W. Carrion
No hay nada tan agradable a nuestra vista como un árbol robusto, cargado de frutos y bastante frondoso.
El árbol simboliza belleza, firmeza y productividad. David, el gran salmista, compara al hombre justo como a un “árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace, prospera” (Salmo 1:33And he shall be like a tree planted by the rivers of water, that bringeth forth his fruit in his season; his leaf also shall not wither; and whatsoever he doeth shall prosper. (Psalm 1:3)).
Jesús también utilizó árboles para ilustrar varias enseñanzas.
En el evangelio según San Mateo capítulo 12, versículo 33 al 37 tenemos una de tales enseñanzas:
“O haced el árbol bueno y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce al árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro del corazón saca malas cosas. Mas Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
“Por el fruto se conoce el árbol”
En este pasaje bíblico Jesús no está hablando para el hacendado, ni para el agricultor; está dirigiéndose a todos nosotros.
El pensamiento o mensaje es este: El árbol bueno da fruto bueno, y el árbol malo da fruto malo. El fruto del hombre bueno es bueno; mas sucede lo contrario con el hombre malo, su fruto es malo, porque el hombre produce fruto conforme al contenido de su corazón. Jesús dice: “De la abundancia del corazón habla la boca”, y a continuación dice: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, de mal tesoro saca malas cosas”.
Es evidente entonces que nosotros producimos frutos de conformidad con lo que tenemos dentro de nuestros corazones.
¿Cómo es que se puede llenar el corazón con “cosas buenas”?
En primer lugar, se debe sacar las cosas malas para dar lugar a las deseadas cosas buenas. Aún mejor, llenándolo con las cosas de Dios, van saliendo los vicios tales como el odio, chismes, iras, celos e impurezas. Esto es con la ayuda del Espíritu Santo. Cristo comienza a llenar vuestra vida de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, fe, mansedumbre y dominio propio”. Y a medida que pasa esto, Él va produciendo el debido fruto; usted no precisa realizar muchos esfuerzos, pues, con su corazón lleno de tales cosas, es natural que el fruto se produzca; cuando más se llene o “atesore” el Espíritu de Dios, más naturalmente saldrá el fruto bueno.
Nuestra vida cristiana es como un árbol. Ella precisa de alimento bueno y aguas refrescantes en una cantidad suficiente para crecer.
Nuestro alimento es la Palabra de Dios. Jesús dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:44But he answered and said, It is written, Man shall not live by bread alone, but by every word that proceedeth out of the mouth of God. (Matthew 4:4)). Entonces, estudie la Biblia y llene su corazón con sus preceptos y será natural para usted producir las buenas obras con la ayuda de Dios.
Romanos 12:1-2: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
Estimados amigos y hermanos, que el Señor les bendiga, les guarde, y les haga llegar mucho fruto bueno, son mi deseo y mi oración.