W. Carrion
La Santa Biblia, no es sencillamente un libro más que relata cosas buenas, entre otros calificativos que ha recibido; se ha dicho que es el “Libro de los libros”, “El libro por excelencia”, como lo testifican las numerosas traducciones y versiones que se han realizado y publicado desde antaño.
La Santa Biblia es un libro pequeño en volumen; sin embargo, la biblioteca más grande de mi País quedaría muy insignificante para contener todos los volúmenes que se han escrito comentando acerca de ella. Pero lo más acertado que puede decirse sería que es un libro diferente y único en su género, porque es la “palabra de Dios”, eso quiere decir que es “el libro de Dios”.
A través de sus páginas podemos captar la voz de Dios que llega como un bálsamo al corazón de todo aquel que da su tiempo para leerla, en virtud de que en ella están plasmados y se expresan los pensamientos y los secretos del corazón de Dios; contiene Su voluntad, Sus promesas y propósitos para nuestras vidas, en ella podemos encontrar las demandas de Dios para el hombre y los principios fundamentales para que vivamos plenamente, encontramos las respuestas a las grandes interrogantes de la vida; la Biblia nos habla del poder de Dios, de Su carácter y de Su naturaleza.
La Santa Biblia es la palabra de Dios, porque a Dios que es Su autor le ha placido dejarnos consignadas en ella sus palabras escritas, inspirando a diversos escritores, inclusive escogiendo hombres sin letras y del vulgo, para darles Sus enseñanzas y usarlos poderosamente en la predicación del mensaje de salvación, y para que perennicen Su voluntad mediante la escritura, habiendo ellos tomado parte en escribir los libros que conforman las Sagradas Escrituras; previamente ellos mismos haber oído, visto con sus propios ojos, palpado con sus manos, creído, experimentado y vivido el precioso contenido del mensaje que compartieron.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:15-1615And that from a child thou hast known the holy scriptures, which are able to make thee wise unto salvation through faith which is in Christ Jesus. 16All scripture is given by inspiration of God, and is profitable for doctrine, for reproof, for correction, for instruction in righteousness: (2 Timothy 3:15‑16)).
Si anhelamos tener comunión y acercarnos a Dios, debe ser a través del aprovechamiento de la lectura de Su Palabra, le podemos conocer a Dios a través de la Santa Biblia, mientras más nos acercamos a la Biblia, más cerca estaremos de Dios. No se puede disfrutar en lo más mínimo de lo desconocido, y para conocer más de Dios se requiere de un estudio minucioso, constante y con la buena voluntad de obedecer sus sabias enseñanzas contenidas en la Santa Biblia. Jesucristo dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ella tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:3939Search the scriptures; for in them ye think ye have eternal life: and they are they which testify of me. (John 5:39)).
Escudriñar es un verbo que denota acción y comprende algo más que el simple deseo de leer, que solamente produce un conocimiento superficial de las inescrutables verdades fundamentales de la sabiduría de Dios.
Llegar a conocer el carácter y la naturaleza de Cristo es conocer el carácter y la naturaleza de Dios Su Padre. El apóstol Pablo dijo: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:66For God, who commanded the light to shine out of darkness, hath shined in our hearts, to give the light of the knowledge of the glory of God in the face of Jesus Christ. (2 Corinthians 4:6)).
El apóstol Pedro inspirado por el Espíritu Santo escribió: “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 Pedro 1:2-32Grace and peace be multiplied unto you through the knowledge of God, and of Jesus our Lord, 3According as his divine power hath given unto us all things that pertain unto life and godliness, through the knowledge of him that hath called us to glory and virtue: (2 Peter 1:2‑3)).
Por tal razón el conocimiento concienzudo de la Santa Biblia es una gran responsabilidad del creyente, porque de esta forma adquirimos el conocimiento no solamente acerca de Dios, sino el conocerle personalmente a Dios. Por eso es de vital importancia que el cristiano pueda leer, escudriñar, comprender, vivir y compartir la palabra de Dios.
“Aparte de ser el libro más vendido de la historia, la Biblia es una y otra vez el libro más vendido del año”. -Revista TIME
La Santa Biblia además de ser el libro más traducido todo o en parte, universalmente, a más de 2.000 idiomas y dialectos diferentes, es el libro más leído, distribuido y vendido a lo largo de la historia de la humanidad.
¡Qué ironía! Pese a que la Santa Biblia es un libro que ha sido escrito para beneficio de toda la humanidad, mas no para un sector específico, y ser también el libro más difundido alrededor del mundo, la mayor parte de la población no lo aprovecha; y, peor aún, existen los que aparentando ser sabios y eruditos, saturados de filosofía, artimañas y huecas sutilezas, envanecidos en su conocimiento como lo menciona 1 Corintios 8:1: “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”, demuestran su necedad, porque sin suficiente conocimiento de la palabra de Dios, blasfeman contra ella y Su autor expresando pensamientos extra escriturales, que van más allá de lo que está escrito en la Biblia, así por ejemplo dicen: “Para entender la Sagrada Biblia es necesario una suficiente iniciación, de lo contrario los textos de la Biblia pueden confundirnos y hasta desconcertarnos más, y hacernos llegar a conocimientos fantasiosos. Solo el magisterio vivo de la Iglesia sin apartarse de la tradición tiene el poder de revelar e interpretar auténticamente la Santa Biblia”, desvalorizando de esta manera las Sagradas Escrituras y usurpando el derecho que le corresponde exclusivamente al Espíritu Santo, el cual es el único que nos puede guiar a toda verdad.
“Profesando ser sabios, se hicieron necios” (Romanos. 1:22).
“Simplemente mire la Palabra de Dios y notará dos características: Una, que es muy fácil de entender; y, Dos, que es de gran calidad. La Palabra de Dios es tan llana que ni un ciego se perdería en ella. Las parábolas de la Palabra de Dios nunca serán enigmas. Dios no intenta hacer de Su Palabra un enigma, por ello Su Palabra es clara y legible”. -Watchman Nee.
Estos “doctores” o “reverendos” han prohibido la lectura de la Palabra de Dios, dejando al pueblo en un profundo oscurantismo espiritual, aprovechándose inescrupulosamente para enseñar errores garrafales (tradiciones, doctrinas de hombres) como si fuera la palabra de Dios.
Además, creyendo ser dioses, y hablando por su propia cuenta, dicen que “Es Dios mismo el que habla por su boca”.
A través del apóstol Pedro, Dios nos da el consejo divino para estas personas y para todos nosotros: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” (1 Pedro 4:1111If any man speak, let him speak as the oracles of God; if any man minister, let him do it as of the ability which God giveth: that God in all things may be glorified through Jesus Christ, to whom be praise and dominion for ever and ever. Amen. (1 Peter 4:11)).
Las Sagradas Escrituras son el único libro que, si nos disciplinamos para leerlo cada día, con sinceridad, con fe y una disposición dócil del corazón, no para simple información o curiosidad; sino con el ánimo de transformar nuestras vidas, nos revela y ofrece el conocimiento y la sabiduría divina. Por su intermedio Dios habla a nuestros corazones, nos hace renacer (1 Pedro 1:2323Being born again, not of corruptible seed, but of incorruptible, by the word of God, which liveth and abideth for ever. (1 Peter 1:23)) y nos transforma por medio de la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:22And be not conformed to this world: but be ye transformed by the renewing of your mind, that ye may prove what is that good, and acceptable, and perfect, will of God. (Romans 12:2)) capacitándonos a los hijos de Dios para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-1716All scripture is given by inspiration of God, and is profitable for doctrine, for reproof, for correction, for instruction in righteousness: 17That the man of God may be perfect, throughly furnished unto all good works. (2 Timothy 3:16‑17)).
Sus verdades fundamentales bien comprendidas tienen una positiva influencia en nuestra vida personal, nuestro hogar, nuestra familia, la iglesia y sobre la sociedad que nos rodea, dándonos el privilegio de que nuestra conversación, toda palabra que sale de nuestra boca como dice el apóstol Pablo: “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:66Let your speech be alway with grace, seasoned with salt, that ye may know how ye ought to answer every man. (Colossians 4:6)); nuestro diálogo aportará para edificar a los demás, seremos la sal de la tierra que ayuda a evitar la putrefacción o corrupción. “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mateo 5:1313Ye are the salt of the earth: but if the salt have lost his savor, wherewith shall it be salted? it is thenceforth good for nothing, but to be cast out, and to be trodden under foot of men. (Matthew 5:13)).
Admirablemente como recompensa de nuestro tiempo invertido en la lectura, ningún otro libro nos puede impartir tanta sabiduría e inteligencia espiritual para nuestro desarrollo y crecimiento.
La Santa Biblia es el único libro que al leerlo también nos lee a nosotros. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá? Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:9-109The heart is deceitful above all things, and desperately wicked: who can know it? 10I the Lord search the heart, I try the reins, even to give every man according to his ways, and according to the fruit of his doings. (Jeremiah 17:9‑10)). Nuestra oración debe ser la del salmista: “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame, examina mis íntimos pensamientos, y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos” (Salmo 26:2-32Examine me, O Lord, and prove me; try my reins and my heart. 3For thy lovingkindness is before mine eyes: and I have walked in thy truth. (Psalm 26:2‑3)).
Las Sagradas Escrituras están para juzgar nuestras conductas y no nosotros para juzgar la Biblia.
La Santa Biblia nos aleja del pecado, o el pecado nos aparta de la Santa Biblia: “En mi corazón en guardado tus dichos para no pecar contra ti” (Salmo 119:1111Thy word have I hid in mine heart, that I might not sin against thee. (Psalm 119:11)).
El cristiano sin vocación bíblica, que abandona y se aleja de la lectura y sabias enseñanzas de la palabra de Dios, sin el refrescante contenido de ella, comienza a desfallecer, a experimentar un decaimiento espiritual, va debilitándose paulatinamente, detiene su desarrollo y crecimiento espiritual, estancándose en una infancia espiritual, empieza a experimentar una existencia espiritual raquítica, sus aguas se empantanan, su aliento comienza a tener un olor a rancio, languidece, se marchita, fracasa y entra en la peor de las ruinas, como resultado directo de no estar en constante renovación de su entendimiento, a través de la lectura de las Sagradas Escrituras, la palabra de Dios, única manera de evitar el fracaso.
¿A cuál de nosotros nos gustaría física y espiritualmente, ser raquíticos y debiluchos?
“Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Juan 2:13-1413I write unto you, fathers, because ye have known him that is from the beginning. I write unto you, young men, because ye have overcome the wicked one. I write unto you, little children, because ye have known the Father. 14I have written unto you, fathers, because ye have known him that is from the beginning. I have written unto you, young men, because ye are strong, and the word of God abideth in you, and ye have overcome the wicked one. (1 John 2:13‑14)).
El Apóstol Juan en este pasaje escribe a los jóvenes cuya característica es ser fuertes y vigorosos, porque se han nutrido y ejercitado con la Palabra de Dios que mora en ellos, de manera que están fortalecidos, capacitados y con buen ánimo para vencer al maligno. Estos jóvenes han crecido, ya no son más los “hijitos”, los niñitos fluctuantes que recién están principiando a conocer a Dios, ya han crecido, son vigorosos, teniendo cierta madurez, han dejado atrás la debilidad característica de la niñez, a tal punto que pueden desenvolverse por sí mismos sin la ayuda indispensable de una persona mayor.
“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:12-1412For when for the time ye ought to be teachers, ye have need that one teach you again which be the first principles of the oracles of God; and are become such as have need of milk, and not of strong meat. 13For every one that useth milk is unskilful in the word of righteousness: for he is a babe. 14But strong meat belongeth to them that are of full age, even those who by reason of use have their senses exercised to discern both good and evil. (Hebrews 5:12‑14)).
Los cristianos que hemos sentido arder en nuestro corazón la llama inspiradora de la Palabra de Dios, siempre debemos saciar nuestra sed espiritual en la única fuente de agua que salta para vida eterna, en impetuosos torrentes para beneficio de nuestras almas, nuestra madurez avanza y nuestro crecimiento personal ejerce su influencia positiva en la asamblea haciendo que crezca y avance en el escudriñamiento de las Sagradas Escrituras y el conocimiento del Señor Jesucristo.
Es necesario avivar el fuego del don de Dios, nuestra fe, que Dios ha puesto en nuestros corazones para que tengamos vida, y vida en abundancia.
Así como la proximidad o alejamiento de las ovejas tiene relación con el escuchar claramente la voz suave y apacible del buen pastor, para entenderla plenamente debemos predisponernos a escucharla igual que el joven Samuel que dijo al Señor: “Habla, que tu siervo escucha” (1 Samuel 3:1010And the Lord came, and stood, and called as at other times, Samuel, Samuel. Then Samuel answered, Speak; for thy servant heareth. (1 Samuel 3:10)); lo cual nos conducirá a abrir un diálogo con Dios, y a practicar lo que él nos enseña; así también la frecuencia y predisposición del corazón al escudriñar la palabra de Dios, tiene relación a que entendamos la voluntad de Dios y sus propósitos para nuestras vidas.
El secreto para entender las enseñanzas del Dios supremo está en desear hacer su voluntad. “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:1717If any man will do his will, he shall know of the doctrine, whether it be of God, or whether I speak of myself. (John 7:17)).
Recordemos que sin leña se apaga el fuego, avivamos el fuego de nuestra fe meditando en el significado de la palabra de Dios para nuestra vida y permitiéndole penetrar y permanecer en nuestros corazones (Efesios 3:16- 1916That he would grant you, according to the riches of his glory, to be strengthened with might by his Spirit in the inner man; 17That Christ may dwell in your hearts by faith; that ye, being rooted and grounded in love, 18May be able to comprehend with all saints what is the breadth, and length, and depth, and height; 19And to know the love of Christ, which passeth knowledge, that ye might be filled with all the fulness of God. (Ephesians 3:16‑19)) nos fortalecemos interiormente y podemos exteriorizar nuestra fe hacia afuera, sin engañarnos a nosotros mismos, sin hipocresías, para que el mundo crea, entonces podrán decir: éstos han estado con Jesús.
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad, Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:1616And without controversy great is the mystery of godliness: God was manifest in the flesh, justified in the Spirit, seen of angels, preached unto the Gentiles, believed on in the world, received up into glory. (1 Timothy 3:16)).
El aprovechamiento espiritual es primeramente personal y luego colectivo, si un creyente no se ha beneficiado de la bendición de Dios al leer la Santa Biblia y meditar en ella, mal hace en tratar de compartir lo que él no ha comprendido, vendrá a ser como una cisterna rota en la cual no podrán satisfacer su sed los sedientos espirituales.
Las bendiciones recibidas nos hacen responsables de escudriñar la Palabra de Dios, entender y experimentarla en nuestra propia vida, pero además surge el deber de comunicarla y compartirla para que otros hermanos y amigos puedan beneficiarse de dicha bendición.
“Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza ... ocúpate en la lectura, la exhortación, y la enseñanza ... No descuides el don que hay en ti ... Ocúpate de estas cosas, permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Timoteo 4:12-1512Let no man despise thy youth; but be thou an example of the believers, in word, in conversation, in charity, in spirit, in faith, in purity. 13Till I come, give attendance to reading, to exhortation, to doctrine. 14Neglect not the gift that is in thee, which was given thee by prophecy, with the laying on of the hands of the presbytery. 15Meditate upon these things; give thyself wholly to them; that thy profiting may appear to all. (1 Timothy 4:12‑15)). “Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos. Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar” (Ezequiel 3:10-1110Moreover he said unto me, Son of man, all my words that I shall speak unto thee receive in thine heart, and hear with thine ears. 11And go, get thee to them of the captivity, unto the children of thy people, and speak unto them, and tell them, Thus saith the Lord God; whether they will hear, or whether they will forbear. (Ezekiel 3:10‑11)).
El éxito o fracaso de nuestra vida espiritual depende en gran manera de cuanto de la palabra de Dios podamos atesorar en nuestra mente y en nuestro corazón, para poder ponerla en práctica en nuestro cotidiano vivir. El hombre exterior es la manifestación del hombre interior, eso lo conocemos porque: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:4545A good man out of the good treasure of his heart bringeth forth that which is good; and an evil man out of the evil treasure of his heart bringeth forth that which is evil: for of the abundance of the heart his mouth speaketh. (Luke 6:45)).
Siendo asiduos lectores de la Palabra de Dios entenderemos la tarea suprema y el ministerio que Dios nos ha encomendado para efectuar individualmente como personas y colectivamente como asamblea, esto es: la comunicación de su evangelio, y el aportar para la edificación y el crecimiento del Cuerpo de Cristo. “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra” (2 Tesalonicenses 2:1515Therefore, brethren, stand fast, and hold the traditions which ye have been taught, whether by word, or our epistle. (2 Thessalonians 2:15)).
“Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré ... Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas ... Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón ... Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios ... Maravillosos son tus testimonios; por tanto, los ha guardado mi alma. La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmo 119:7-8,27,34,125,129-1307I will praise thee with uprightness of heart, when I shall have learned thy righteous judgments. 8I will keep thy statutes: O forsake me not utterly. (Psalm 119:7‑8)
27Make me to understand the way of thy precepts: so shall I talk of thy wondrous works. (Psalm 119:27)
34Give me understanding, and I shall keep thy law; yea, I shall observe it with my whole heart. (Psalm 119:34)
125I am thy servant; give me understanding, that I may know thy testimonies. (Psalm 119:125)
129PE. Thy testimonies are wonderful: therefore doth my soul keep them. 130The entrance of thy words giveth light; it giveth understanding unto the simple. (Psalm 119:129‑130)).
Un libro cerrado no tiene valor alguno, y jamás recibiremos el conocimiento por osmosis.
¡Abre la Biblia y léela!