Notas misceláneas: Número 8

Listen from:
Extracto: No hay nada prácticamente más importante para el trabajo y servicio de cada día que nuestra espera del Hijo de Dios del cielo. El momento en que estoy esperando al Hijo de Dios del cielo, Dios está obrando en mi vida con un objeto, y ese objeto es el deber de alabar, honorar y glorificar a la aparición de Jesucristo.
*****
Extracto: Nuestro siempre benigno Dios puede darnos claridad y decisión en cuanto a todas las cosas. Si Él no la da, nadie más puede. Si Él la da, nadie más necesita hacerlo.
*****
Extracto: Cuando nos encontremos en compañía de aquellos que se ocupan en la impía práctica de hablar en contra del pueblo del Señor, si no podemos tener éxito en cambiar el curso de la conversación, levantémonos y salgamos del lugar, dando así testimonio en contra de aquello que es tan desagradable para Cristo. Nunca nos sentemos a escuchar a un difamador. Podemos estar seguros de que está haciendo la obra del diablo y que está infligiendo un daño positivo a tres partidos diferentes, a saber, a sí mismo, a su oyente y al objeto de sus observaciones de censura.
*****
Extracto: Estamos inclinados a hacer algo que Dios no quiere que hagamos siquiera; a ir a algún lugar donde Dios no quiere que vayamos. Oramos sobre el asunto, y no obtenemos ninguna respuesta. Oramos una y otra vez y no conseguimos una respuesta. ¿Cómo es esto? El hecho es sencillamente que Dios quiere que estemos quietos, que nos detengamos, que permanezcamos exactamente dónde estamos. Por lo tanto, en vez de quebrarnos la cabeza y de angustiar nuestra alma sobre lo que debemos hacer, no hagamos nada sino sencillamente esperar en Dios.
*****
Extracto: Si estoy caminando con Dios por el desierto, estaré satisfecho con el alimento que Él provee, y ese es Cristo.
*****
Extracto: Es nuestro feliz y sagrado deber someternos a la Escritura, inclinarnos absoluta e implícitamente a su autoridad divina.