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Lectura Bíblica: Éxodo 15:22-27; Éxodo 16:1-36; Éxodo 17:1-16.
Si no conociéramos el mal incorregible y la profunda incredulidad de nuestros propios corazones, tal vez nos asombraría un poco lo que está registrado en estos capítulos. Pero el hecho es que Israel era semejante a nosotros. A ellos les resultaba muy difícil confiar en Dios. Y tú y yo, como santos, encontramos muy difícil confiar en Dios. En vista de las dificultades de nuestra senda Dios nos ha dicho todo esto para nuestro consuelo y estímulo. Observarás que lo que sale a la luz es esto, a saber, que la murmuración del pueblo sólo saca a relucir la gracia de Dios. Esto es en este punto de la historia de ellos. Tú tendrás que notar que ellos están bajo la gracia pura, hasta el Sinaí. No es nada más que gracia soberana. Ellos están en el terreno de la expiación, y nada más que gracia sale a relucir.
Encontrarás que ello hace toda la diferencia en la historia de tu alma, ya sea que estés ante Dios consciente de lo que Su gracia es, o que estés ante Él en una condición legalista, pensando en lo que tú debieses ser. Gracia es el descubrimiento para mi alma de lo que Dios es en toda circunstancia posible. Nosotros vimos cómo esta multitud hizo retumbar los cielos con un cántico de alabanza a Dios cuando vieron a todos sus enemigos muertos en la orilla del mar. Y yo me pregunto si alguna vez has notado este versículo, “Los salvó de mano del enemigo, Y los rescató de mano del adversario. Cubrieron las aguas a sus enemigos; No quedó ni uno de ellos” (Salmo 106:10-11). Hermosa pincelada del Espíritu de Dios en cuanto a lo que Dios hizo entonces. Y mientras leías el siguiente versículo, “Entonces creyeron a sus palabras Y cantaron su alabanza” (versículo 12), tú habrías pensado, «seguro que seguirán adelante, animada, gozosa, y felizmente». Cuando tú te convertiste pensaste eso. Ustedes, queridos jóvenes, tal vez pensaron que nunca tendrían una dificultad cuando se convirtieron. ¿No es sorprendente la siguiente cosa que leen? “Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo” (versículo 13).
Sigamos ahora los pasos de Israel en el desierto, el lugar donde nosotros, al igual que ellos, somos probados, y donde tenemos que aprender lo que nosotros somos, así como lo que Dios es, revelado en Cristo. “Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas; por tanto al lugar le pusieron el nombre de Mara” (Éxodo 15:23, LBLA). Es decir, yo pienso que hablando de manera práctica, si la muerte nos ha libertado tenemos que probar la muerte. ¿Qué nos ha libertado? La muerte de Cristo, y tenemos que aceptar la muerte. No nos gusta. En nuestras circunstancias a menudo tenemos que probar la muerte, porque la muerte es hecha llegar a nosotros. Aquí nos encontramos a menudo con lo que no podemos beber. Tal vez tú tengas una copa tal justo ahora. Dices que no puedes beberla. No, no puedes beberla amarga, pero si la relacionas con Cristo, si pones la cruz dentro de ella, podrás beberla.
Contenido
1. Esclavitud y protección
2. Siete días de panes sin levadura
3. Santificación: Su aspecto posicional
4. Santificación: Su aspecto práctico
5. Salvación
6. El cántico: Satisfacción
7. Sustento: El maná y el agua
8. La serpiente de bronce y el Jordán
9. Notas del traductor