Zacarías 11-13: El Mesías

Zechariah 11‑13
En Apocalipsis 19:1010And I fell at his feet to worship him. And he said unto me, See thou do it not: I am thy fellowservant, and of thy brethren that have the testimony of Jesus: worship God: for the testimony of Jesus is the spirit of prophecy. (Revelation 19:10) está un versículo que es como la llave que nos ayuda a entender la profecía: “... porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”. En todas las Escrituras tenemos un claro testimonio acerca del Señor Jesucristo, Quien es el deleite del corazón del Padre; pues es su Hijo. No hay manera de entender la profecía sin referirnos al tema de la misma: el Señor Jesucristo. “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían” (Lucas 24:26-2726Ought not Christ to have suffered these things, and to enter into his glory? 27And beginning at Moses and all the prophets, he expounded unto them in all the scriptures the things concerning himself. (Luke 24:26‑27)). En estos versículos vemos que el Antiguo Testamento muchas veces se refiere al Señor Jesucristo como el Mesías, el enviado de Dios; ellos dicen claramente que el Señor iba a venir para padecer y luego para reinar. Los judíos escudriñaban la palabra de Dios para ver las señales de su venida, con la esperanza de ser liberados de sus problemas cuando él llegue; pero lastimosamente no prepararon sus corazones para recibirle.
En las profecías acerca de la venida de Cristo vemos una precisión de una fuente divina que no tiene comparación. ¿Alguna vez has perdido una moneda dentro de tu casa? Fue difícil hallarla, ¿no es cierto? Pero para mostrar una pequeña parte de la excelencia de la palabra de Dios alguien lo ilustró así: escogió tan solo ocho de las profecías acerca del Señor, ya que hay muchas más y describió la posibilidad de ser tan preciso por la casualidad de la siguiente manera: Imagínate cubrir todo el territorio del Ecuador y la cuarta parte del Perú con monedas de un dólar hasta una profundidad de 60cm; luego haces una pequeña marca en una de ellas y la escondes entre las otras; finalmente llamas a un desconocido para que camine por todo el territorio y escoja una moneda. La posibilidad de que seleccione sea moneda señalada sería semejante a alguien que cumpla estas ocho profecías tan solo por casualidad.
En el libro de Zacarías, solamente en los capítulos 11 al 13 menciona 5 profecías acerca del Señor Jesucristo. En Zacarías 11:12-1312And I said unto them, If ye think good, give me my price; and if not, forbear. So they weighed for my price thirty pieces of silver. 13And the Lord said unto me, Cast it unto the potter: a goodly price that I was prised at of them. And I took the thirty pieces of silver, and cast them to the potter in the house of the Lord. (Zechariah 11:12‑13) hallamos los primeras dos: “Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado!”. Después, en Mateo 27:3,53Then Judas, which had betrayed him, when he saw that he was condemned, repented himself, and brought again the thirty pieces of silver to the chief priests and elders, (Matthew 27:3)
5And he cast down the pieces of silver in the temple, and departed, and went and hanged himself. (Matthew 27:5)
leemos el cumplimiento de estos versículos: “devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, ... Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió ... ”. Nota bien algunas cosas precisas que se mencionan en los versículos de Zacarías. Primero la cantidad de dinero no fue cualquiera, sino exactamente 30 piezas de plata, ni una más ni una menos; aunque usamos la palabra “plata” como si fuera un sinónimo de dinero, la palabra usada en las Escrituras se refiere al metal, ya que en esa época usaban monedas de oro, plata y bronce. Segundo, nota la manera en que fue “depositado” el dinero. En Zacarías dice: “échalo” y en Mateo: “arrojando”. No es tan común depositar dinero con tanta violencia, pues por lo general ponemos el dinero con cuidado.
Escudriña los capítulos 12 y 13 y hallarás por lo menos tres profecías más acerca del Señor Jesucristo. Y en el resto del Antiguo Testamento hay por lo menos 56 más; seguramente hay muchas más, pero al momento tengo una lista de 61. Valdría la pena buscarlas para maravillarnos del plan divino que fue cumplido en la vida de Jesucristo. ¿Cuántas puedes hallar tú?