves; pero perderíamos mucho”. Ecuador es un país que ha gozado de una paz relativa respecto a sus vecinos, no ha tenido que afrontar problemas mayores como grupos terroristas, hiperinflación y otras dificultades que a veces sirven para despertar a la población sobre su necesidad espiritual de tener al Señor Jesucristo como su Salvador. Es mejor tener dificultades y la vida eterna que todo aparentemente bien, pero estar camino al lago de fuego. Recordemos que es mucho mejor perder algo aquí que perder el alma para siempre: “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29-3029And if thy right eye offend thee, pluck it out, and cast it from thee: for it is profitable for thee that one of thy members should perish, and not that thy whole body should be cast into hell. 30And if thy right hand offend thee, cut it off, and cast it from thee: for it is profitable for thee that one of thy members should perish, and not that thy whole body should be cast into hell. (Matthew 5:29‑30)). Muchos en las zonas afectadas han respondido arrepintiéndose de sus pecados y poniendo su fe en el Señor Jesucristo.
Estas dificultades sirven no solamente para los inconversos, sino también para los creyentes: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:3333These things I have spoken unto you, that in me ye might have peace. In the world ye shall have tribulation: but be of good cheer; I have overcome the world. (John 16:33)). Es tiempo que despertamos del sueño para servir el Señor: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías” (1 Pedro 4:1-31Forasmuch then as Christ hath suffered for us in the flesh, arm yourselves likewise with the same mind: for he that hath suffered in the flesh hath ceased from sin; 2That he no longer should live the rest of his time in the flesh to the lusts of men, but to the will of God. 3For the time past of our life may suffice us to have wrought the will of the Gentiles, when we walked in lasciviousness, lusts, excess of wine, revellings, banquetings, and abominable idolatries: (1 Peter 4:1‑3)). Pedimos sus oraciones para los creyentes que estamos en Ecuador, así como por los inconversos.