E. Dennett
Querido————:
Estoy con un poco de cuidado que al saber que Ud. tiene paz con Dios vaya a estar satisfecho y a despreocuparse, pensando que ésta es toda la bendición que Dios le ha provisto en Cristo. Muchos caen en esta trampa, y por lo tanto nunca comprenden el lugar al cual han sido traídos.
Permítame, entonces, que le recuerde que, tan grande como lo es esta bendición de la cual Ud. ya disfruta, es infinitamente menos de los pensamientos y deseos que Dios tiene para Ud. Podré hacer esto más sencillo, si dirijo su atención a su fundamento. El fundamento de todo yace en la cruz de Cristo; porque fue allí donde Él llenó por nosotros todo reclamo de la santidad de Dios, y glorificó cabalmente a Dios en todo atributo de Su carácter. Es a esto a lo cual Él mismo se refirió cuando dijo: “Te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que Me diste que hiciese” (Juan 17:44I have glorified thee on the earth: I have finished the work which thou gavest me to do. (John 17:4)). Y es sobre esta base, como habiendo establecido un reclamo en Dios, que Él ora: “Y ahora pues, Padre, glorifícame cerca de Ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de Ti antes que el mundo fuese” (Juan 17:55And now, O Father, glorify thou me with thine own self with the glory which I had with thee before the world was. (John 17:5)). Por lo tanto, podrá ver que la valuación de la obra de Cristo se ve en el lugar que Él le ha proporcionado a Su propia diestra. Podremos aun decir más: que nada menos que esto hubiera sido una respuesta adecuada al reclamo que Cristo tenía por medio de Su obra terminada establecida en Dios. Y ciertamente nada menos hubiera satisfecho el corazón de Dios; porque ¿quién podría imaginarse Su gozo en intervenir para levantar a Cristo de los muertos, poniéndolo a Su propia diestra, y dándole “un nombre que es sobre todo nombre: para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-119Wherefore God also hath highly exalted him, and given him a name which is above every name: 10That at the name of Jesus every knee should bow, of things in heaven, and things in earth, and things under the earth; 11And that every tongue should confess that Jesus Christ is Lord, to the glory of God the Father. (Philippians 2:9‑11))? Entonces observe con mucho cuidado estas tres cosas: primero, que el lugar ahora ocupado por Cristo en la gloria es el fruto de Su obra redentora; segundo, que Él lo ocupa como Hombre; y tercero, por lo tanto, que Él está allí a favor de los Suyos. La consecuencia es que Dios debe traernos al mismo lugar; que a la gloria de Dios le interesa conceder a los creyentes el mismo lugar de aceptación ante Él; sí, que Su corazón se deleita también en reconocer así la obra y el valor de Su Hijo amado. Por lo tanto, cada creyente está delante de Dios según la eficacia de la obra de Cristo, y en toda la aceptabilidad de Su Persona, y así disfruta de una posición de acercamiento perfecto, y es el objeto de complacencia perfecta de Dios; porque es traído, aun ahora, al hogar a Dios en Cristo Jesús.
Ahora le podré conducir a unas cuantas referencias bíblicas que comprobarán abundantemente las declaraciones arriba mencionadas. El verso exactamente en seguida de ese que ocupó nuestra atención en la última carta hará mucho para esto. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”; y luego el apóstol prosigue: “Por el cual también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:1-21Therefore being justified by faith, we have peace with God through our Lord Jesus Christ: 2By whom also we have access by faith into this grace wherein we stand, and rejoice in hope of the glory of God. (Romans 5:1‑2)). Así es que no solamente es la paz con Dios lo que tenemos al creer, sino que también tenemos acceso por medio de Cristo a esta gracia en la cual estamos; verbigracia, somos traídos al favor completo de Dios —a la luz del sol sin nubes de Su presencia, y allí podemos regocijarnos— estando todo establecido y seguro, con la esperanza de la gloria de Dios. Es tan perfecto y tan inalienable el lugar al cual somos traídos por la fe en Cristo —por la fe en Él que levantó a Jesús nuestro Señor de los muertos— que, a pesar de las pruebas, las dificultades y los peligros del camino del desierto, podemos regocijarnos en la esperanza —en el prospecto seguro y cierto— de la gloria de Dios. Podrá haber, como el apóstol sigue diciéndonos, tribulaciones; pero si es así, podemos también gloriarnos aun en éstas, sabiendo que la tribulación obra paciencia; y la paciencia, experiencia; y la experiencia, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado” —ese amor que Dios probó y encareció hacia nosotros, que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros—. Habiendo también, cuando éramos aún enemigos, sido reconciliados a Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más tenemos derecho de llegar a la conclusión que seremos salvos —salvos completamente, incluyendo la redención del cuerpo (Romanos 8:2323And not only they, but ourselves also, which have the firstfruits of the Spirit, even we ourselves groan within ourselves, waiting for the adoption, to wit, the redemption of our body. (Romans 8:23))— por Su vida, la vida del Salvador resucitado a la diestra de Dios. Y no solamente eso, sino que también nos gozamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual ya hemos recibido ahora la reconciliación (Romanos 5:3-113And not only so, but we glory in tribulations also: knowing that tribulation worketh patience; 4And patience, experience; and experience, hope: 5And hope maketh not ashamed; because the love of God is shed abroad in our hearts by the Holy Ghost which is given unto us. 6For when we were yet without strength, in due time Christ died for the ungodly. 7For scarcely for a righteous man will one die: yet peradventure for a good man some would even dare to die. 8But God commendeth his love toward us, in that, while we were yet sinners, Christ died for us. 9Much more then, being now justified by his blood, we shall be saved from wrath through him. 10For if, when we were enemies, we were reconciled to God by the death of his Son, much more, being reconciled, we shall be saved by his life. 11And not only so, but we also joy in God through our Lord Jesus Christ, by whom we have now received the atonement. (Romans 5:3‑11)). Así que tenemos como nuestra porción actual el amor de Dios derramado en nuestros corazones; nos gozamos en Él, ocupamos delante de Él un lugar de favor perfecto, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Pero todavía esto no es todo. En esta misma epístola se nos enseña, no solamente que nuestra culpa es quitada para siempre, tan pronto como creemos en Cristo, que somos justificados, etc., pero también se nos enseña que somos traídos por la muerte y la resurrección de Cristo a un lugar nuevo enteramente —un lugar fuera de la carne, porque estamos “en Cristo” delante de Dios—. La sección siguiente de esta epístola, comenzando en Romanos 5:12,12Wherefore, as by one man sin entered into the world, and death by sin; and so death passed upon all men, for that all have sinned: (Romans 5:12) y terminando con el capítulo 8, trata de este tema. Podrá ver que, primeramente, todo es trazado ya sea a Adam o a Cristo, las dos cabezas, el primer hombre Adam, y el segundo hombre Cristo (Romanos 5:12-2112Wherefore, as by one man sin entered into the world, and death by sin; and so death passed upon all men, for that all have sinned: 13(For until the law sin was in the world: but sin is not imputed when there is no law. 14Nevertheless death reigned from Adam to Moses, even over them that had not sinned after the similitude of Adam's transgression, who is the figure of him that was to come. 15But not as the offence, so also is the free gift. For if through the offence of one many be dead, much more the grace of God, and the gift by grace, which is by one man, Jesus Christ, hath abounded unto many. 16And not as it was by one that sinned, so is the gift: for the judgment was by one to condemnation, but the free gift is of many offences unto justification. 17For if by one man's offence death reigned by one; much more they which receive abundance of grace and of the gift of righteousness shall reign in life by one, Jesus Christ.) 18Therefore as by the offence of one judgment came upon all men to condemnation; even so by the righteousness of one the free gift came upon all men unto justification of life. 19For as by one man's disobedience many were made sinners, so by the obedience of one shall many be made righteous. 20Moreover the law entered, that the offence might abound. But where sin abounded, grace did much more abound: 21That as sin hath reigned unto death, even so might grace reign through righteousness unto eternal life by Jesus Christ our Lord. (Romans 5:12‑21)). La consecuencia es, que cada uno es visto en Adam o en Cristo, y casi no necesito decir, que estemos en Adam o en Cristo, depende si somos o no creyentes. Si por la gracia somos creyentes, estamos en Cristo. Siendo esto así, hay ciertos resultados benditos que indicaré brevemente, dejando a su propia disposición el seguir el tema.
La primera cosa que el apóstol nos recuerda es, que el mismo terreno en que estamos —el terreno tomado en nuestro bautismo— demuestra que profesamos estar muertos con Cristo; y esto, como se ve en Colosenses 3:3,3For ye are dead, and your life is hid with Christ in God. (Colossians 3:3) es cierto de todos los creyentes ante Dios. Si lee Ud. cuidadosamente Romanos 6, verá inmediatamente que el apóstol insta nuestra responsabilidad sobre este fundamento. Por tanto mi yo ha sido quitado de la vista de Dios, tanto como mis pecados; de otra manera, el apóstol no podría decir, como lo dice: “Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Dios en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:1111Likewise reckon ye also yourselves to be dead indeed unto sin, but alive unto God through Jesus Christ our Lord. (Romans 6:11)).
En el capítulo siguiente él enseña que nosotros “estamos muertos a la ley por el cuerpo de Cristo”, etc., y esto prepara el camino, después de una discusión del efecto de la aplicación de la ley a uno que está vivificado por él Espíritu de Dios, trayendo así a la luz la presencia constante del pecado en la naturaleza y la completa contrariedad entre la nueva naturaleza y la vieja (Romanos 7:12-2512Wherefore the law is holy, and the commandment holy, and just, and good. 13Was then that which is good made death unto me? God forbid. But sin, that it might appear sin, working death in me by that which is good; that sin by the commandment might become exceeding sinful. 14For we know that the law is spiritual: but I am carnal, sold under sin. 15For that which I do I allow not: for what I would, that do I not; but what I hate, that do I. 16If then I do that which I would not, I consent unto the law that it is good. 17Now then it is no more I that do it, but sin that dwelleth in me. 18For I know that in me (that is, in my flesh,) dwelleth no good thing: for to will is present with me; but how to perform that which is good I find not. 19For the good that I would I do not: but the evil which I would not, that I do. 20Now if I do that I would not, it is no more I that do it, but sin that dwelleth in me. 21I find then a law, that, when I would do good, evil is present with me. 22For I delight in the law of God after the inward man: 23But I see another law in my members, warring against the law of my mind, and bringing me into captivity to the law of sin which is in my members. 24O wretched man that I am! who shall deliver me from the body of this death? 25I thank God through Jesus Christ our Lord. So then with the mind I myself serve the law of God; but with the flesh the law of sin. (Romans 7:12‑25)), como una declaración completa de la verdad al creyente. “Ahora pues”, prosigue diciendo, “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:11There is therefore now no condemnation to them which are in Christ Jesus, who walk not after the flesh, but after the Spirit. (Romans 8:1)), tan completo es el rescate, tanto como el perdón, que tenemos en Cristo. Y además nos dice: “Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros” (Romanos 8:99But ye are not in the flesh, but in the Spirit, if so be that the Spirit of God dwell in you. Now if any man have not the Spirit of Christ, he is none of his. (Romans 8:9)). Él así demuestra que el creyente no está en la carne, ni siquiera en el primer hombre Adam, sino que está ante Dios en un lugar que es caracterizado como estando en el Espíritu; esto es, el Espíritu, y no la carne, caracteriza su existencia ante Dios, porque en la muerte de Cristo, la naturaleza mala del creyente también fue juzgada; porque “Dios enviando a Su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:33For what the law could not do, in that it was weak through the flesh, God sending his own Son in the likeness of sinful flesh, and for sin, condemned sin in the flesh: (Romans 8:3)).
Luego, después de señalar más consecuencias benditas de tener el Espíritu morando dentro, declara que “a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados”, ya que “a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Él luego hace la pregunta: “Si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros?”, y contesta recordándonos que Dios, al entregar a Su Hijo a la muerte por todos nosotros, nos ha dado prueba de que Él nos dará gratuitamente todas las cosas. Esto le conduce a la conclusión triunfante que nadie puede acusar a los escogidos de Dios; ya que Dios mismo los ha justificado, nadie los puede condenar; que como Cristo ha muerto, y ha resucitado de nuevo, y está a la diestra de Dios para hacer intercesión por nosotros, nada puede separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor (Romanos 8:31-3931What shall we then say to these things? If God be for us, who can be against us? 32He that spared not his own Son, but delivered him up for us all, how shall he not with him also freely give us all things? 33Who shall lay any thing to the charge of God's elect? It is God that justifieth. 34Who is he that condemneth? It is Christ that died, yea rather, that is risen again, who is even at the right hand of God, who also maketh intercession for us. 35Who shall separate us from the love of Christ? shall tribulation, or distress, or persecution, or famine, or nakedness, or peril, or sword? 36As it is written, For thy sake we are killed all the day long; we are accounted as sheep for the slaughter. 37Nay, in all these things we are more than conquerors through him that loved us. 38For I am persuaded, that neither death, nor life, nor angels, nor principalities, nor powers, nor things present, nor things to come, 39Nor height, nor depth, nor any other creature, shall be able to separate us from the love of God, which is in Christ Jesus our Lord. (Romans 8:31‑39)).
Ahora, sería un equívoco fatal que Ud. descansase en el capítulo cinco si ha de conocer la plenitud de la gracia de Dios, y el carácter admirable de Su salvación; porque, a menos que vayamos al capítulo ocho, nunca sabemos lo que es cierto para nosotros y de nosotros delante de Dios —el rescate completo y perfecto que cada creyente tiene, aun cuando sea ignorante de ello, en Cristo—. Y es de suma importancia que Ud. vea que estas bendiciones que han sido indicadas no están conectadas de ninguna manera con la adquisición. Todo lo que he señalado es la porción (ya sea que lo sepa o no) de cada uno que exclama “Abba, Padre”, de todo niño en Cristo.
Pero aun ahora hay mucho más, más allá; y si Ud. se vuelve conmigo al libro de Efesios, le indicaré en unas cuantas palabras —porque no deseo prolongar esta carta— el carácter completo del lugar del creyente ante Dios. Veamos, primero, las expresiones admirables en el primer capítulo. “Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él en amor; habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo a Sí mismo, según el puro afecto de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:3-63Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ, who hath blessed us with all spiritual blessings in heavenly places in Christ: 4According as he hath chosen us in him before the foundation of the world, that we should be holy and without blame before him in love: 5Having predestinated us unto the adoption of children by Jesus Christ to himself, according to the good pleasure of his will, 6To the praise of the glory of his grace, wherein he hath made us accepted in the beloved. (Ephesians 1:3‑6)). Veamos cada una de las sentencias que he destacado, y verá cuan perfecto es nuestro lugar ante Dios. Porque Él nos ha bendecido con toda bendición espiritual, etc., es Su propósito que nosotros seamos santos y sin mancha delante de Él en amor; y Él nos ha hecho aceptos en el Amado. En el capítulo siguiente tenemos los pasos por los cuales hemos sido traídos a lugares celestiales. “Dios, que es rico en misericordia, por Su mucho amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; (por gracia sois salvos); y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús” etc. (Efesios 2:4-64But God, who is rich in mercy, for his great love wherewith he loved us, 5Even when we were dead in sins, hath quickened us together with Christ, (by grace ye are saved;) 6And hath raised us up together, and made us sit together in heavenly places in Christ Jesus: (Ephesians 2:4‑6)). Aquí se nos considera como habiendo estado muertos en pecados; a Cristo se le ve en esta epístola como habiendo descendido a esa condición —muerto, por decirlo así, en el lugar del pecador—; Dios siendo rico en misericordia, y actuando de Su mismo corazón de amor, vino en gracia, y nos vivificó juntamente con Cristo, y luego Él nos levantó y nos hizo sentar juntos en Cristo en los lugares celestiales; así que Él nos ha traído a Su misma presencia; y por lo tanto, nuestro lugar actual —nuestro lugar ahora, aun mientras estamos en el cuerpo— son los lugares celestiales en Cristo Jesús. Nada menos de esto expresa la plenitud de Su gracia, o satisface el mismo corazón Suyo.
Hay un versículo más de la Escritura que deseo traer ante Ud., y habré terminado. “Como Él es, así somos nosotros en este mundo” (1 Juan 4:1717Herein is our love made perfect, that we may have boldness in the day of judgment: because as he is, so are we in this world. (1 John 4:17)). Como Cristo es a la diestra de Dios —la delicia y el gozo del corazón de Dios— allí en toda la perfección de Su Persona, y en todo el dulce sabor de Su sacrificio, así somos nosotros en este mundo; porque no estamos en nosotros mismos sino en Cristo, y por tanto, estamos investidos con toda Su misma aceptación y fragancia delante de Dios.
Quiera el Señor darnos una comprensión más clara del lugar al cual, en Su indecible gracia, somos traídos en Cristo Jesús.
Créamelo, estimado————,
Suyo en el afecto de Cristo,
E. D.