Romanos 5:1-12: Nos gloriamos en Dios

Romans 5:1‑12
Un niño que acaba de recibir una bicicleta nueva está completamente entusiasmado con ella, por lo que la utiliza a cada rato y va a todo lugar con su juguete nuevo y favorito; hasta es posible que todavía le agradezca a quien se la dio. Sin embargo, alguien más maduro apreciará más al dador que el regalo mismo, ya que la dádiva sirve tan solo para apreciar cuán buena es la relación con quien nos la da. En esta sección de Romanos aprendemos algo sobre este asunto, pues vemos muchas cosas maravillosas de Dios que nos conducen a proclamar lo siguiente: “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Romanos 5:11). Cuando conocemos a Dios en nuestros corazones podemos gloriarnos en Él. En los primeros versículos de Romanos 5 vemos algunas de las cosas que nos llevan a gloriarnos en Dios.
“Tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). Un pecador con una verdadera convicción de sus pecados tendrá pavor de estar en la presencia de un Dios justo; pero si ya poseemos la justicia que Dios mismo ofrece por medio de la fe, entonces encontramos una profunda paz al considerar a nuestro Dios. Es más, al considerarle como juez sabemos que solo puede ver la justicia perfecta que tenemos en Cristo Jesús y esta confianza quita el temor, de manera que podemos sentirnos cómodos al estar en Su presencia.
La paz que tenemos con nuestro Dios produce que anhelemos estar en Su presencia y nos lleva a decir que “nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:2). Un pecador perdido no tiene esperanza sino temor del futuro; nosotros en cambio nos gloriamos en la esperanza cierta de estar con Dios en la gloria. En realidad, la gloria es mucho más que un mero lugar, pues es donde se manifestará la excelencia de nuestro Dios. En el mundo actual se puede ver mucha de la corrupción del ser humano y muy poco de la excelencia de Cristo; pero al estar ocupados nuestros corazones con Sus deseos, se notará nuestra esperanza ya que anhelamos aquel día cuando Él recibirá toda la gloria y honra que merece.
Y mientras esperamos la manifestación completa de la gloria de Dios tenemos una nueva perspectiva acerca de nuestras tribulaciones. Como hombres naturales teníamos temor de la tribulación, la angustia y las pruebas, así que tratábamos de evitarlas con todas nuestras fuerzas. Pero ahora podemos decir: “nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia” (Romanos 5:3). No es que disfrutemos de la tribulación en sí, sino que sabemos que estamos en las manos de un Dios de amor que la utilizará para nuestra bendición, ya que producirá fruto en nuestras vidas.
El amor del ser humano no cautiva a cualquier hombre justo, pero si hay alguien que nos ha hecho tanto bien, alguien bueno, es posible que hasta muramos por él. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). El amor de Dios es tan inmenso que nos alcanzó cuando éramos sus enemigos: unos pobres pecadores alejados de Él, lo cual nos permite aprender un poco del carácter perfecto y maravilloso de nuestro Dios.
En este pequeño pasaje se mencionan más cosas que nos llevan a gloriarnos en nuestro Dios, ¿puedes hallarlas? La consideración de cada una de ellas te acercará más a Dios hasta que te estés gloriando completamente “en Dios por el Señor nuestro Jesucristo”.