Criticar o edificar, exhortar y consolar

From: Número 31
D.E. Rule
Vivimos en un mundo donde es muy común criticar a otras personas: no solamente políticos y atletas, sino que también aquellos que hacen una profesión de conocer al Señor Jesucristo hacen lo mismo contra otros creyentes y de igual forma aquellos que hacen una profesión de ser salvos. “Criticar” u otras formas de la palabra no se encuentran en la Biblia, y no es algo que debe caracterizarnos como creyentes. Lo que debemos hacer es orar por quienes están en puestos de autoridad: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:1-41I exhort therefore, that, first of all, supplications, prayers, intercessions, and giving of thanks, be made for all men; 2For kings, and for all that are in authority; that we may lead a quiet and peaceable life in all godliness and honesty. 3For this is good and acceptable in the sight of God our Saviour; 4Who will have all men to be saved, and to come unto the knowledge of the truth. (1 Timothy 2:1‑4)).
Debemos estar claros sobre la diferencia entre juzgar y criticar. Tenemos instrucciones en los primeros cinco versículos de Mateo 7 acerca de juzgar: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Es importante entender que estos versículos hablan principalmente de no juzgar las motivaciones. Si vemos a un hermano robar algo, podemos decir que sin duda lo que está haciendo está mal, pero no podemos necesariamente decir por qué lo hace. En ciertos casos, es necesario que haya disciplina por parte de la asamblea hacia alguien que dice que es cristiano para la honra y gloria del Señor y la restauración del ofensor: “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros” (1 Corintios 5:11-1311But now I have written unto you not to keep company, if any man that is called a brother be a fornicator, or covetous, or an idolater, or a railer, or a drunkard, or an extortioner; with such an one no not to eat. 12For what have I to do to judge them also that are without? do not ye judge them that are within? 13But them that are without God judgeth. Therefore put away from among yourselves that wicked person. (1 Corinthians 5:11‑13)). Debe ser hecho con humildad ante los demás, reconociendo su propia falla al permitir que la cosa haya llegado a este punto.
Si no debemos criticar y tenemos que tener cuidado donde es correcto juzgar; entonces, ¿qué podemos hacer para ayudar? Debemos buscar el bien para nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Una de las formas es la adecuada aplicación del don de profecía, enmarcado dentro de lo que está vigente hoy en día: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Corintios 14:33But he that prophesieth speaketh unto men to edification, and exhortation, and comfort. (1 Corinthians 14:3)). No es que todos tenemos este don, pero sí podemos tratar de ser de ayuda en vez de ser los causantes de más problemas. Veamos estas tres cosas en más detalle: edificación, exhortación, y consolación.
Edificación viene de la palabra en griego “oikodome” que significa el acto de construir. “Oikos” significa hogar y dome significa “construir”. Normalmente es mucho más rápido tumbar un edificio que construirlo. Es mucho más fácil hacer daño a otro hermano que ser de ayuda en su crecimiento espiritual. Para ser de ayuda en la edificación de otro creyente debemos tener no solamente el conocimiento de la Palabra de Dios, sino también el reconocimiento de cuál es su necesidad y la forma de aplicar la Escritura a su situación actual para su beneficio. Una palabra profética hoy en día no es decir lo que va a suceder en el futuro, sino decir lo que la Biblia dice para la condición en la cual nos encontramos hoy. “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3:1818But grow in grace, and in the knowledge of our Lord and Saviour Jesus Christ. To him be glory both now and for ever. Amen. (2 Peter 3:18)).
Exhortación en este versículo viene de la palabra griega “paraklesis” que significa llamar a alguien a su lado para que le ayude. “Para” significa al lado y “klesis” viene de la raíz “kaleo” que significa llamar. Para nuestro bien hay momentos cuando hermanos o hermanas en Cristo tienen que llamarnos a un lado para amonestarnos a no hacer aquello que no agrada a Dios y para avanzar en lo que le agrada a Dios, mirando al futuro. Puede involucrar corrección y una de las características de madurez en un creyente es que están dispuestos a recibir exhortación. ¿Somos maduros en este sentido? Tito 1:7-97For a bishop must be blameless, as the steward of God; not selfwilled, not soon angry, not given to wine, no striker, not given to filthy lucre; 8But a lover of hospitality, a lover of good men, sober, just, holy, temperate; 9Holding fast the faithful word as he hath been taught, that he may be able by sound doctrine both to exhort and to convince the gainsayers. (Titus 1:7‑9) nos indica las característica de alguien que puede exhortar a otros: “no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”. Aunque la interpretación de estos versos está en relación a un obispo que ejerce su oficio en una asamblea local, podemos aplicar tales principios a quienes están en una posición para exhortar a otros. La aplicación de la Palabra de Dios en su propia vida es evidente y su enseñanza de la Palabra es correcta. Y esto es lo que da poder a la exhortación. Como muchos han dicho: “lo que haces habla tan fuerte que no puedo oír lo que tú dices”. Por otro lado, debemos estar dispuestos a recibir exhortación que viene de alguien que tal vez no esté calificado para darla y como dice 1 Tesalonicenses 5:17: “Examinadlo todo; retened lo bueno”.
La última de las tres palabras es consolación. De nuevo, veamos la palabra en el original (transliterado a nuestro idioma): “Parmuthia” que viene de “para” que significa al lado o cerca y “muthos” que significa habla. Cuando alguien está pasando por una situación difícil que no necesariamente es la cosecha de lo que ha sembrado por el pecado, es de ayuda cuando alguien puede hablarle de una manera más entrañable para consolarle. Aunque hay este don, también algunos que no necesariamente tienen el don pero que han pasado por una circunstancia similar pueden compartir la consolación que han recibido del Padre de misericordias y Dios de toda consolación. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación” (2 Corintios 1:3-73Blessed be God, even the Father of our Lord Jesus Christ, the Father of mercies, and the God of all comfort; 4Who comforteth us in all our tribulation, that we may be able to comfort them which are in any trouble, by the comfort wherewith we ourselves are comforted of God. 5For as the sufferings of Christ abound in us, so our consolation also aboundeth by Christ. 6And whether we be afflicted, it is for your consolation and salvation, which is effectual in the enduring of the same sufferings which we also suffer: or whether we be comforted, it is for your consolation and salvation. 7And our hope of you is stedfast, knowing, that as ye are partakers of the sufferings, so shall ye be also of the consolation. (2 Corinthians 1:3‑7)). Una de las razones por las que Dios permite que pasemos por aflicciones en nuestra vida es para que seamos de ayuda a otros que pasan por cosas similares. Muchas veces no podemos entender las pruebas de otros cuando no hemos padecido algo similar y es común que recibimos más ayuda de quienes han pasado con la ayuda de Dios por algo parecido a lo que estamos experimentando. Lo que aprendemos de Dios como Padre de misericordias y Dios de toda consolación vamos a apreciarlo por toda la eternidad, y no podremos aprender esto en la práctica en el cielo porque allá no habrá tribulación.