Introducción

Judges 13‑16
(Lassen Pines, California, EE. UU. – 5 de julio de 2008)
Esta tarde me gustaría hablar acerca de un hombre en la Biblia que tenía mucho potencial para servir al Señor, pero que lamentablemente, por su obstinación, no tuvo un servicio de provecho. Dios quería levantarle y utilizarle para la liberación y bendición de Su pueblo. Sin embargo, su vida en cuanto al servicio no alcanzó a ser lo que Dios quería. Él rindió muy por debajo de sus posibilidades, aunque si hubiera aprendido a someter su voluntad a la de Dios, podría haber sido utilizado de manera extraordinaria. El hombre del que quiero hablar es Sansón.
Cuando pensamos en Sansón, pensamos en un hombre al que le fue dada una fuerza sobrenatural; que hizo proezas que nunca serán igualadas. Dios le había dado esa fuerza increíble con la intención de que la usara para ayudar a los hijos de Israel. Su gran fuerza física es figura de un don espiritual especial que alguien pudiera tener. Quisiera aclarar que Sansón tenía un verdadero deseo de servir al Señor, y el Espíritu de Dios venía sobre él en ocasiones con este propósito. El problema era que quería servir al Señor a SU manera, en lugar de hacerlo de la manera que DIOS quería —y esto le llevó al desastre.
El apóstol Pablo le dijo a Timoteo: “El que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente” (2 Timoteo 2:55And if a man also strive for masteries, yet is he not crowned, except he strive lawfully. (2 Timothy 2:5)). El punto aquí es que el siervo del Señor no va a ser bendecido en su labor a menos que lo haga a la manera de Dios y de acuerdo con los principios de Dios. Aquí es exactamente donde Sansón tenía dificultad; él quería servir de acuerdo a sus propios principios —y esto nunca es bueno—. Es un problema que vemos hoy en día en el mundo cristiano. Gran parte del servicio se lleva a cabo para Dios, pero no es seguro que sea de Dios. Hay personas que hacen todo tipo de cosas en el nombre del Señor, y las hacen con energía. Sin embargo, cuando vamos a ver si concuerda con la Palabra de Dios, encontramos que gran parte no va de acuerdo con los principios de Dios. No es nuestro propósito juzgar a nuestros consiervos en la cristiandad, sino que dejamos a cada uno delante del Señor, Quien sacará a la luz, en aquel día, lo que se hizo realmente para Él y lo que no (1 Corintios 3:13; 4:513Every man's work shall be made manifest: for the day shall declare it, because it shall be revealed by fire; and the fire shall try every man's work of what sort it is. (1 Corinthians 3:13)
5Therefore judge nothing before the time, until the Lord come, who both will bring to light the hidden things of darkness, and will make manifest the counsels of the hearts: and then shall every man have praise of God. (1 Corinthians 4:5)
; 2 Corintios 5:1010For we must all appear before the judgment seat of Christ; that every one may receive the things done in his body, according to that he hath done, whether it be good or bad. (2 Corinthians 5:10)).
Tal vez podría describirse la vida de Sansón como “La tragedia de una vida de potencial desperdiciado”. ¡Qué increíble habilidad tenía de parte Dios, y qué maravillosa bendición podría haber sido para el pueblo de Dios! Romanos 15:44For whatsoever things were written aforetime were written for our learning, that we through patience and comfort of the scriptures might have hope. (Romans 15:4) nos dice que Dios escribió su vida en las Escrituras “para nuestra enseñanza”. Hay algo de valor para nosotros en el estudio de la vida de Sansón. Con esto en mente, no quiero que miremos su vida para encontrar falta en él, sino para que aprendamos algunas lecciones valiosas para nosotros mismos.
Saben, en esta misma audiencia de hoy, hay un enorme potencial para el servicio del Señor. Hay muchos jóvenes promisorios aquí que podrían ser usados por Dios para la bendición de Su pueblo. La gran pregunta por responderse es si van a someter sus vidas y sus voluntades a la voluntad de Dios. Querido joven cristiano, yo estoy seguro de que Dios quiere utilizarte para la bendición de Su pueblo; no tengo la menor duda. Si tienes ese deseo, esto es bueno y agradable delante del Señor, pero también necesitarás someter tu voluntad.
La época en la que él vivió
Veamos primero la época en la que vivió Sansón. Vayamos a Jueces 13:1: “Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de los Filisteos por cuarenta años”. Hay siete declives registrados en este libro en los cuales los hijos de Israel se alejaron del Señor (Jueces 3:7,12; 4:1; 6:1; 8:38; 10:6; 13:1). Éste es el séptimo. La historia de Israel hasta este momento había sido una curva hacia abajo, con cada declive volviéndose cada vez peor, y el estado del pueblo haciéndose cada vez más bajo.
Dice: “Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo”. Aunque lo que estaban haciendo era malo a los ojos del Señor, ¡no hay mención de que esto les parecía mal a ellos! Al parecer, se habían vuelto insensibles a las profundidades del pecado en el que habían caído, y ya ni siquiera lo consideraban malo. En cada uno de los declives anteriores, el pueblo se encontraba angustiado por sus enemigos, y clamaban al Señor, y Él en Su misericordia enviaba un libertador para ayudarlos. Pero aquí habían caído a un nivel tan bajo, que ya ni siquiera clamaban. Parece que habían descendido tanto que ya no querían ayuda. ¡En qué triste condición se encontraba el pueblo de Dios!
Esto significa que Sansón vivía en una época en la que el pueblo de Dios era indiferente a la condición baja en la que se encontraba. Necesitaban ayuda y liberación de una manera especial. Puesto que Dios aún amaba y cuidaba a Su pueblo, iba a obrar para su liberación sin importar si pedían ayuda o no. Esto es testimonio de Su gran fidelidad (Lamentaciones 3:2323They are new every morning: great is thy faithfulness. (Lamentations 3:23)). Aun si somos infieles, el Señor sigue siendo fiel. “Si somos infieles, Él permanece fiel: Él no puede negarse a Sí mismo” (2 Timoteo 2:1313If we believe not, yet he abideth faithful: he cannot deny himself. (2 Timothy 2:13)). En tales momentos, Él recurre a Su propia soberanía y cumple Sus propósitos, a pesar del fracaso de Su pueblo.
El Señor amaba a Su pueblo y tenía compasión de él, e iba a levantar a un hombre con habilidades extraordinarias del cual dijo: “comenzará a salvar a Israel” (versículo 5). Notemos que Sansón iba a “comenzar” a hacerlo. Esta vez no iba a ser como las anteriores en las que eran liberados por medio de una gran victoria. Esta vez el Señor no iba a liberar a Su pueblo de una sola vez, porque sabía que volverían a sus viejas costumbres, y tendrían otro declive. Tal vez ésta es la misma razón por la que no obtenemos la liberación que nos gustaría tener en nuestras vidas. El Señor sabe que realmente no hemos llegado al fondo de nosotros mismos, y que acabaremos por volver a nuestras viejas costumbres. De hecho, los “cuarenta años” de opresión que los hijos de Israel tuvieron en manos de los Filisteos se extenderían hasta 1 Samuel 7, cuando Samuel oró y ese enemigo fue finalmente subyugado (traducción J. N. Darby).
En cualquier caso, vivimos en días como los de Sansón. Vivimos en una época en la que el testimonio cristiano se encuentra en ruinas, y el nombre del Señor ha sido asociado con muchas cosas que le deshonran. Al igual que en esa época, tenemos una gran necesidad hoy en día de que siervos idóneos se levanten y sirvan de ayuda a los santos de Dios. El reto al que nos enfrentamos en estos últimos días del testimonio cristiano nunca ha sido mayor. Pero Dios es el mismo en cualquier situación; Él obró en aquellos tiempos, y puede obrar en nuestros días también. Yo creo que es el deseo del Señor utilizar a todos y a cada uno de los Suyos que están dispuestos a poner sus vidas en Sus manos.