Tu historia secreta

From: Número 34
A.A.E.
En Mateo 6:66But thou, when thou prayest, enter into thy closet, and when thou hast shut thy door, pray to thy Father which is in secret; and thy Father which seeth in secret shall reward thee openly. (Matthew 6:6) leemos: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.
El Salmo 63:4-64Thus will I bless thee while I live: I will lift up my hands in thy name. 5My soul shall be satisfied as with marrow and fatness; and my mouth shall praise thee with joyful lips: 6When I remember thee upon my bed, and meditate on thee in the night watches. (Psalm 63:4‑6) dice: “Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche”.
En el Salmo 143:55I remember the days of old; I meditate on all thy works; I muse on the work of thy hands. (Psalm 143:5) nos anima: “Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos”.
Y en Josué 1:88This book of the law shall not depart out of thy mouth; but thou shalt meditate therein day and night, that thou mayest observe to do according to all that is written therein: for then thou shalt make thy way prosperous, and then thou shalt have good success. (Joshua 1:8) nos insta: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.
La importancia de tener una historia secreta con Dios ha sido enfatizada con frecuencia por muchos siervos del Señor. Sin tal historia no hay progreso en el alma. Un hombre inconverso no tiene una historia secreta con Dios, aparte del hecho que Dios puede haber hablado con él en secreto, en varias formas, y él puede haber resistido la voz de Dios que le está hablando a su conciencia.
Por otra parte, cada creyente verdadero ha tenido los inicios de una historia secreta con Dios: en un grado mayor o menor, al pasar por problemas en su alma ha aprendido a conocer al Señor Jesús como su Salvador personal, como se presenta en el evangelio de Dios a nuestro Señor Jesucristo. Pero, para muchos, la continuación de tal historia secreta es interferida por la acción del enemigo.
Por ejemplo, Éfeso, la asamblea más brillante y mejor instruida, dejó su primer amor. El brillo del afecto nupcial de la asamblea hacia Cristo había perdido su calidez; y, como la asamblea está constituida por individuos, podemos concluir que el afecto interno hacia Cristo había menguado completamente en la congregación. El amor a primera vista es una cosa interna y secreta, pero provoca una expresión externa.
Para cualquiera que se ha desviado del camino y ha sido atraído al mundo en una forma o más en sus múltiples facetas, yo diría: ¿No es una razón, para su desviación exterior del camino que conduce a Cristo, el que haya descuidado su relación secreta con Dios y con Cristo? Pues la oración se convirtió en algo menos frecuente y más formal, y tal vez la ha dejado por completo. ¿Tendría deseo de orar en secreto respecto a su búsqueda de placer mundano? Entonces ha dejado de buscar la dirección divina en sus quehaceres diarios. El camino para la restauración y de regreso a Dios está abierto para todos, porque Dios se deleita en la restauración de los santos que han perdido su camino, al igual que lo hace cuando rescata a los pecadores perdidos.
Quiero notar tres características de la historia secreta, que son: oración secreta, meditación secreta y alabanza secreta; y, señalar algunos de los resultados que aparecen en público.
El Señor dio instrucciones definitivas en cuanto a la oración secreta: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:66But thou, when thou prayest, enter into thy closet, and when thou hast shut thy door, pray to thy Father which is in secret; and thy Father which seeth in secret shall reward thee openly. (Matthew 6:6)). Es evidente que es un asunto personal, y vale notar que al Padre se lo menciona como “tu Padre”, una relación muy individual. En el evangelio de Mateo la oración que el Señor enseñó a sus discípulos empieza así: “Padre nuestro que estás en los cielos”; pero en Lucas 11:22And he said unto them, When ye pray, say, Our Father which art in heaven, Hallowed be thy name. Thy kingdom come. Thy will be done, as in heaven, so in earth. (Luke 11:2) dice sencillamente: “Padre”.
Esto y otras diferencias entre los dos versículos muestran evidencia de que el Señor no concibió que las oraciones debían ser usadas como una fórmula. Pero en la Escritura citada es aún más individual: “tu Padre”, y es notable que el Señor use la expresión tu Padre que “está en secreto” y que “ve en lo secreto”. Esto parecería indicar que el Padre está dispuesto a darle una audiencia privada a todo aquel que desea hablar con Él en secreto. Hay millones de creyentes en la faz de la tierra que tienen la práctica de orar, y si ellos lo desean cada uno puede tener una audiencia privada. Nuestras oraciones privadas serían un indicativo de nuestra historia secreta con Dios.
Por ejemplo: ¿Acerca de qué oramos? ¿Oramos solamente respecto a nuestras preocupaciones u oramos acerca de las intereses de Dios en la tierra? ¿Están las respuestas a las oraciones que hemos recibido confinadas a solicitudes de cosas materiales? ¿Oramos en cuanto a las Escrituras que hemos leído y lo que oímos o leemos en la forma de ministerio?
Nos dijo “entra en tu aposento”. Algunas madres muy ocupadas pueden encontrar que es difícil cerrar la puerta frente a las muchas demandas de su tiempo y la atención que se requiere hacia una familia creciente. ¡Pero debemos encontrar tiempo para cerrar la puerta! Tal vez sea más difícil cerrar la puerta a otro tipo de intrusos. En ocasiones, hay pensamientos dispersos y tontos que surgen en el momento en que estamos en la oración secreta; pero debemos aprender a concentrarnos, y rehusarnos a permitirles que tengan lugar cuando estamos disfrutando de una audiencia secreta con el Padre.
El término “vuestro Padre” en esta relación, apenas nos acerca a la verdad dada a conocer especialmente en el Evangelio de Juan, donde Cristo revela el nombre del Padre a sus discípulos: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:1717Jesus saith unto her, Touch me not; for I am not yet ascended to my Father: but go to my brethren, and say unto them, I ascend unto my Father, and your Father; and to my God, and your God. (John 20:17)). Pero estaría más de acuerdo con el carácter de Dios como un Padre que hace que salga el Sol sobre buenos y malos, y que conoce todas las necesidades de Sus criaturas y en particular de Su pueblo; pero que desea ser consultado personalmente en oración acerca de todo.
Si eres cabeza de un hogar, la oración en secreto te va a dirigir a la oración familiar; y esto te va a llevar a la oración pública en las reuniones colectivas de los santos. Si la voz de un hermano nunca se escucha en la reunión de oración, ¿podemos conjeturar en muchas ocasiones que existe falta de oración en secreto? La oración en secreto nos brinda más comodidad para hablar con Dios, y esto nos da libertad para participar en la oración en público.
Entonces, ¿cuál será el resultado de la oración en secreto? “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:44That thine alms may be in secret: and thy Father which seeth in secret himself shall reward thee openly. (Matthew 6:4)). Esto no significa necesariamente que vaya a darle una respuesta pública a su oración. De hecho, algunos manuscritos buenos omiten las palabras “en público” de los versículos 4, 6 y 18 de este capítulo.
Habrá, sin embargo, sin duda un aumento de intimidad secreta con el Padre, y esto se mostrará como un resultado visible en el presente y recibirá una recompensa en el futuro. La oración nos guiará al poder de Dios: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:3131But they that wait upon the Lord shall renew their strength; they shall mount up with wings as eagles; they shall run, and not be weary; and they shall walk, and not faint. (Isaiah 40:31)). Tendremos fuerzas para afrontar las dificultades de cada día, fuerzas para resistir la tentación, fuerzas para seguir al Señor en un país del enemigo, fuerzas para perseverar en el testimonio. Tenemos que recordar que estamos en la tierra del enemigo y que él tiene una experiencia de seis mil años en decepcionar y engañar a los hombres.
Somos, sin embargo, guerreros comparativamente inexpertos, en el ejercicio del recurso de la oración, tanto de forma privada como pública; pero será nuestra única seguridad contra un enemigo tan experimentado y astuto. En Hechos 4, cuando los discípulos habían orado: “ ... hablaban con denuedo la palabra de Dios y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús” (Hechos 4:31,3331And when they had prayed, the place was shaken where they were assembled together; and they were all filled with the Holy Ghost, and they spake the word of God with boldness. (Acts 4:31)
33And with great power gave the apostles witness of the resurrection of the Lord Jesus: and great grace was upon them all. (Acts 4:33)
).
Si vemos a un hermano que predica el evangelio o ministra la Palabra con poder espiritual, podemos estar seguros de que su ministerio ha sido precedido por la oración en secreto de su parte, y probablemente también por las oraciones de otros que ruegan ante el Padre por él. El poder otorgado es parte del premio prometido a aquel que ora en secreto.
Paso sobre el pensamiento de meditación secreta. En el Salmo 143:55I remember the days of old; I meditate on all thy works; I muse on the work of thy hands. (Psalm 143:5) leemos: “Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos”. Aquí tenemos un campo amplio para la meditación y la reflexión: “todas tus obras” y “las obras de tus manos”. Si dirigimos nuestra mirada hacia arriba a los cielos y vemos las obras de Sus manos en el universo material y meditamos al respecto, ¡cuánto se van a llenar nuestras almas con el sentido de la sabiduría y del poder de Aquel que creó el sol, la luna y las estrellas y que mantiene a cada uno en su propia orbita! ¡Cuán pequeños nos sentimos al meditar en estas obras de su poder; y sin embargo cómo somos animados al pensar que todo este poder y sabiduría están disponibles para nosotros cuando los necesitemos al pasar por la tierra del enemigo! Pero hay una obra de otro tipo que provee material fructífero para la meditación.
Al pensar de sus obras en el Mar Rojo cuando Él quebrantó el poder del tirano y condujo a Su pueblo seguro por el mar a un lugar donde estuvieron fuera del alcance del enemigo. Piensa respecto a Su obra cuando secó el Jordán y guio a Su pueblo hacia la tierra prometida. Considera Su poder desplegado en la destrucción de Jericó, el que había estorbado su avance.
Si meditamos hoy en estas cosas y su realización en un manera espiritual, nuestras almas se van a establecer en la verdad de la redención por un lado, y ser animadas para acceder a nuestra porción en los lugares celestiales en Cristo por el otro lado.
A Josué se le dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:88This book of the law shall not depart out of thy mouth; but thou shalt meditate therein day and night, that thou mayest observe to do according to all that is written therein: for then thou shalt make thy way prosperous, and then thou shalt have good success. (Joshua 1:8)). En el Salmo 1 encontramos alguien que lo hizo. Esto fue preeminentemente visto en el Señor mismo, pero en alguna medida en aquellos que siguen sus pasos. ¡Ahora que tenemos la totalidad de las Escrituras inspiradas, cuánto ha aumentado el vasto campo para la meditación! Pero todos podemos encaminar nuestros corazones para ver si meditamos en las Escrituras tanto como lo hizo David, como se evidencia en el Salmo 119 y en otros salmos.
Así como necesitamos encontrar tiempo para la oración, también necesitamos hacerlo para la meditación privada. La oración es tanto pública como privada; la meditación es principalmente privada, pero tiene resultados notorios en público. A Timoteo se le dijo: “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Timoteo 4:1515Meditate upon these things; give thyself wholly to them; that thy profiting may appear to all. (1 Timothy 4:15)). Aparte de la cuestión del don, si vemos a un hermano que es útil en los estudios bíblicos y al ministrar la Palabra, podemos concluir con seguridad que medita. Pero leer las Escrituras y ministrar no es suficiente; pues debemos aprender a enfocarnos en la meditación, así como en la oración; y, el resultado público será de provecho, como se ve en los casos de Timoteo, David y Josué, y a este último se le prometió: “y todo te saldrá bien”.
En el Salmo 63:4-64Thus will I bless thee while I live: I will lift up my hands in thy name. 5My soul shall be satisfied as with marrow and fatness; and my mouth shall praise thee with joyful lips: 6When I remember thee upon my bed, and meditate on thee in the night watches. (Psalm 63:4‑6) leemos: “Así te bendeciré en mi vida ... Y con labios de júbilo te alabará mi boca, Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche”. Aquí hallamos una meditación superior. Hemos hablado de meditar en Sus obras y en Su ley; ahora el salmista medita en Jehová mismo. Meditar en la creación, la redención, la salvación y la liberación es muy provechoso; pero aquí podemos meditar en el Creador, el Redentor, el Salvador, y el Libertador.
El Salmista hace esto durante las vigilias de la noche. La quietud es necesaria para tan grandes pensamientos. Es maravilloso ver el rastro que hallamos en los Salmos sobre el notable conocimiento de Dios que tuvieron los escritores. David experimentó el cuidado gracias a la bondad de Dios en su vida, la que estuvo llena de dificultades y además fue acosado por sus enemigos diariamente. Por la noche tan solo meditó en Dios, a quien él había aprendido a conocer en tantos aspectos.
Lo que David entonces escribió fue el producto de sus oraciones y meditaciones para animar y consolar a los millones del pueblo de Dios que le han sucedido. El resultado de sus meditaciones en secreto no fue solamente para su propio provecho, sino para beneficio de generaciones de santos en todas las dispensaciones, incluyendo a los que tendrán parte en las bendiciones del milenio en la tierra. David pudo meditar en Dios a tal punto que Dios estuvo satisfecho en revelarse a Sí mismo cuanto lo hizo a él en ese tiempo.
Ahora tenemos una revelación más completa, pues el Hijo unigénito ha declarado a Dios y revelado el nombre del Padre. También conocemos al Espíritu Santo (Juan 14:1717Even the Spirit of truth; whom the world cannot receive, because it seeth him not, neither knoweth him: but ye know him; for he dwelleth with you, and shall be in you. (John 14:17)). Entonces está disponible para nosotros una esfera incluso más amplia para la meditación en relación a los Seres divinos cual fue expuesta a la luz en el cristianismo, y las consecuencias para nosotros deben ser aún mayores que para David.
De la abundancia del corazón habla la boca, y cuanto más provechosas serían muchas de nuestras conversaciones si meditásemos más, y compartiésemos los resultados con otros. A veces los jóvenes pasan una noche juntos. Puedo hacer la pregunta: ¿De qué se habla en tales ocasiones? ¿Quizá se reduce a una noche social respetable pero mundana, o hablan de sus experiencias en su ejercicio como resultado de la meditación?
En el mismo pasaje que cita el Salmo 63 observamos otro resultado de la meditación secreta, y es la alabanza secreta. Cuando David meditó acerca de Jehová durante las vigilias de la noche entonces tuvo lugar la alabanza.
¿Cuánto conocemos sobre esto? Probablemente la mayoría de nosotros conocemos aún menos que cualquiera sobre la alabanza, la oración o la meditación. ¿Con que frecuencia incrustamos nuestro agradecimiento en las oraciones y súplicas como nos dice Filipenses 4:66Be careful for nothing; but in every thing by prayer and supplication with thanksgiving let your requests be made known unto God. (Philippians 4:6)? Pablo y Silas, a la medianoche estaban orando y también cantaban alabanzas a Dios, mientras se hallaban injustamente en la cárcel (Hechos 16:2525And at midnight Paul and Silas prayed, and sang praises unto God: and the prisoners heard them. (Acts 16:25)). Esto fue semiprivado, pero tuvo un resultado público: los reos les escucharon. ¿Y no va a acontecer así con nosotros?
¿No es así que el cultivar un espíritu agradecido que encuentra su primera instancia de expresión en la alabanza privada, luego en la alabanza pública, le guiará a un testimonio más brillante hacia otros? El creyente refunfuñón que se queja de las condiciones de su trabajo y muestra un espíritu de descontento en su ambiente no es un buen testimonio para sus semejantes. “Dad gracias en todo” (1 Tesalonicenses 5:1818In every thing give thanks: for this is the will of God in Christ Jesus concerning you. (1 Thessalonians 5:18)) es el resultado de la oración y la meditación, mediante lo cual crecemos en el conocimiento de Dios. Si hemos estado bendiciendo a Dios durante las vigilias de la noche, ¿vamos a estar maldiciendo a los hombres cuando llega la luz del día? Bendecir a Dios y maldecir a los hombres con los mismos labios es moralmente incongruente, como lo señala Santiago. Cultivar un espíritu de alabanza cambia incluso el rostro de un hombre, mientras que un espíritu de descontento se muestra a sí mismo en el rostro.
Entonces ya aprendimos a orar más en secreto para que el poder de Dios se pueda evidenciar, meditar en secreto para que sea provechoso y se pueda sentir el efecto, o alabar más en secreto para que el buen testimonio puede ser una consecuencia.