La obediencia a Dios es lo principal

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William Kelly
Pedro y Juan primeramente habían dicho esto: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios”. Ahora los apóstoles se unen a Pedro en su respuesta aún más categórica: “Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 4:19; 5:2919But Peter and John answered and said unto them, Whether it be right in the sight of God to hearken unto you more than unto God, judge ye. (Acts 4:19)
29Then Peter and the other apostles answered and said, We ought to obey God rather than men. (Acts 5:29)
). Este es el gran principio práctico de la fe, tal como fue la característica invariable de Cristo en toda perfección aquí en la tierra. “Heme aquí, para que haga, oh Dios, Tu voluntad” (Hebreos 10:77Then said I, Lo, I come (in the volume of the book it is written of me,) to do thy will, O God. (Hebrews 10:7)): ni milagros, ni buenas obras, ni enseñanzas, ni celo; sino obediencia ilimitada y cierta hacia Dios ... .
No hay otro principio tan esencial para el cristiano, el cual es santificado del Espíritu en la obediencia de Cristo tanto como por el derramamiento de Su sangre (al igual que el evangelio es por obediencia de fe en contraste con la observancia forzosa de la ley). Su alma se purifica obedeciendo la verdad con un amor realmente fraternal, puesto que Dios le escogió para salvación por la santificación del Espíritu y fe de la verdad. En consecuencia, la obediencia es el deber invariable del creyente, aunque muchas veces haya de esperar de Dios la luz. No es cuestión de sus derechos; el creyente ha sido llamado a obedecer. Debe estar sujeto a cada institución humana por amor al Señor, ora al rey como autoridad suprema, ora a gobernantes establecidos por éste; libre pero sin poseer su libertad bajo una capa de malicia, sino como siervo de Dios.
Por lo tanto, si se origina un conflicto entre la Palabra de Dios y las exigencias del gobernante, el camino del creyente es claro; Dios debe ser obedecido, pese a los sufrimientos, mas sin resistencia a la autoridad humana. El cristiano siempre debe estar presto a obedecer, a pesar de que en diversas circunstancias debe ser a Dios antes que a los hombres. Nada hay tan humilde, nada tan firme. El creyente naturalmente podrá ser tímido o débil; mas la obediencia por la gracia le dará fuerza y valor ... . La obediencia le hace desconfiar de su propio yo y le da mansedumbre para hacer la voluntad de Dios, pues “el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre” (1 Juan 2:1717And his disciples remembered that it was written, The zeal of thine house hath eaten me up. (John 2:17)). El pecado es la expresión de la voluntad propia y de la desobediencia, y su fin es el juicio y la perdición; mas la obediencia no solamente es un deber inalienable, sino también la senda real para evitar cualquier lazo tendido por el enemigo.
[Traducido de “Exposition of the Acts” (“Exposición de los Hechos”) por William Kelly].