Las tablas de madera de Sittim (árbol asiático, especie de acacia) fueron unidas por barras del mismo material cubiertas de oro.
La verdad enseñada aquí, en figura, se relaciona con la comunión y unidad de la Iglesia de Dios.
Cada tabla se levantaba enhiesta sobre su propio fundamento. Tenía su propia posición particular. Esto muestra la salvación y posición de cada uno de los santos.
Cada tabla estaba ligada a las otras dos a sus lados y a todas las demás por medio de barras de madera de Sittim. Esto expresa la comunión y unidad de los santos. La figura nos revela cómo la unidad divina está formada y sostenida, y se manifiesta.
No somos unidades independientes las unas de las otras; tampoco empiezan y terminan nuestros privilegios y responsabilidades con nosotros mismos. Hemos sido ligados en “el haz de los que viven” (1 Samuel 25:2929Yet a man is risen to pursue thee, and to seek thy soul: but the soul of my lord shall be bound in the bundle of life with the Lord thy God; and the souls of thine enemies, them shall he sling out, as out of the middle of a sling. (1 Samuel 25:29)) con nuestros compañeros santos, y la gracia que nos hizo miembros de la familia de Dios nos ha impuesto la responsabilidad de ser guarda de nuestro hermano. Existe en las Sagradas Escrituras un vasto y único círculo de verdad, de muy largo alcance, presentando privilegios y responsabilidades a los santos de este tiempo acerca de la unidad que era desconocida en los siglos pasados.
Somos verdaderamente culpables si dejamos todo esto desatendido con el pretexto de que estamos más preocupados en evangelizar que en doctrinar a los creyentes. Ambas cosas son urgentes.
Las barras son cinco en número. Primeramente, se las describe en forma general y después en particular. La atención especial está dirigida a la barra en medio.
Éxodo 26:2828And the middle bar in the midst of the boards shall reach from end to end. (Exodus 26:28) dice: “Y la barra del medio pasará por medio de las tablas, del un cabo al otro”, y como mayor explicación de esto leemos en Éxodo 36:33: “E hizo que la barra del medio pasase por medio de las tablas de un cabo al otro”. La barra del medio así ligaba todas las tablas la una a la otra. Mediante ella, las muchas tablas fueron compaginadas para formar un solo tabernáculo, y así constituían una manifiesta y visible unidad. Los santos de Dios forman una cosa —una sola con Cristo y una entre sí—. Ningún poder terrenal ni infernal puede arrebatar al cordero más débil del seno del Pastor, ni arrancar al miembro más débil del cuerpo de Cristo. La profunda y misteriosa unidad que existe entre la Cabeza resucitada, Cristo, y Sus miembros, es divina y eterna.
La Iglesia, vista como el cuerpo de Cristo (véase 1 Corintios 12:13,2713For by one Spirit are we all baptized into one body, whether we be Jews or Gentiles, whether we be bond or free; and have been all made to drink into one Spirit. (1 Corinthians 12:13)
27Now ye are the body of Christ, and members in particular. (1 Corinthians 12:27)), abarca a todos los que tienen vida en Cristo, en todo el mundo. Se incluyen todos los salvos así, y se excluyen a todos los que están muertos en pecado. Se ve, pues, que, como la barra “por medio” de las tablas unía todas, así el Señor “en medio” une a Sus santos congregados. Una vez con desprecio y escarnio le crucificaron con ladrones, “uno a cada lado, y Jesús en medio” (Juan 19:1818Where they crucified him, and two other with him, on either side one, and Jesus in the midst. (John 19:18)). Todo ojo se fijó en aquella cruz central. El santo Supliciado allí era el objeto de desdén y la canalla descargó su odio y menosprecio sobre Él solo. Viene el día cuando la multitud redimida, completada y glorificada, se congregará alrededor del trono, y el “Cordero en medio” será el objeto de su adoración y el tema de su cántico. “Jesús en medio” de aquella gloria luminosa será su centro, y Su amado nombre unificador solo brillará en cada frente (véase Apocalipsis 22:3-53And there shall be no more curse: but the throne of God and of the Lamb shall be in it; and his servants shall serve him: 4And they shall see his face; and his name shall be in their foreheads. 5And there shall be no night there; and they need no candle, neither light of the sun; for the Lord God giveth them light: and they shall reign for ever and ever. (Revelation 22:3‑5)).
Durante esta dispensación de Su rechazamiento por el mundo, la promesa a Sus hijos es sí y amén de que “donde están dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy en medio de ellos” (Mateo 18:2020For where two or three are gathered together in my name, there am I in the midst of them. (Matthew 18:20)).
Este es el centro y el punto de cita para los santos de Dios, y donde sólo el nombre y la persona del Señor son buscados, allí habrá la bendita y divina unidad. Así fue desde el principio. Sectas y partidos con distintos nombres no tenían lugar en la Iglesia primitiva y apostólica; pero en despecho de la verdad, no pasó mucho tiempo y ciertos hombres comenzaron a imponerse dando prominencia a sus doctrinas favoritas, y de ellos mismos se levantaron hombres que hablaban “cosas perversas, para llevar discípulos tras sí” (Hechos 20:3030Also of your own selves shall men arise, speaking perverse things, to draw away disciples after them. (Acts 20:30)). Poco a poco estas doctrinas empezaron a tomar forma más definitiva, y otros nombres fueron destacados juntamente con el nombre de Cristo.
“Cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; pues yo de Apolos, y yo de Cefas; y yo de Cristo” (1 Corintios 1:1212Now this I say, that every one of you saith, I am of Paul; and I of Apollos; and I of Cephas; and I of Christ. (1 Corinthians 1:12)). ¿No vemos aquí el sectarismo en embrión? Más tarde, sectas y partidos nacieron que ostentaban los nombres de sus fundadores o de sus doctrinas peculiares, y así la levadura ha ido creciendo hasta que, después de siglos de divisiones, secesiones y rompimientos, la iglesia profesante de Cristo es como una Babilonia y presenta al mundo infiel y burlador el frente dividido de varios centenares de sectas, cada una pretendiendo el primer puesto y la reputación de ser la Iglesia verdadera. Algunas de estas son crasamente impuras, y sus doctrinas completamente destituidas de la verdad. ¿Qué es el deber de cada creyente fiel a vista de semejante confusión? Su deber se halla en 2 Corintios 6:14-1814Be ye not unequally yoked together with unbelievers: for what fellowship hath righteousness with unrighteousness? and what communion hath light with darkness? 15And what concord hath Christ with Belial? or what part hath he that believeth with an infidel? 16And what agreement hath the temple of God with idols? for ye are the temple of the living God; as God hath said, I will dwell in them, and walk in them; and I will be their God, and they shall be my people. 17Wherefore come out from among them, and be ye separate, saith the Lord, and touch not the unclean thing; and I will receive you, 18And will be a Father unto you, and ye shall be my sons and daughters, saith the Lord Almighty. (2 Corinthians 6:14‑18) y 2 Timoteo 2:19: “Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.
Referente a las tablas se nota que estaban ligadas de fuera por cinco barras de madera de Sittim metidas por los anillos de oro. Cabalmente, en los días primitivos, cuando “todos los que creían estaban juntos”, cuando los santos eran de un corazón y un alma, y cuando se juntaban alrededor de la presencia invisible, pero real, del Señor Jesús, leemos que “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones” (Hechos 2:42,4442And they continued stedfastly in the apostles' doctrine and fellowship, and in breaking of bread, and in prayers. (Acts 2:42)
44And all that believed were together, and had all things common; (Acts 2:44)). Estas prácticas eran las barras exteriores que los ligaban y los llevaban hacia el centro.
Para que el testimonio sea preservado en unidad, debe haber fidelidad absoluta a la Palabra, la “doctrina de los apóstoles” tal como se halla en la Palabra de Dios, sin suprimirla con las ideas de los hombres. En los días apostólicos los creyentes seguían fielmente en la “doctrina de los apóstoles”, no en las doctrinas de los hombres. Es la doctrina que forma la “comunión”, el “partimiento del pan” la expresa, y “las oraciones” echan mano a Dios para el poder de sostenerla. El anillo es el emblema de amor. La verdad debe ser retenida y usada en amor, no en soberbia o fanatismo. Una de las pruebas más reales de que los santos andan verdaderamente en comunión con el Señor es cuando guardan Su Palabra (1 Juan 2:55But whoso keepeth his word, in him verily is the love of God perfected: hereby know we that we are in him. (1 John 2:5)).