En este capítulo, el Señor se refirió a Él Mismo como “la Vid verdadera”. En la antigua dispensación, Israel era el viñedo de Jehová (Salmo 80:8-118Thou hast brought a vine out of Egypt: thou hast cast out the heathen, and planted it. 9Thou preparedst room before it, and didst cause it to take deep root, and it filled the land. 10The hills were covered with the shadow of it, and the boughs thereof were like the goodly cedars. 11She sent out her boughs unto the sea, and her branches unto the river. (Psalm 80:8‑11); Isaías 5:1-21Now will I sing to my wellbeloved a song of my beloved touching his vineyard. My wellbeloved hath a vineyard in a very fruitful hill: 2And he fenced it, and gathered out the stones thereof, and planted it with the choicest vine, and built a tower in the midst of it, and also made a winepress therein: and he looked that it should bring forth grapes, and it brought forth wild grapes. (Isaiah 5:1‑2)), pero ellos fracasaron en dar fruto para Dios (Jeremías 2:2121Yet I had planted thee a noble vine, wholly a right seed: how then art thou turned into the degenerate plant of a strange vine unto me? (Jeremiah 2:21); Oseas 10:11Israel is an empty vine, he bringeth forth fruit unto himself: according to the multitude of his fruit he hath increased the altars; according to the goodness of his land they have made goodly images. (Hosea 10:1)). Ahora, en el Señor, sería un nuevo sistema que produciría “mucho fruto” para Dios (versículo 8). Este cambio marcó otra característica de la transición de la antigua dispensación a la nueva.
Es el deseo de Dios que, a pesar de que el Señor estaría ausente de Sus discípulos en la nueva dispensación, Él podría ser visto en y a través de ellos. Así como las ramas están conectadas a la Vid, Dios espera que ellos den “fruto” en Su ausencia, que es la reproducción de las características morales de Cristo en su caminar y sus formas. Entonces, ellos se diferenciarían por:
• Las gracias morales de Cristo. Dios quiere que los creyentes del cristianismo manifiesten la humildad, la mansedumbre, la bondad, la paciencia, etcétera, de Cristo ante el mundo (versículos 1-8). El Señor mencionó tres cosas que son esenciales para la producción de fruto en los creyentes: La poda de Su Padre (versículo 2), la Palabra que Él les dio (versículo 3), y permanecer en Él—que es la proximidad práctica y habitual del corazón a Él a través de la comunión (versículo 4).
• El amor de Cristo (versículos 9-10). Ellos continuarían en Su “amor” y por tanto serían conocidos como quienes viven disfrutando de Su amor.
• El gozo de Cristo (versículos 11-12). Él quería que Su “gozo” permaneciera en ellos. Las mismas cosas que hicieron de Él un Hombre feliz también haría de ellos (y de nosotros) discípulos felices.
• La amistad de Cristo (versículos 13-17). Dios quería que manifestaran ante el mundo que ellos eran Sus “amigos”. El Señor probó su amistad: dando Su vida por ellos (versículo 13), revelándoles los consejos secretos de Su Padre (versículo 15), y prometiendo concederles sus peticiones en oración (versículo 16). Nosotros demostramos nuestra amistad con Él: obedeciéndole (versículo 14), dando fruto (versículo 16), y amándonos los unos a los otros (versículo 17).
• El rechazo a Cristo (versículos 18-27). Ellos serían odiados por el mundo, así como Él fue odiado, y por tanto compartirían el rechazo como los sufrimientos; algunos incluso sufrirían martirio (capítulo 16:1-4).