La Salvación: Su Seguridad, Su Certeza, Su Gozo

Table of Contents

1. La Salvación Y Su Seguridad
2. La Salvación Y Su Certeza
3. La Salvación Y Su Gozo

La Salvación Y Su Seguridad

¿En qué clase viaja usted? He aquí una pregunta que a menudo se hace a los viajeros en las estaciones de ferrocarril. Permíteme que te haga la misma pregunta, porque ciertamente tú también estás viajando de este mundo a la eternidad, y puede ser que muy pronto llegues al final.
Permíteme, repito, que con el mayor interés te pregunte: "En esta vida ¿en qué clase vas viajando?". No hay sino tres clases, y te explicaré cuáles son, para que te pruebes a conciencia, como si estuvieras en la presencia de Aquél "a Quien tenemos que dar cuenta".
Podríamos decir que en:

La Salvación Y Su Certeza

Coge la Biblia, porque quiero que veas en ella el modo cómo Dios le da al hombre el conocimiento de la salvación.
Pero antes de leer el versículo que enseña cómo el creyente puede saber que tiene la vida eterna, voy a redactarlo del modo torcido y equivocado así como algunos lo entienden en su imaginación. Helo aquí: "Estos gozosos sentimientos os he dado, a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna".
Abramos ahora la Biblia, y mientras vamos a comparar este supuesto texto con el auténtico de la inmutable Palabra de Dios, ojalá que puedas decir de todo corazón como dijo David: "Los pensamientos vanos aborrezco; mas amo tu ley" (Salmo 119:113 A.V.). Pues bien, el versículo que los hombres tuercen en su imaginación no es como lo he dicho; el versículo la Juan 5:13 dice así: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna".

La Salvación Y Su Gozo

Hallarás en las Escrituras que, si estás salvo por la obra de Cristo y estás seguro de esto por la Palabra de Dios, vas a conservar el gozo y la satisfacción espirituales por el Espíritu Santo que habita en el cuerpo de cada creyente.
Conviene tener presente que toda persona salva todavía tiene en sí "la carne", esto es la naturaleza pecaminosa en que ha nacido, y que empezó a manifestarse desde sus más tiernos años. El Espíritu Santo en el creyente resiste "la carne", y se ve entristecido por cualquier manifestación de ella, ya sea de pensamiento, de palabra o de obra.
Cuando el creyente anda como es digno del Señor, el Espíritu Santo produce en el alma su fruto, que es: "Amor, gozo, paz..." (véase Gálatas 5:22). Si anda en camino carnal o mundano, el Espíritu se entristece, y faltan esos frutos en mayor o menor proporción.