Carta del editor - Número 4 - Enero a marzo de 1990

From: Número 4
D.E. Rule
Apreciado lector:
Saludos en el precioso nombre de nuestro Señor Jesucristo:
Hemos entrado a una nueva década. ¡Que esperanza tenemos de terminar esta década en la presencia de nuestro bendito Señor y Salvador!
No debemos olvidarnos de dar gracias por las puertas que han sido abiertas en Europa Oriental. Los cambios de 1989 en Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Rumania y la Unión Soviética dan mucho más libertad a los creyentes para reunirse y evangelizar. En el otro lado, los eventos en China han traído más persecución para los creyentes allí.
Quiero reflexionar un poco acerca de una pregunta que un abogado hizo a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” (Lucas 10:2929But he, willing to justify himself, said unto Jesus, And who is my neighbor? (Luke 10:29)). En la parábola del buen samaritano que sigue a la pregunta, aprendemos que no es suficiente para nosotros llevar “etiquetas religiosas” ante nuestros compañeros en el colegio, la universidad, el lugar de trabajo o la vecindad. Vivimos en un mundo con demasiada religión, pero sin Cristo, el escogido de Dios, que ha sido dejado a un lado. El sacerdote y el levita en Lucas 10 fueron identificados con nombres religiosos pero el buen samaritano, que fue identificado con un grupo de personas despreciadas, hizo lo que recibió la aprobación de Jesús. Su prójimo era cada persona que encontraba en su senda y que tenía necesidad. Nuestros prójimos empiezan con la persona en el próximo escritorio, y con la gran comisión se extiende “hasta el fin del mundo”. La cosecha está por terminar. ¿Vamos a participar? Necesitamos a Cristo en nuestras vidas. Pedro dice: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:1515But sanctify the Lord God in your hearts: and be ready always to give an answer to every man that asketh you a reason of the hope that is in you with meekness and fear: (1 Peter 3:15)). ¿Está visible la esperanza en tu vida y la mía?
Como siempre esperamos que esta revista sea de bendición. Te rogamos que lo leas con la Biblia abierta para verificar todo con la única fuente de la verdad absoluta que Dios nos ha dejado. Sus sugerencias y comentarios siempre son bienvenidos.
Tu hermano por gracia.