Número 4
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Carta del editor - Número 4 - Enero a marzo de 1990
D.E. Rule
Apreciado lector:
Saludos en el precioso nombre de nuestro Señor Jesucristo:
Hemos entrado a una nueva década. ¡Que esperanza tenemos de terminar esta década en la presencia de nuestro bendito Señor y Salvador!
No debemos olvidarnos de dar gracias por las puertas que han sido abiertas en Europa Oriental. Los cambios de 1989 en Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Rumania y la Unión Soviética dan mucho más libertad a los creyentes para reunirse y evangelizar. En el otro lado, los eventos en China han traído más persecución para los creyentes allí.
Quiero reflexionar un poco acerca de una pregunta que un abogado hizo a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” (Lucas 10:29). En la parábola del buen samaritano que sigue a la pregunta, aprendemos que no es suficiente para nosotros llevar “etiquetas religiosas” ante nuestros compañeros en el colegio, la universidad, el lugar de trabajo o la vecindad. Vivimos en un mundo con demasiada religión, pero sin Cristo, el escogido de Dios, que ha sido dejado a un lado. El sacerdote y el levita en Lucas 10 fueron identificados con nombres religiosos pero el buen samaritano, que fue identificado con un grupo de personas despreciadas, hizo lo que recibió la aprobación de Jesús. Su prójimo era cada persona que encontraba en su senda y que tenía necesidad. Nuestros prójimos empiezan con la persona en el próximo escritorio, y con la gran comisión se extiende “hasta el fin del mundo”. La cosecha está por terminar. ¿Vamos a participar? Necesitamos a Cristo en nuestras vidas. Pedro dice: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). ¿Está visible la esperanza en tu vida y la mía?
Como siempre esperamos que esta revista sea de bendición. Te rogamos que lo leas con la Biblia abierta para verificar todo con la única fuente de la verdad absoluta que Dios nos ha dejado. Sus sugerencias y comentarios siempre son bienvenidos.
Tu hermano por gracia.
"Yo y el Padre uno somos" (Juan 10:30)
D.E. Rule
El despertador suena. Son las cinco de la mañana. Tu estuviste estudiando para un examen hasta la una de la mañana. Te das una vuelta en la cama y decides esperar hasta las siete de la mañana para levantarte y piensas que vas a guardar un tiempito a medio día para leer tu Biblia y orar.
Hay una jovencita en la universidad que es muy linda. Parece muy simpática y estás seguro de que un día va a recibir a Cristo como su Señor y Salvador. Le invitas a tomar un café porque estás enamorado de ella. Estás seguro de que ella también va a querer seguir y servir al Señor.
Recibes noticias acerca de un amigo de mucha confianza que está muy enfermo en otra ciudad. No hay como visitarle ahora. El trabajo ha sido muy duro y en vez de usar el tiempo en oración intercediendo esta noche por tu amigo, has decidido terminar leyendo el periódico.
¿Son posibles estos ejemplos? Creo que sí. En contraste, vuelve conmigo a Proverbios 8:30 donde podemos tener una mirada a la eternidad pasada y ver lo que dijo el Hijo de Dios acerca de Su comunión* con Su Padre: “Con Él estaba Yo ordenándolo todo, y era Su delicia de día en día, teniendo solaz delante de Él en todo tiempo”.
[*Comunión significa tener cosas en común, incluyendo los pensamientos para lo cual necesitamos una relación personal y tiempo].
Al meditar en esto, podemos pensar de la unidad perfecta en propósito y pensamiento entre Dios el Padre y Dios el Hijo. Podemos ver Su gozo en pasar juntos el tiempo. Podemos gozarnos de que hemos estado incluidos en Sus planes para la eternidad. Podemos contemplar cómo no había nubes que pasaron entre Ellos en Su relación.
Pasemos a Juan 7:53-8:1-2: “Cada uno se fue a su casa; y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a Él; y sentado Él, les enseñaba”. ¿Qué hizo nuestro Señor esa noche? Tal vez tenemos la clave en Mateo 14:23: “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”. Era Su costumbre de pasar con Su Padre el tiempo. No iba a cambiar esto después de venir a este mundo como Hombre y Dios a la vez. No leemos que Él anunció a la multitud que había pasado la noche en oración. Su deseo no fue recibir la aprobación de los hombres en esto. Su deseo era de gozar la comunión con Su Padre.
El Señor Jesucristo vino a este mundo a demostrar el corazón de Dios y redimir un pueblo por medio de Su muerte y Su sangre derramada. Volvió al jardín de Getsemaní en el monte de los Olivos donde clamaba: “Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya” (Lucas 22:42). Al contemplar el Calvario, Cristo, el Perfecto pensaba en esto: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21). ¡Fue una carga inmensa la que llevó nuestro Señor en la cruz! Pasando a Mateo 27:46 leemos: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Aquí no dice Padre e Hijo. Aquí dice Jesús y Dios. La Biblia nunca dice que el Padre desamparó al Hijo. La Biblia dice que un Dios justo tuvo que castigar al único sacrificio que pudo tomar nuestro lugar, Jesús. Aún en esas tres horas de tinieblas en la cruz, ellos fueron uno en Su propósito.
“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12). Una vez consumada Su obra en la cruz, Él está sentado una vez más con su Padre gozando la comunión.
Volvamos a los ejemplos al principio del artículo. El Padre y el Hijo son uno. Pero para aprovechar de esta comunión le costó a nuestro Señor no descansar muchas veces. ¿Estamos dispuestos para pagar el precio y sacrificar nuestro descanso para tener un tiempo en la presencia de nuestro Dios y Padre y Señor?
Y, en nuestras relaciones, ¿cómo podemos pensar que podemos ser uno con una persona que no es un creyente? Es imposible en tal caso tener pensamientos en común. Cuando vemos la comunión entre el Padre y el Hijo, y pensamos en la comunión que podemos gozar con ellos, necesitamos guardar nuestros corazones que son engañosos de algo que puede robarnos el gozo que Él tiene preparado para nosotros.
Cristo es el Camino, la Verdad, y la Vida
N. Vega
Cristo es el camino,
es la verdad,
es la vida,
y es amor.
Vino a salvarnos
a ti y a mí,
y muriendo en una cruz
tus pecados soportó
y por eso mi amigo
yo te digo de corazón:
Sólo Cristo es el camino,
la verdad y la vida,
nadie viene al Padre
si no es por Él.
No hay otro camino
que te dé la salvación.
No hay vírgenes, ni santos,
que puedan darte el perdón;
pues sólo Cristo derramó
Su sangre en la cruz
y así te libertó,
tus pecados perdonó,
te redimió por Su amor,
dio Su vida por tu perdón.
Escucha mi amigo
que el Señor
hoy te llama,
está a la puerta
de tu corazón,
está golpeando;
ábrele, permítele entrar,
dale el trono de tu vida,
entrégate enteramente,
sin condiciones, de corazón;
y Él vivirá
por siempre en ti.
¿Qué tipo de árbol es usted?
W. Carrion
No hay nada tan agradable a nuestra vista como un árbol robusto, cargado de frutos y bastante frondoso.
El árbol simboliza belleza, firmeza y productividad. David, el gran salmista, compara al hombre justo como a un “árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace, prospera” (Salmo 1:3).
Jesús también utilizó árboles para ilustrar varias enseñanzas.
En el evangelio según San Mateo capítulo 12, versículo 33 al 37 tenemos una de tales enseñanzas:
“O haced el árbol bueno y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce al árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro del corazón saca malas cosas. Mas Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
“Por el fruto se conoce el árbol”
En este pasaje bíblico Jesús no está hablando para el hacendado, ni para el agricultor; está dirigiéndose a todos nosotros.
El pensamiento o mensaje es este: El árbol bueno da fruto bueno, y el árbol malo da fruto malo. El fruto del hombre bueno es bueno; mas sucede lo contrario con el hombre malo, su fruto es malo, porque el hombre produce fruto conforme al contenido de su corazón. Jesús dice: “De la abundancia del corazón habla la boca”, y a continuación dice: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, de mal tesoro saca malas cosas”.
Es evidente entonces que nosotros producimos frutos de conformidad con lo que tenemos dentro de nuestros corazones.
¿Cómo es que se puede llenar el corazón con “cosas buenas”?
En primer lugar, se debe sacar las cosas malas para dar lugar a las deseadas cosas buenas. Aún mejor, llenándolo con las cosas de Dios, van saliendo los vicios tales como el odio, chismes, iras, celos e impurezas. Esto es con la ayuda del Espíritu Santo. Cristo comienza a llenar vuestra vida de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, fe, mansedumbre y dominio propio”. Y a medida que pasa esto, Él va produciendo el debido fruto; usted no precisa realizar muchos esfuerzos, pues, con su corazón lleno de tales cosas, es natural que el fruto se produzca; cuando más se llene o “atesore” el Espíritu de Dios, más naturalmente saldrá el fruto bueno.
Nuestra vida cristiana es como un árbol. Ella precisa de alimento bueno y aguas refrescantes en una cantidad suficiente para crecer.
Nuestro alimento es la Palabra de Dios. Jesús dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Entonces, estudie la Biblia y llene su corazón con sus preceptos y será natural para usted producir las buenas obras con la ayuda de Dios.
Romanos 12:1-2: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
Estimados amigos y hermanos, que el Señor les bendiga, les guarde, y les haga llegar mucho fruto bueno, son mi deseo y mi oración.
¿Cuál es la iglesia que salva?
W. Carrion
Apreciado amigo, permítame que juntos reflexionemos espiritualmente sobre la situación religiosa de nuestro tiempo. ¿Se ha dado cuenta que hoy existe una gran indiferencia sobre asuntos religiosos? Pareciera que la vida piadosa ya pasó de moda, o tal vez, que Dios se fue de vacaciones.
Sin embargo, los grandes esfuerzos de algunos hombres por acercarse a Dios han logrado que actualmente existan multitud de iglesias, sectas, y religiones que han permitido que ahora tengamos una tremenda confusión espiritual. ¡No hay a quien creer! Todos dicen: ¡nosotros tenemos la única verdad! ¡Si usted no es uno de los nuestros no tendrá salvación, está condenado!
La competencia religiosa en su clímax ha producido grandes enfrentamientos, odio, enemistad, peleas, guerras y la mortalidad de infinidad de personas que defendían su religión apasionadamente.
Permítame hacernos otra pregunta: ¿Cuál iglesia salva entonces? Con honestidad y asombro, tenemos que reconocer que ninguna iglesia o religión puede salvar al hombre porque la salvación viene de Dios: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11-12). “Y esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).
A pesar de ese desinterés por la religión, estamos conscientes que el hombre ¡tiene necesidad de Dios! Existe un vacío que sabemos que sólo Él pueda llenarlo.
¿Quiénes necesitan la vida eterna?
El pecado entró en la humanidad por la desobediencia de nuestros padres en el jardín del Edén, y fue esto que hizo que la humanidad se aparte de Dios, allí se inició esta separación: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”, mientras que “la dádiva de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro” (Romanos 3:23; 6:23).
A la luz de estos versos de la santa Palabra de Dios, podemos darnos cuenta que: “¡todos los hombres hemos pecado, y estamos privados de la gloria de Dios!”, “pues no hay hombre que no peque”, “no hay justo ni aun uno”, “Todos nosotros nos descarriamos, cada cual se apartó por su camino”, haciéndose merecedor de eterna condenación. Pues: “El alma que pecare, esa morirá” (Romanos 3:23; 2 Crónicas 6:36; Romanos 3:10; Isaías 53:6; Ezequiel 18:20).
En. consecuencia ¡todos nosotros necesitamos la vida eterna! que sólo se encuentra en Cristo Jesús, quien es “el Camino, la Verdad, y la Vida” (1 Juan 5:11-12; Juan 14:6).
¿Cómo podemos alcanzar la vida eterna que Jesús nos ofrece?
No tenemos que hacer nada por nosotros mismos, ¡Jesucristo lo ha hecho todo! Con Su obra consumada en la cruz del Calvario pagó por todos nuestros pecados, derramó Su sangre para limpiarnos de nuestra maldad y hacernos aceptables para Dios Su Padre. Sólo necesitamos creer esto.
Si hemos reconocido la verdad inexorable de que somos pecadores, cuan agradable es conocer que Cristo nos dice: “He aquí, Yo estoy a la puerta (de tu corazón) y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré (tendré comunión) con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Él invita: “Venid a Mi todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad Mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:28-29).
¿Quiere usted descargar el peso del pecado que agobia su alma?, acepte por la fe el sacrificio expiatorio realizado por Cristo en la cruz del Calvario, permita que Él entre a su corazón lleno de pecado y lo limpie con Su sangre preciosa y haga en usted Su morada permanente como su Señor, Rey y Salvador.
Si ha aceptado lo anterior, el Espíritu Santo lo ha introducido en el cuerpo de Cristo, el cual es Su Iglesia, conformada por todos los redimidos por la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado. Igual que en la Iglesia primitiva los que recibieron Su palabra, o lo reciben ahora, son añadidos a esta Iglesia que no debemos confundir o considerar como una organización, una institución, o denominación religiosa; es el cuerpo espiritual de Cristo, cuya cabeza o jefe es Cristo mismo. ¿Está usted en Cristo?
[Adaptado, 2025]
Las tres esferas de Efesios 4:4-6
A.C. Brown
EL CUERPO DE CRISTO.- Los creyentes con el Espíritu Santo morando adentro. Sólo creyentes verdaderos que van a estar en el cielo, los que se han arrepentido de sus pecados y puesto su fe en el Señor Jesucristo.
EL REINO DE LOS CIELOS.- La esfera de la profesión cristiana. Incluye a los creyentes verdaderos y también a quiénes aceptan exteriormente a Cristo como Señor. A esta esfera entra uno por medio del bautismo.
POBLACIÓN MUNDIAL.- Incluye a todos en el mundo.
Adaptado de A.C. Brown
Un bosquejo de Efesios
“Retén la forma (el bosquejo) de las sanas palabras ... ” (2 Timoteo 1:13).
Introducción
¿Cómo será estar en la presencia de nuestro bendito Señor y Salvador, Cristo Jesús? Efesios nos enseña que Dios ya “ ... nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. ¿Cómo sería recibir ahora todas las bendiciones que Dios tiene reservadas para nosotros? Efesios nos enseña que “ ... Dios ... nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. ¿Parece que todo el cristianismo está confundido? En medio de toda la confusión Cristo todavía tiene solamente “un cuerpo” que está compuesto por cada creyente. Efesios también nos da enseñanzas muy prácticas sobre la nueva vida que tenemos en Cristo, la edificación en la asamblea, las relaciones entre personas y la lucha “en las regiones celestes” en lo cual estamos participando.
La asamblea en Efesios
En Hechos 18:19-21, Pablo hizo su primera visita a Éfeso, dejando a Priscila y Aquila allí.
Volvió para dos años en Hechos 19:1-10. Hizo su última visita allí en Hechos 20:31.
En esta epístola, escrita en más o menos el año 62 d.C., cuando Pablo estaba preso en Roma, tal vez tiene verdades más preciosas que cualquier otra epístola.
En Apocalipsis 2:1-7, vemos que habían perdido su primer amor. También es un peligro para nosotros.
Éfeso está hoy en día en lo que se llama Turquía. Hay pocos creyentes en todo ese país. Es un aviso a nosotros para guardar la verdad que tenemos en este libro.
La clave a Efesios
Con la riqueza de la enseñanza que tenemos en Efesios, es difícil escoger un versículo clave para todo. Un hermano ha sugerido que Efesios 1:9-10 es la clave para toda la Biblia: “ ... El cual se había propuesto en Sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”.
Dios quiere y va a ver al final todo en sujeción a Cristo. Él es digno. ¿Él tiene ya el lugar que merece en nuestros corazones?
El bosquejo
El beneficio de un bosquejo se obtiene cuando un hermano o hermana lo lee con su Biblia abierta. Tal vez tendrás un bosquejo un poco diferente de lo que hay aquí.
I. Efesios 1
Una descripción de los consejos de Dios. Los propósitos que Él tiene para Su Hijo y Su pueblo.
A. Versículos 1-2: Salutación. Toda la voluntad de Dios está centrada en Su Hijo y lo que Él tiene para nosotros en Él. Vea versículos 1,5,9 y 11 de este capítulo.
B. Versículos 3-14: Nuestras bendiciones espirituales en Cristo.
1. Es muy importante distinguir entre las cosas como bienes y como bendiciones espirituales. Las bendiciones espirituales son cosas que durarán por toda la eternidad. Ya tenemos todas estas cosas en estos versículos. En el cielo no vamos a recibir más. Solamente vamos a gozarlas más.
2. Somos:
• Escogidos: Estábamos en los planes de Dios antes de la fundación del mundo. Nosotros debemos ser “santos” en carácter y “sin mancha” en conducta.
• Predestinados: La voluntad del Padre ha sido tener más hijos como Su Hijo. Predestinado significa que Dios nos ha marcado de antemano para bendición. Nadie ha estado predestinado para castigo.
• Aceptados: Nuestro lugar en el cielo es tan seguro como el lugar de Cristo mismo.
• Redimidos y perdonados: Podemos estar en la presencia de Dios sin temor.
• Conocedores de Sus propósitos.
• Herederos de una herencia segura y de valor infinito.
• Sellados por el Espíritu Santo: Él ya mora dentro de cada creyente. Con Él como las arras de nuestra herencia, Él es “una prenda infinita” para garantizar lo que es y va a ser nuestro.
3. Versículos 15-23: La primera oración de Pablo en Efesios.
• En versículo 15 tenemos el cristianismo normal.
• Primero, Pablo quiso que los Efesios entiendan lo que fueron el llamado y la herencia de Dios.
• Segundo, Pablo quiso que ellos entiendan el poder que les puso en posesión de las cosas que Dios tuvo para ellos.
• La iglesia no es un edificio. Es el cuerpo de Cristo. La Biblia nunca habla de una iglesia hecha de madera, ladrillos, bloques o cosas así. La iglesia es cada miembro del cuerpo de Cristo.
II. Efesios 2:1-22 y Efesios 4:1-16
Una descripción de cómo han progresado los propósitos de Dios.
A. Efesios 2:1-10: Estábamos muertos en pecados pero ya tenemos una vida nueva y estamos sentados en lugares celestiales. Todo es por gracia. Hay que distinguir entre dos palabras:
1. Dar vida: Es el impartir vida a las almas muertas según la prerrogativa soberana de Dios.
2. Salvación: Es cuando yo creo al evangelio, que Cristo tomó mi lugar culpable, murió por mis pecados y fue resucitado para mi justificación.
3. Un hombre que muere es incapaz de decidir que quiere vivir de nuevo. De igual manera, el hombre que está muerto en “delitos y pecados” es incapaz de decidir por su propia voluntad que quiere su propia vida espiritual. Es un proceso que el Espíritu Santo tiene que empezar.
B. Efesios 2:11-19: Los hijos de Israel ya no tienen un estatus especial. Todos ahora pueden por fe aprovecharse de la obra que Cristo ha realizado.
1. Vemos los efectos de Su sangre en el versículo 13 y Su muerte en versículo 15.
2. La obra de Cristo consumada en la cruz trajo estas cuatro cosas esenciales:
• Redención realizada.
• La pared intermedia de separación entre judíos y gentiles fue derribada.
• Un hombre glorificado presente en el cielo.
• El Espíritu Santo morando en los creyentes.
C. Efesios 2:20-22: La Asamblea vista en dos aspectos distintos.
1. Versículos 20-21: La obra que Cristo está haciendo según la mente de Dios al edificar la asamblea desde el día de pentecostés hasta Su segunda venida.
2. Versículo 22: Los efesios unidos con otros gentiles y judíos que son creyentes forman la casa de Dios en el mundo en cualquier momento.
III. Efesios 3
(Un paréntesis, que habla de las administraciones por Pablo de los consejos y las operaciones de Dios).
A. Versículos 1-6: Pablo, un prisionero de Jesucristo por los gentiles. Hay alabanza en nuestras corazones cuando analizamos que somos coherederos, miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de las promesas en Cristo Jesús.
B. Versículos 7-13: El evangelio, “las riquezas inescrutables de Cristo” de lo cual Pablo fue hecho un ministro. ¿Estamos administrado estas riquezas a otras personas?
C. Versículos 14-21: La segunda oración de Pablo por los Efesios.
1. Quiso verles fortalecidos por el Espíritu, con Cristo habitando en sus corazones y conociendo la plenitud de Su persona y Su amor, y llenos de toda la plenitud de Dios.
2. Terminó con un reventón de oración.
IV. Efesios 4:1-16
La continuación del capítulo 2.
A. Versículos 1-3: Debemos andar como es digno de la posición de los llamados. El Espíritu de Dios une a todos los creyentes en un cuerpo de Cristo. En vez de demostrar la verdad de un cuerpo, un organismo, los miembros del cuerpo están divididos en organizaciones.
B. Versículos 4-6: Tres círculos concéntricos
1. Versículo 4 incluye a los creyentes verdaderos unidos a Cristo por el Espíritu.
2. Versículo 5 es una esfera de profesión a la cual uno puede ser introducido por el bautismo. No todos los que dicen Señor, Señor, son verdaderos.
3. Versículo 6 es el círculo más grande e incluye a todos los seres humanos porque Dios tiene una demanda sobre todos.
C. Versículos 7-16: Los dones en el cuerpo
1. Cada creyente tiene a lo menos uno. ¿Estás ejercitando el tuyo?
2. Necesitamos ser edificadores, no mentirosos.
3. Somos responsables a la Cabeza del cuerpo en cuanto a cómo usamos nuestros dones.
V. Efesios 4:17 a 6:24: Exhortaciones prácticas que tienen su base en las doctrinas de los capítulos y versículos anteriores.
A. Efesios 4:17-32: Hay dos fundamentos para el camino cristiano.
1. “La verdad que está en Cristo”. Él debe efectuar un cambio en nuestras vidas.
2. Debemos andar con una conducta que no contriste al Espíritu Santo.
B. Efesios 5:1-20: Debemos ser imitadores de Dios y andar en luz. En la juventud y en toda edad es fácil hacer decisiones que van a dejar sus efectos hasta que el Señor viene o morimos. Debemos aprovechar del tiempo en nuestra juventud. Nunca vas a tener más tiempo, ni más energía. Imagínate una pared que está tapada con pedazos de vidrios rotos puestos en cemento. Piensa de un gato caminando entre los pedazos de vidrio. Así es como tenemos que caminar en este mundo peligroso. En todo esto, debemos estar gozosos y agradecidos a Dios.
C. Efesios 5:21 al 6:9: Relaciones entre personas
1. Efesios 5:21: La clave es sumisión, que empieza con la sumisión a Cristo en nuestros corazones.
2. Efesios 5:22-24: La esposa tiene que estar sujeta a su marido, como al Señor. ¿Hermanita, si tiene un novio que es creyente, si te casas con él puedes cumplir con las instrucciones de estos versículos? Si no es un creyente con el deseo de andar para agradecer al Señor, no puedes.
3. Efesios 5:25-33: El marido está instruido para amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. El amor divino de Cristo ha actuado en el pasado (versículo 25), está actuado en el presente (versículo 26), y va a actuar en el futuro (versículo 27). ¿Hermanito, si está pensando en una novia, puedes amarle a ella en esta forma y pensar en lo que puede dar más que en lo que puede recibir? Es importante ser la persona correcta antes de encontrar la persona correcta.
4. Efesios 6:3: Obediencia es la palabra para los hijos.
5. Efesios 6:4: Paciencia y dependencia en el Señor es la palabra para los padres. Somos responsables de como criamos a nuestros hijos.
6. Efesios 6:5-8: Si uno tiene un jefe en su trabajo que tal vez no es justo o bueno, es importante obedecerle “como a Cristo”.
7. Efesios 6:19: La autoridad no debe corromper a un creyente.
D. Efesios 6:10-20: La armadura de Dios
1. Nuestras batallas muchas veces no son con cosas visibles porque son espirituales. El diablo está oponiéndose a los derechos de un Cristo celestial y al evangelio.
2. Los lomos, el lugar de fuerza, necesitan estar ceñidos con la verdad.
3. El pecho necesita una coraza de justicia, como nosotros necesitamos mantener una buena conciencia.
4. Los pies necesitan andar en paz y trayendo paz.
5. Necesitamos proteger nuestros corazones y todo nuestro cuerpo con el escudo de la fe.
6. En nuestra mente necesitamos el yelmo de la salvación, la esperanza de la venida del Señor.
7. En nuestra mano debemos tener la única arma que sirve para combatir y defendernos, la Biblia.
8. Con las rodillas dobladas, podemos estar listos para las batallas.
E. Efesios 6:21: Saludos y bendición final.
Nuestros jóvenes de hoy
L.O.G.
Hoy en día sentimos una decepción con nuestros hijos jóvenes por su falta de amor hacia los demás y hasta con ellos mismos; tal parece que se encierran en su mundo, que desprecian a los demás y los consideran como seres de otras épocas muy anticuados y hasta pasados de moda.
Cierto día fuimos con mi esposa de visita a unos familiares que viven un poco distante de la ciudad a una hora en auto. Cuando llegamos, no estaban los padres de aquella familia, no hubo la palabra de bienvenida, ni el abrazo cariñoso. Todo era silencio.
Luego de gritar y llamar la atención por mucho rato, salió una joven (hija) y nos manifestó que sus padres estaban de viaje y que volverían al día siguiente. Muy decepcionados volvimos haciéndonos las siguientes reflexiones; los hijos son diferentes a los padres; la amistad entre los padres no se refleja en nuestros hijos, ellos son ajenos. ¿Por qué?
Génesis 24:15-21 nos relata las atenciones que Rebeca dio a un siervo que le solicitó agua para beber; muy prestamente le dio de su cántaro y también le ofreció ayuda para sus camellos, dice la Biblia que vez tras vez sacaba agua del pozo. ¿Cuál sería su esfuerzo y buena voluntad, si consideramos que eran 10 los camellos y cada uno toma hasta 26 litros de agua?
Dios recompensó a Rebeca tanta amabilidad y generosidad haciéndole esposa de Isaac.
Ciertamente nuestros jóvenes deben reflexionar en los siguientes puntos:
1. Te quieres a ti mismo.
Mateo 22:39 dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
¿Tienes amor propio? ¿Te esfuerzas por conseguir la amistad de los demás? ¿Das un poco de tu tiempo y tu atención a los demás? ¿Te preocupas por ellos? ¿Eres amable?
2. Domina el arte de la conversación
Filipenses 2:4 dice: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.
Tito 3:2 dice: “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”.
El joven que sabe conversar cómodamente con los otros suele ganarse la simpatía de los demás. Pero tú; te sientes incómodo o violento, te quedas sin nada que decir o aburres a los demás porque sólo conversas de ti.
Cultiva la habilidad de hablar sobre diversos temas; procura estar enterado de los sucesos que hacen noticia. ¿No lees el periódico? pero mientras te vistes o te aseas puedes escuchar la radio o de otra forma acostúmbrate a leer buenas revistas. Conserva ciertos detalles de lo que oyes o lees, esto te servirá para mantener interesantes conversaciones.
Principalmente guarda en tu mente y corazón la Palabra de Dios. Pablo nos dice: “Solamente que converséis como es digno del evangelio de Cristo ... Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna; si algo digno de alabanza; en esto pensad” (Filipenses 1:27; 4:8).
Bien puedes en tus conversaciones hablar de la Palabra de Dios y de esta manera tener el privilegio de traer almas a los pies de Cristo; existen muchos hermanos que necesitan que tú les hables de lo que sabes de la Palabra de Dios.
Si te preguntan cómo pasaste el último fin de semana; no te límites a decir Bien. Es tu oportunidad de iniciar un diálogo, sigue conversando y pregunta cómo le fue a la otra persona.
Descubre de las otras personas cuál es el tema que les agrada conversar, observa buenos modales en tus conversaciones, no los alejes porque sólo hablas de ti o saltas cuando no están de acuerdo con tus puntos de vista.
3. Aprende a dar y a recibir
Proverbios 11:25 dice: “El alma generosa será prosperada”; de todo esfuerzo se saca provecho.
Los favores útiles, las palabras sinceras de aprecio y las observaciones animadoras demuestran que piensas en los demás. ¿Das de ti mismo, de tu tiempo y energías? ¿Das ánimo, apoyo, ayuda a otros?
Hechos 20:31-38 nos habla del aprecio que la gente de Éfeso sentía por Pablo cuando tuvo que partir, luego de acompañarles por 3 años y enseñarles las cosas del Señor. “Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban”.
Debemos admitir que abrirse y demostrar interés en otros es un poco arriesgado; pueden juzgarte de debilidad, habrá quiénes no aprecien tus esfuerzos, pero alguien te responderá.
Practica y reafirma tus habilidades, cultiva buenos modales y hábitos corteses de conservación y muestra un interés sincero en el bienestar de los demás.
4. Agrada a Dios con tu trabajo
Efesios 6:1-3 nos dice: “Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres, porque es justo”. “Honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra”.
Colosenses 3:20 dice: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor”. Si ayudas en casa estarás honrando a tus padres, quizás te cueste creer que algo tan tedioso como sacar la basura pueda significar tanto, pero las tareas más rutinarias contribuyen a un hogar más agradable.
Tu cooperación amorosa y desinteresada puede aliviar la carga de tus padres, así llegarás a comprenderlos mejor y entenderás que es una lección que te enseña la vida, un ejercicio diario de fuerza de voluntad. Los beneficios no son inmediatos pero tus esfuerzos depararán recompensas en el futuro.
Lamentaciones 3:27 nos dice: “Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud”. Si eres un chico no te enfades porque tus padres te piden que hagas tareas de las chicas o viceversa. Tus padres pueden tener un objetivo y más tarde entenderás y te alegrarás de haber aprendido todas esas cosas. No es deshonra que un chico sepa coserse un botón, que una chica ponga un clavo en la pared.
Pero recuerda que no es amor al prójimo sacar la basura y amontonarla en la puerta del vecino, o pintarrajear sus paredes.
La mies es mucha: República de Venezuela
D.E. Rule
“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a Su mies” (Mateo 9:38).
En 1914 el descubrimiento del “oro negro” (petróleo) cerca de Maracaibo convirtió a Venezuela en el país más próspero de América Latina. En comparación con la mayor parte de sus vecinos en el Continente Sudamericano, la mayor parte de sus cerca de 20 millones de habitantes son de la clase media. Las ciudades como Caracas y Maracaibo son modernas. Con la baja del precio del petróleo en 1983, los Caraqueños aprendieron que aun para los que gozaron de las riquezas traídas por el petróleo no había garantía de éstas.
Muchos de los habitantes más pobres, incluyendo a los de los “ranchos” que rodean a Caracas, se alborotaron y protestaron en 1989 contra las alzas de los precios.
Aproximadamente sólo cerca del 2% de la población del País entero y el 1% de la población de Caracas son evangélicos. Podemos orar para que los que han sido más afectados por los problemas económicos puedan conocer al Hijo del Hombre quien no tuvo “donde recostar la cabeza” (Lucas 9:56). Podemos orar para que los que tienen más puedan confiar en el Señor Jesucristo en vez de confiar en las riquezas inciertas (1 Timoteo 6:17). Muchos viven en edificios grandes con puertas de seguridad y puede ser difícil llegar a sus hogares. El Señor de las mies es quien puede abrir la puerta más importante por obra del Espíritu Santo, la puerta del corazón.